26 de marzo de 2016

PASCUA DE RESURRECCIÓN, DOMINGO DE PASCUA., DOMINGO DE GLORIA, PASCUA FLORIDA, 27 DE MARZO DE 2016, PEDRO PAÚL BELLO, ppaulbello@gmail.com / pararescatarelporvenir.blogspot.com

PASCUA FLORIDA

 La Pascua Florida, Domingo de Pascua, Domingo de Resurrección o Domingo de Gloria― es la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora, de acuerdo con los evangelios canónicos, la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado.
La Pascua marca el final de la Semana Santa, en la que se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. A la Semana Santa le sigue un período de cincuenta días llamado Tiempo pascual, que termina con el Domingo de Pentecostés.
 El Domingo de Pascua es una celebración que no se fija en relación al calendario civil.  El Primer Concilio de Nicea (año 325) estableció la fecha de la Pascua como el primer domingo después de la luna llena, tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. La fecha por tanto, varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril. El cristianismo oriental basa sus cálculos en el calendario juliano, por lo que su fecha se sitúa entre el 4 de abril y el 8 de mayo.
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Hoy recibí del Dr. Pedro Paúl Bello, un hermoso texto sobre esta fecha cumbre para los creyentes, cometería un muy feo pecado de mezquindad, si al reproducirlo, no rindiera un público tributo de homenaje a una gran dama caraqueña que, no obstante provenir yo de dos familias católicas romanas, firmes creyentes, vine a descubrir como adulto, gracias al hermoso culto que en su casa se rendía a esta inimitable fecha de la resurrección del Señor. Pasé así de la nostalgia infantil por los “huevos de pascua” que mi madre nunca dejó de celebrar a la plena concientización de la epifanía de la inmortalidad.
Doña Eva Gáscue de Tamayo, cada Domingo de Resurrección, después de asistir a misa en la capilla de San Rafael en  La Florida, reunía en torno a su mesa, primorosamente decorada , a sus hijos Eduardo y Beatriiz Tamayo-Gáscue, su yerno Oswaldo D´Empaire, sus nietos y hermanas, los mas cercanos familiares y cuatro o cinco amigos que nunca faltamos a ese encuentro Guido Díaz Peña, Moisés Attias Bendayan, Humberto Maio Negrette, Norman Brand Pacheco y yo. Este Domingo de Gloria, todos ellos estarán conmigo, seres transparentes y buenos seres humanos. ¡ Hasta pronto !
 ALFREDO CORONIL HARTMANN
Itaca 27 de marzo de 2016

DOMINGO DE PASCUA.



 ¡Aleluya, hermanos! ¡Feliz Pascua de Resurrección! 1.- Hemos disfrutado, con la dinámica de la Pascua, y hemos visto que el Señor sigue vivo. Con el testimonio de los apóstoles, seguimos creyendo en el meollo y núcleo de nuestra fe: Cristo no está muerto. Ha resucitado. ¿Nos hemos preocupado por saber algo más sobre el tercer día de la sepultura de Jesús? ¿Qué ocurrió? ¿Qué nos consiguió? ¿Para qué sirvió? -

Por amor a Cristo, lo contrario sería traicionarle por nuestra falta de confianza, nos asomamos con María Magdalena al sepulcro y asombrados descubrimos que no está ahí. Que, Aquel que anduvo por los caminos de los enfermos, lisiados, cojos, enfermos o necesitados, retorna de nuevo pero glorificado para que comprendamos que ha merecido la pena fiarse de Dios. ¡Ha resucitado! --Por amor a Cristo, porque todavía recordamos muchas de las palabras que nos dirigió previas a su pasión y muerte, comprobamos que su muerte no ha sido en balde.

