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20 de febrero de 2015

"El tirano y su servidumbre" por Edgar Cherubini Lecuna, París. febrero del 2015




“Si un tirano es un solo hombre y los subyugados son muchos, ¿por qué consienten ellos su propia esclavitud?”.  –  Étienne de La Boétie

El tirano y su servidumbre

Edgar Cherubini Lecuna
París, febrero 2015

Étienne de La Boétie (1530-1563), escribió el “Discurso sobre la servidumbre voluntaria” (Discours de la Servitude volontaire) a la edad de 18 años, un escrito panfletario contra el rey Henri II. El tratado, de gran erudición, fue escrito alrededor de 1549, año que coincide con la represión y masacres de campesinos en Guyenne, al suroeste de Francia, que se habían sublevado contra el impuesto a la sal ordenado por el rey.

Desde su aparición, el libro fue adoptado por diferentes movimientos contestatarios no solo en Francia sino en toda Europa. Los líderes de la Revolución Francesa lo hicieron circular bajo el título “Las cadenas de la esclavitud”. Durante la ocupación nazi en Francia el libro fue prohibido, pero a pesar de ello se imprimieron miles de ejemplares que se repartieron clandestinamente.

¿Por qué este pequeño ensayo, escrito por un joven indignado del siglo XVI, hace temblar a los tiranos?  La respuesta está en lo que el autor afirma:  “Si un tirano es un solo hombre y sus súbditos son muchos, ¿por qué consienten ellos su propia esclavitud? El que gobierna tiránicamente sobre ustedes, posee solamente dos ojos, solamente dos manos, solamente un cuerpo; en verdad no posee nada más que el poder que ustedes le confieren para destruirlos. ¿Dónde ha adquirido él ojos suficientes como para espiarlos, si ustedes no se los proveen por sí mismos? ¿Cómo puede tener él tantos brazos con los cuales golpearlos, si no los toma prestados de ustedes? Los pies que pisotean vuestras ciudades, ¿de dónde los obtiene si no son los vuestros?".   

Sobre la tiranía y los vicios políticos que ésta genera, La Boétie afirmó sin ambages: “los tiranos se crecen sobre la servidumbre voluntaria de sus súbditos. No hay rey sin súbditos, no hay tirano y no hay dictador sin masas resignadas”.  Para él, existe una matemática de la dominación a la que llama “cadena de obediencia social”, mediante la cual el tirano no necesita enfrentarse directamente a la masa que desea dominar. Mediante un modelo piramidal, utiliza a unos para dominar y tratar despóticamente a los que están debajo de éstos, quienes a su vez dominan a sus subordinados y así se va multiplicando su poder.  

Desde que comenzó a circular, el “Discurso sobre la servidumbre voluntaria” ha sido fuente de inspiración para aquellos que luchan por la libertad y se baten contra la opresión, la explotación, el abuso de fuerza, la corrupción y toda mitificación del poder.  En 1558 Montaigne, contemporáneo de La Boétie, autor de los conocidos Ensayos que han influido desde entonces en la filosofía y el pensamiento de occidente, interesado en saber quién era el autor del Discurso, viaja a Bordeaux donde La Boétie ya era magistrado a los 24 años de edad, dicho encuentro significó el inicio de una intensa amistad y una nutrida correspondencia política.

La Boétie anticipa la filosofía política de los pensadores de la Ilustración quienes sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, aunque en el siglo XXI aún suframos ese déficit.
En sus páginas, La Boétie no cesa de afirmar que “es la obediencia la que hace poderoso al tirano”. De allí que el autor nos plantea descifrar un enigma político: “no es el poder el que crea la obediencia, sino que es la obediencia la que crea el poder”, preguntándose con indignación: “¿Cómo las personas, pueden ser dominadas o, aún más, servir con fervor a quien las desprecia y oprime?. Es un hecho enigmático la capacidad de soportar, aceptar e incluso amar su servidumbre, hasta tal punto en que algunos la perciben como si fuera su salvación. ¿Por qué una enorme masa de decenas de miles se somete a la voluntad de un hombrecito mediocre?”.

Severine Auffret, en su libro "Comète" (ed. Milles et une nuit, 1995), donde traduce a La Boétie en francés moderno, sostiene en sus notas que “los conceptos de 'dominación' y 'servidumbre' del autor, sitúan al tirano no solo en una categoría política sino 'mental' y hasta 'metafísica', ya que esta relación de dominación y servidumbre, para darse en la sociedad, primero se instaura en lo más íntimo de la conciencia del individuo”.  La respuesta a este desacierto la da el mismo La Boétie: "La libertad, más allá de ser un ideal a conquistar, es una actitud”.

