1 de septiembre de 2015

El Papa concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto, REPORTE CATÓLICO LAICO, 1º de septiembre de 2015

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1º DE SEPTIEMBRE DE 2015.



El Papa concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto

El Papa concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto
     

Pone facilidades para alcanzar el Jubileo, especialmente a enfermos, presos y ancianos.

El Papa da por válidas las confesiones con curas lefebvrianos durante el Año de la Misericordia.


“Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa“. El Papa Francisco concederá a todos los sacerdotes católicos la facultad de absolver del pecado del aborto durante el Año de la Misericordia. El aborto es uno de los denominados “pecados reservados”, cuyo perdón compete única y exclusivamente al obispo o a un sacerdote delegado por éste.


La decisión de Francisco, explicitada en una carta a Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, responde al deseo de que “el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz”. El Año de la Misericordia arranca el 8 de diciembre.
“El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”, subraya el Papa, refiriéndose expresamente a las mujeres que abortan. “Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia”, añadió.
La carta también incluye otra novedad, referente a la fraternidad de San Pío X, más conocidos como lefebvrianos. “Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie”, incidió el Papa, quien reclama que “en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad”. Por ello, “establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados“.
A su vez, Bergoglio invita a que el peregrinaje pueda darse en todas las diócesis, y que el momento jubilar vaya unido a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía. “Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa”, apunta en su carta el Papa, quien también se dirige “a los presos, que experimentan la limitación de su libertad”.
“El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta”, escribe, indicando que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
(Jesús Bastante)/RD


Misericordia

Carta del Papa Francisco al presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización
Al venerado hermano Monseñor Rino Fisichella Presidente del Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización
La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.
Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo.
Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa. Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar. Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.
He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar. De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad.
La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.
Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia.
Una última consideración se dirige a los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X. Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
Confiando en la intercesión de la Madre de la Misericordia, encomiendo a su protección la preparación de este Jubileo extraordinario.
Vaticano, 1 de septiembre de 2015.
FRANCISCUS
     
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El Papa concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto
     

Pone facilidades para alcanzar el Jubileo, especialmente a enfermos, presos y ancianos.

El Papa da por válidas las confesiones con curas lefebvrianos durante el Año de la Misericordia.


“Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa“. El Papa Francisco concederá a todos los sacerdotes católicos la facultad de absolver del pecado del aborto durante el Año de la Misericordia. El aborto es uno de los denominados “pecados reservados”, cuyo perdón compete única y exclusivamente al obispo o a un sacerdote delegado por éste.


La decisión de Francisco, explicitada en una carta a Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, responde al deseo de que “el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz”. El Año de la Misericordia arranca el 8 de diciembre.
“El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”, subraya el Papa, refiriéndose expresamente a las mujeres que abortan. “Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia”, añadió.
La carta también incluye otra novedad, referente a la fraternidad de San Pío X, más conocidos como lefebvrianos. “Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie”, incidió el Papa, quien reclama que “en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad”. Por ello, “establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados“.
A su vez, Bergoglio invita a que el peregrinaje pueda darse en todas las diócesis, y que el momento jubilar vaya unido a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía. “Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa”, apunta en su carta el Papa, quien también se dirige “a los presos, que experimentan la limitación de su libertad”.
“El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta”, escribe, indicando que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
(Jesús Bastante)/RD


Misericordia

Carta del Papa Francisco al presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización
Al venerado hermano Monseñor Rino Fisichella Presidente del Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización
La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.
Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo.
Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa. Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar. Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.
He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar. De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad.
La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.
Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia.
Una última consideración se dirige a los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X. Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
Confiando en la intercesión de la Madre de la Misericordia, encomiendo a su protección la preparación de este Jubileo extraordinario.
Vaticano, 1 de septiembre de 2015.
FRANCISCUS
     
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“El cacao es nuestra riqueza, más que el petróleo”, MESA DEL EDITOR: ANALÍTICA.COM, 31 de julio de 2015 / pararescatarelporvenir.blogspot.com 1º de septiembre de 2015