 Que, al tercer día, nos aporta vida para todos y savia en abundancia. Que, aquella fuente de eternidad que algunos quisieron sellar, vuelve a fluir pero con una nueva Gracia por parte de Dios: quien la bebe resucitará. ¿Somos conscientes de que, la Resurrección de Cristo, es garantía de la nuestra? --Hoy, en este día de Pascua, ya no existe aquella oscuridad definitiva que se cernía sobre la humanidad 
--Hoy, en este día de Pascua, los cristianos, recordamos el paso del Señor con sabor a triunfo sobre la muerte, la injusticia o el absurdo. --Hoy, en este día de Pascua, rejuvenecemos al profesar que Dios es nuestro Padre, que Cristo es su Hijo y que, el Espíritu, nos hace renovar nuestra vida cristiana por el Bautismo. -
-Hoy, en este día de Pascua, nos sentimos liberados de muchos pesos. El dolor, la angustia, la enfermedad…la cruz de cada día, darán lugar a un alba feliz y esplendoroso. Coloquemos, delante del espejo de la Pascua, los rostros de toda la humanidad sufriente. El Señor, con su Resurrección, ha traído suficiente redención para transformar todo eso en gozo, eternidad y alegría.
 La Resurrección de Jesús: -Y es que el Señor Jesús no muere como el que se va y resucita como el que regresa. --Resucitar no es dar un paso atrás, sino un tremendo salto adelante. --No regresa a la vida sino que entra en la verdadera VIDA. --No re-ingresa en el tiempo, sino que se pierde en la eternidad. --De vivir en coordenadas de tiempo y espacio pasa un mundo cuyas coordenadas sólo Dios sabe. --La resurrección de Lázaro fue un milagro, la Resurrección de Jesús es un misterio.

 RESUCITEMOS CON CRISTO. Demostremos que somos personas resucitadas. Por el bautismo hemos quedado injertados en la muerte y resurrección de Cristo. La fuerza y gracia de este maravilloso acontecer en la existencia de los cristianos puede y debe traducirse de múltiples maneras en la vida cotidiana. Resucitar es tarea y meta de cada día. Nuestra peregrinación por el mundo es conquistar en cada momento el estado de “resucitados” cumpliendo en todo momento la voluntad de Dios. Hacer oración constante es resucitar en la comunión con Dios. Las obras de misericordia que practiquemos con nuestros hermanos, especialmente los más débiles y desamparados… son formas de resucitar.
 Cuando pedimos perdón o lo otorgamos a quienes nos han ofendido…es resucitar. Ser diligentes y comprometidos en nuestras responsabilidades de estado y cada día, también son formas de resucitar. Cuando nos privamos de algún gusto, una comodidad, un tiempo libre que dedicamos a otros, estamos resucitando. Aceptar con paciencia, amor y generosa entrega nuestras enfermedades, pruebas y desamparos, son facetas de nuestra misteriosa resurrección. Demos testimonio de nuestra experiencia como lo hizo Magdalena con Pedro y Juan y como hicieron ellos con todos: vieron, creyeron y testimoniaron que Cristo estaba vivo. Pero no caminamos solos, sino como PUEBLO, un pueblo que vive en este mundo y que a veces siente como su caminar se hace costoso, pero sobre todo un pueblo que está seguro de que Dios está con nosotros, que nos acompaña siempre, para lo bueno y para lo malo, hasta en la muerte.
 Moisés es el signo de esa cercanía de Dios, de ese estar atento: “he visto… he escuchado… ve a mi pueblo… libéralos”. .- Con la resurrección de Jesús hemos renovado, como pueblo, la alianza con Dios, hemos hecho una nueva.
 El “AGUA pura”, signo de vida, se convierte ahora en sacramento de la nueva vida de los hijos de Dios. El BAUTISMO nos purifica, nos da “un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, nos hace “criaturas nuevas”, hijos e hijas de Dios. Y todo esto tiene su culmen y su manifestación más plena en la resurrección de Jesús. El sepulcro está vacío. Las mujeres no encuentran a nadie, y tampoco Pedro, ni el “discípulo amado”. “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO”. Ahora toca dar TESTIMONIO de esa presencia viva de Dios entre nosotros.

 “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Y Dios sigue cumpliendo sus promesas.

 A MODO DE CONCLUSIÓN: Hoy, en el día del Señor, arranca nuestro propio día; hoy, en el día eterno del Señor, se comienza a levantar nuestro propio día eterno; hoy, en el sepulcro abierto del Señor, comenzamos a buscar las llaves del sepulcro de cada uno de nosotros: ¡ya no estarán cerrados para siempre! ¡Viviremos! ¡Resucitaremos! Hoy, con la Resurrección de Jesús, comenzamos nuestro propio peregrinar hacia la Ciudad Santa. No podemos estar tristes. Los peregrinos tienen una meta y, nosotros, ya tenemos la nuestra: la gloria del Señor, LA VIDA ETERNA. ¡Ánimo!

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