16 de diciembre de 2015

MADURO QUIERE CONFRONTACIÓN, por: Carlos Canache Mata, EL NUEVO PAÍS 16 de diciembre de 2015 / pararescatarelporvenir.blogspot.com


MADURO QUIERE CONFRONTACIÓN


Carlos Canache Mata
   

La Asamblea Nacional  que se instalará el 5 de enero del próximo año reivindicará la majestad del Poder Legislativo, desaparecida durante los 17 años  de la autocracia dictatorial que ha comenzado a agonizar. El país presenció el grotesco sainete de unas sesiones parlamentarias  donde se mentía sin pudor y se agredía a los diputados opositores  física y verbalmente con adjetivaciones insolentes y vulgares.  Con razón, un grupo de intelectuales y académicos, en comunicado público, manifestaron que “negados a acostumbrarnos al lenguaje soez, reclamamos que la nueva Asamblea Nacional sirva para rescatar  la dignidad de la palabra como recurso para el diálogo, el entendimiento y la convivencia”.

   La inmensa crisis que vive el país aconsejaría a los que detentan el poder  buscar aproximaciones y descartar la violencia y las amenazas de confrontaciones. Lamentablemente, en vez de metabolizar la derrota, desde las alturas del oficialismo lo que baja son centellas. Mientras la MUD, a través de sus voceros, dice que hay que evitar un conflicto de poderes, Maduro y sus acólitos  declaran que hay que “convertir la crisis en una radicalización de la revolución como el 4 de febrero, el 13 de abril, un renacer”, atreviéndose a afirmar que “el 6 de diciembre triunfó una contrarrevolución fascista” y que él, Maduro, está “dispuesto a encabezar una revolución radical”. En el acto de salutación de fin de año a las Fuerzas Armadas llegó insólitamente a decir que se ha generado una lucha entre dos polos, “el polo de la patria (el de ellos) y el polo de la antipatria que por primera vez se anota, sobre la base de la guerra y el juego sucio, un éxito circunstancial”. Esa es la increíble e irresponsable interpretación oficial  de la histórica jornada del 6D.

   Está claro que el oficialismo quiere choques, no encuentros. Bastaría con citar que entre las decisiones que tomará la nueva AN destaca la aprobación de la Ley de Amnistía,  y  ya  Maduro ha informado que no la aceptará y la enfrentará  porque “me podrán enviar mil leyes de amnistía, pero los asesinos de un pueblo tienen que ser juzgados y tienen que pagar”. Esa Ley favorecería a los opositores políticos en general  que han perdido la libertad o están exiliados y a los que están siendo investigados o están presos con ocasión de las protestas que hubo a partir del 12 de febrero del año pasado. Habrá que decirle en voz alta al régimen que son suyos los 43 muertos de esos días al reprimir a los disidentes en las calles, y que habría un fraude a los artículos 29 y 214 de la Constitución si el TSJ, para torpedear la Ley, declara una supuesta inconstitucionalidad de ella. No se podrán quitar esos muertos de encima refugiándose en el burladero de una sentencia judicial complaciente.

   El país y la opinión internacional estarán atentos a las medidas de seguridad que garanticen la normal instalación de la AN el 5 de enero.  Si hubiere una perturbación provocada por los “colectivos” que están aupados por el gobierno, como la que ocurrió contra el Congreso en otro día de enero de 1848, se adelantaría el desenlace de la crisis.

   

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