La muy prestigiosa ANALÏTICA.COM, con la cual he colaborado desde sus comienzos, cuando Emilio Figueredo Planchart, con Simón Alberto Consalvi -como presidente- y Maria Teresa Romero como coordinadora, echaron a andar la criatura, acaba de lanzar una nueva sección "Mesa del Editor" que me parece una excelente adición. Dedican esta entrega al mítico cacao venezolano, primera fuente de riqueza de la Venezuela colonial y que ha mantenido su calidad "el mejor cacao del mundo" a lo largo de nuestro calamitoso devenir republicano, con mucha mejor suerte que nuestro excelente café arábica que no ha sobrevivido a la "revolución bonita" -o se está consumiendo en Cuba- el que ahora obtenemos, debe de estar "rendido" con robusta, brasileño o afriano...
Felicito a ANALÏTICA. Salud


ALFREDO CORONIL HARTMANN

Itaca 1º de septiembre de 2015.
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“El cacao es nuestra riqueza, más que el petróleo”

Para María Fernanda Di Giacobbe y Jorge Redmond es importante invertir en la producción de la fruta tropical de la que Venezuela tiene mayor variedad del mundo
María Fernanda Di Giacobbe y Redmond asistieron a la mesa del editor

Vanessa C. Rodríguez / Carla Michelotti

María Fernanda Di Giacobbe y Jorge Redmond –este último, presidente de Chocolates El Rey– son apasionados del estudio del cacao venezolano. El pasado 24 de agosto se reunieron en exclusiva para la Mesa del Editor de analítica.com con un panel de productores industriales, catedráticos y comercializadores del cacao para conversar acerca de la riqueza de una fruta tropical de la que “Venezuela sigue teniendo la mayor diversidad del mundo”, según explicó la experta.
“Mientras que otros países de Latinoamérica tienen 5 tipos de cacao, Venezuela tiene más de 30 criollos, más de 100 trinitarios, y la combinación entre estos dos es infinita”, dijo.
Sin embargo, Redmond señaló que en materia del chocolate “Venezuela ha estado estancada casi desde la época de la colonia. Decimos que tenemos el mejor cacao del mundo, pero hay otros que están trabajando más duro que nosotros. Es el caso de Perú y de Ecuador. La diferencia está en que en esos países hay una alianza entre el Gobierno y la empresa privada, que lo convierte en una base de su economía”.
Di Giacobbe refirió que en los últimos años otros países de la región han comenzado a tener importantes avances en materia de cacao. “Brasil está haciendo investigaciones de alto nivel tecnológico, cosa que en Venezuela se dejó de hacer. En Ecuador y en Colombia también hay avances de producción”, añadió. Asimismo informó que actualmente Perú lucha por obtener una denominación de origen de un cacao blanco de Piura, al cual quieren ponerle el nombre de Porcelana. “Resulta que el cacao Porcelana solo es de Venezuela y solo es del Sur del Lago. Si nosotros como ciudadanos y como país y como Gobierno, aceptamos eso, vamos a perder el nombre Porcelana que solo es de Venezuela” , sentenció.
En este sentido, indicó que la única denominación de origen de chocolate que existe en el mundo es la de Chuao, en el estado Aragua. “Su reputación mundial y el sabor de ese cacao convertido en chocolate hizo que fuera y siga siendo más famoso en el mundo”.
Di Giacobbe enfatizó en la importancia de recuperar los bancos de germoplasma que están abandonados, los viveros e incentivar al productor al tiempo que recalcó que es necesario invertir en infraestructura como trenes o barcos que saquen ese cacao “lindo” y que, por sobre todas las cosas, se siembre más, pero con conocimiento y tecnología.
Para ello, Redmond indicó que productores y exportadores de cacao se aliaron para la creación de un programa que permita producir 30 mil toneladas cacao en los próximos cinco años.
“Imagínate una tienda enorme llena de tabletas de chocolate solo de origen venezolano. Estamos hablando de que se pueden hacer más de mil tipos de chocolates distintos. Eso es lo que creo que tenemos y por eso hay un Diplomado de Gerencia de Cacao y Chocolate en la Universidad Simón Bolívar. Por eso también  hay un movimiento de emprendedores del chocolate, y por eso los estudiantes de cocina trabajan el cacao ahorita. Es nuestra riqueza, mucho más que el petróleo”, finalizó.
Di Giacobbe y Redmond compartieron ponencia con Ernesto González profesor de la UCV; José Vicente y Claudia Franceschi, directores de Chocolates Franceschi; Chloé Doutre Roussel, experta en chocolate fino; Irma González García, Noble Cacao de Guadalajara México; Alesia Rodríguez Pardo, presidenta ejecutiva de la Cámara de Aseguradores de Venezuela; Gerardo Vivas Pineda, profesor de la Universidad Simón Bolívar; Sheila Salazar, historiadora y profesora de la Cátedra Cacao de la UCAB.; Rosario Orellana, miembro de la directiva del Hotel CCCT; Fernando Martínez Móttola, director de Analitica.com y Emilio Figueredo, editor de Analitica.com .