@edgarcherubini


15 de febrero de 2015

"La política es una vocación", por Luis Ugalde S.J. http://reportecatolicolaico.com/2015/02/la-politica-es-una-vocacion/#sthash.MnvfSg6J.dpuf





La política es una vocación

La política es una vocación
     
Cuando los países naufragan, las iras se desatan sobre los políticos: ¡Que se vayan todos! Sobre ellos- con razón y sin ella- cargan los pecados de la nación y la mayoría quiere nuevos salvadores, críticos radicales y rotundos,que con su llegada al poder colmen la plenitud de las necesidades y aspiraciones. Lo importante es barrer con lo que hay, vengarnos de los traidores y prometer todo nuevo e inmaculado. Pero -observo- la utopía sola, sin el polo realista a tierra, termina en frustración y tiranía.



La política trata del poder y de las posibilidades para construir la sociedad necesaria. El buen político, al igual que el buen médico, le habla al enfermo de la gravedad de su enfermedad y lo acompaña y orienta en el proceso de cambio con esforzados ejercicios de recuperación. Pero en las grandes crisis no queremos médicos, sino mesías milagrosos; los alemanes acogieron al Hitler de la revancha y de la promesa mesiánica del Tercer Reich. Le pasó a Venezuela con Chávez y ahora estamos en similar encrucijada. Formas funestas de política son recibidas con entusiasmo y  pervierten el sentido político  de la población.


La metamorfosis del poder. La política trata del poder para hacer las transformaciones necesarias prometidas. Pero muchos políticos que llegan con deseos de servir, se enferman de poder, convierten a los ciudadanos en siervos y hacen cualquier cosa por mantenerse.


La política como manipulación propagandística es un mercado donde la población demanda y el político ofrece. Pero una vez en el poder se encuentran  sin el prometido beneficio político de calidad, ni la capacidad de gestión, ni el  coraje para movilizar a la gente y convertirla en productora de las nuevas realidades deseadas.  Hoy y aquí la productividad y el provecho político del conjunto de nuestra sociedad son pobres y de mala calidad, escasos los bienes públicos y raras las virtudes republicanas de los ciudadanos y su Estado. Con el actual producto político de los gobiernistas, de los opositores y de los indiferentes, es imposible salir al encuentro de las necesidades, transformarlas en esperanzas y éstas en realidades producidas.


Por eso los políticos se tienen que agigantar y convertirse en maestros de ciudadanía, en escuela de virtudes republicanas, pues sin republicanos no hay República, sino monarquía.En lugar de pedir que se vayan todos, tenemos que lograr una movilización de protestas, necesidades, virtudes ciudadanas y exigencias de bien común, para un renacer político como el que se vivió- por ejemplo- después del 23 de enero de 1958. Necesitamos políticos renovados, maestros de la reeducación ciudadana en todo el país,escuelas de acción responsable donde las personas, rompiendo su estrecho individualismo, salen a construir el bien común de “nos-otros”, con conciencia pública,donde el yo y el otro producen y disfrutan el bien común que necesitan. Políticos maestros capaces de aprender, escuchar e interpretar los  sufrimientos y las esperanzas de la gente.


En estas mega-crisis se piensa con rabia en la necesidad de derrotar al que gobierna, pero se olvida que para mañana gobernar y producir soluciones hay que asociarse con él y contar con su esfuerzo creativo. Mandela, maltratado en su larga cárcel,vence su justa rabia contra los blancos y las ganas de cobrarles todos los abusos y atropellos acumulados, yen él triunfa la inspiración y la fuerza para ver que en Sudáfrica, sin los esfuerzos de negros y blancos juntos,no hay futuro para nadie. Lo contrario que Zimbabue: desastrosa situación, luego del primer desahogo vengativo de un gobierno negro que persigue y despoja a los blancos que se lo han merecido…  Nos guste o no, no hay soluciones sin diálogo constructivo con quienes nos persiguieron…,  sin negociación y búsqueda del bien común de todos los venezolanos. Construir futuro esperanzado es imposible con sólo medio país. Por eso el papa Francisco dice “¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo!”La Iglesia llama a los cristianos a asumir su responsabilidad política como una de las formas más universales de amor al prójimo, porque “el bien cuanto más universal es más divino”;así como la mala política multiplica el mal, la miseria y la muerte.


El papa Francisco retoma con fuerza esa orientación: “La política tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común (…) ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!” (La Alegría del Evangelio 205).
P. Luis Ugalde (sj)
Caracas, 14 de febrero de 2015.
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