Esta “intelligentsia” revolucionaria…" por: BEATRIZ DE MAJO, El Nacional 1º de septiembre de 2015

Esta “intelligentsia” revolucionaria…

La torpeza de nuestros estrategas políticos es inconmensurable.
En el encontronazo que ha producido nuestro gobierno con Colombia como resultado de las atroces violaciones de los derechos humanos de ciudadanos neogranadinos en la frontera van a terminar por salir perdedores quienes inventaron el conflicto.
Las pérdidas las recogerá el gobierno en más de un terreno por no saber calibrar quién es y cómo se comporta el adversario colombiano. Si la estrategia de ataque a Colombia la inventaron los cubanos –como aseguran muchos analistas– o si ella proviene de la mente preclara de algún sabio de la orilla revolucionaria criolla, los efectos son los mismos y siempre nocivos para quien tiró la primera piedra: la administración de Nicolás Maduro.
Meterle el dedo en el ojo a los vecinos, como hemos hecho al actuar de manera inhumana y agresiva en la frontera del Táchira, y como se está pensando repetir en otros recodos limítrofes, lejos de conseguir el propósito de aglutinar a los venezolanos a favor del gobierno, lo que ha conseguido es aglutinar a los colombianos en contra del mismo. Craso error en época electoral. Si alguno en el nódulo estratégico del equipo presidencial hubiera sacado la cuenta, se habría percatado de lo que le va a costar en votos al gobierno en los próximos comicios parlamentarios este episodio de agresión a mansalva y despiadada a nuestros vecinos. Se cuentan por cientos de miles los hijos de colombianos votantes, armados con sus cédulas venezolanas, que se acercarán a las urnas para poner su papeleta no por sus candidatos a curules parlamentarias, sino contra el brutal atropello. 12 % de la población electoral, dicen los entendidos. Y 12% del universo de votantes es capaz de inclinar la balanza hacia el lado opositor.
En otro terreno, “la intelligentsia política” madurista no podía equivocarse más. El insidioso ataque al ex mandatario colombiano Álvaro Uribe, quien ha recibido los más cáusticos y descalificadores epítetos de parte de los altos personeros del gobierno, incluido el propio presidente, también rendirá sus frutos… pero no a los agresores sino a los agredidos. Es del conocimiento público cómo una diatriba muy ácida en Colombia ha separado a los dos presidentes, Uribe y Santos, quienes fueran otrora muy cercanos colaboradores. Los ataques venezolanos han conseguido lo que era impensable en Colombia que consiste en ponerlos a los dos a batallar en favor de una misma causa: el anticolombianismo de sus vecinos venezolanos. Y como si ello fuera poco, las inclementes agresiones verbales le han hecho el gran favor a Uribe de fortalecerlo políticamente poniéndolo a ganar unos cuantos puntos de favorabilidad sin esforzarse demasiado.
Así las cosas, dentro de todo este cuadro de torpezas que provocan efectos colaterales indeseables para sus protagonistas, queda solo preguntarse si quien genera las estruendosas propuestas de actuaciones para el gobierno trabaja a su favor o en su contra o si simplemente lo que tiene es la brújula política descompuesta.