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22 de marzo de 2016

SALIR DE MADURO, por: Carlos Canache Mata, EL NUEVO PAÍS / pararescatarelporvenir.blogspot.com 23 de marzo de 2016


SALIR DE MADURO


por: Carlos Canache Mata
   

No se solucionará la crisis económica ni se restablecerá la democracia en Venezuela mientras Nicolás Maduro siga en la Presidencia de la República, que no ganó y a la que nunca mereció haber llegado. Que, acompañado de la camarilla civil-militar que lo apoya, salga de allí, recurriendo a una vía constitucional, es un vehemente deseo de la gran mayoría de los venezolanos.

   Si no se produce el cambio, si nada pasa, la tragedia continuará presente en el país. La escasez de productos básicos y las colas a las puertas de los supermercados y abastos no desaparecerán, no cesarán las muertes que se pudieron evitar si se hubiese conseguido a tiempo el medicamento necesario, no perderemos el título de ser el país con la más alta inflación y el más alto riesgo del mundo, no habrá inversión extranjera ni el financiamiento internacional  que se requieren para enfrentar el déficit de 30 mil millones de dólares que tendremos este año, el PIB no podrá alcanzar cotas positivas, se prolongará el absurdo régimen cambiario con la enorme distancia entre  el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo,  por falta de mantenimiento se incrementará la ineficiencia de los servicios públicos, y el patrimonio público no parará de desangrarse por una corrupción que supera lo conocido hasta ahora en toda nuestra vida republicana.

   Si no hay el cambio, proseguirá la asfixia de la democracia y  de las libertades públicas. Pan de cada día seguirá siendo el acoso contra la Asamblea Nacional, para  impedir su funcionamiento normal y convertirla en inocuo objeto de adorno. En el siglo XVII, Crómwell cerró con llave el Parlamento inglés y colocó en la puerta un cartel que decía: “Esta casa se alquila no amueblada”. 

Maduro no ha llegado a tanto. Pretende, valiéndose de edulcoraciones institucionales, obtener resultados parecidos. Para eso tiene un palafrenero judicial, el TSJ, cuya Sala Constitucional y a veces su Sala Electoral cubren con los velos negros de sus decisiones las tropelías que pretenden cerrarle el paso a los representantes de la soberanía popular. Si no hay el cambio, la Sala Constitucional seguirá interpretando como le dé la gana el Texto Fundamental, como acaba de ocurrir al sentenciar que seguirá vigente el Decreto de Emergencia Económica  que ya tenía vencido su plazo de 60 días, a pesar de que la Asamblea Nacional , en ejercicio de la atribución que le confiere el artículo 339 constitucional, había negado la  “prórroga” que le había solicitado el Presidente de la República.

   La Mesa de la Unidad Democrática ha declarado que usará el abanico de mecanismos constitucionales que conducen a la salida de Maduro. La deseable, por lo expedita, sería la renuncia de éste, que, al no ser espontánea, tendría que ser inducida porque se haya creado una situación política ya insostenible, o, como también se cree, que, por ser un Presidente de utilería, así se lo impongan las negociaciones que adelantan Cuba, el nuevo amo colonial, y Estados Unidos, cuyas banderas acaban de ondear en las calles de La Habana.


  

15 de marzo de 2016

EL RENTISMO PETROLERO, por: Carlos Canache Mata, EL NUEVO PAÍS 16 de marzo de 2016 / pararescatarelporvenir.blogspot.com



EL RENTISMO PETROLERO


por: Carlos Canache Mata
   

El que quiera saber cómo en un país se destruyen la economía y las instituciones, que venga a Venezuela para constatar lo que durante 17 años han hecho, Hugo Chávez primero, y ahora Nicolás Maduro.
   La demolición institucional está a la vista de todos y, seguramente, la OEA en los próximos días se verá obligada a activar la Carta Democrática Interamericana. Formalmente lo han solicitado la Asamblea Nacional y calificados voceros de la comunidad internacional.
   La crisis económica está tocando fondo. No la ha provocado la caída de los precios petroleros, sólo la ha exacerbado. Maduro ha repetido insistentemente que el “rentismo petrolero se agotó”, como si fuera ajeno a ese problema y desconociera que para 1999, cuando Chávez asume el poder, las divisas de la exportación petrolera representaban el 70% y no el 96%, como ocurre ahora, del total de las divisas provenientes de las exportaciones.
 Estaba en marcha la diversificación de la economía venezolana durante el período democrático 1958-1998, y ha sido el chavismo gobernante el que ha truncado esa diversificación y nos ha llevado a la situación de acentuada dependencia petrolera que confrontamos.
   Durante el boom petrolero que hubo entre 2004 y 2014, se dilapidaron los altos ingresos percibidos, en vez de dirigirlos al crecimiento de la producción nacional a través de la inversión pública y del apoyo a la inversión privada. Tampoco se tuvo la previsión, tomando en cuenta la volatilidad del mercado petrolero, de ahorrar reservas en el Fondo de Estabilización Macroeconómica  (como lo dispone el  artículo 321 de la Constitución), que actualmente sólo tiene la irrisoria suma de tres millones de dólares, como sí la tuvieron los otros países petroleros. Por haber actuado así es que ahora estamos como estamos.
   Si no mejoran los precios petroleros, que es lo que se espera, por lo menos, a corto plazo, la situación se va agravar, lo que es bastante decir. La falta de materias primas e insumos para la industria nacional y la escasez de alimentos y de fármacos  ya son alarmantes. Los espectros de la hambruna que se acerca y de las muertes que se han podido evitar, están provocando justa preocupación en los venezolanos. La Asamblea Nacional declaró el pasado 26 de enero que el país ha entrado en crisis humanitaria  y el planteamiento se ha llevado a la ONU. Pero el gobierno rechaza cualquier ayuda internacional.
  El rentismo petrolero, que no se “agotó” sino que está en su clímax, este año 2016 se estima que apenas nos generará un ingreso menor de los 25.000 millones de dólares, en tanto que se requerirá un mínimo de 35.000 millones de dólares para, sin mejorar la situación actual, atender importaciones, pagos de deuda, servicios, etc.
   El nuevo esquema cambiario anunciado el 9 de este mes, aparte de las críticas que puedan hacérsele, no toca el problema de fondo, que no es de bolívares sino de dólares. Mientras el gobierno no cambie de orientación económica, la crisis no se detendrá. Allí están las vías constitucionales para abrir un nuevo rumbo a la nación.
  
  
  




9 de febrero de 2016

UNA NECESIDAD NACIONAL, por: Carlos Canache Mata, EL NUEVO PAÍS, miércoles 10 de febrero de 2016 / pararescatarelporvenir.blogspot.com


UNA NECESIDAD NACIONAL


por: Carlos Canache Mata
   

Pasó el carnaval, pero siguen los disfraces. Estos aprendices de dictadores que acampan en el poder desde  hace 17 años esconden sus fracasos y debilidades tras la fachada de  desplantes bravucones.

   Maduro ha abierto aspilleras en las paredes de Miraflores para disparar insultos y amenazas contra adversarios reales o imaginarios. El pasado 4 de febrero, en el acto conmemorativo  de la intentona golpista de Chávez, dijo que la AN “es una Asamblea pirata” y que no permitirá que los enemigos del pueblo lleguen al poder “ni por una vía ni por la otra, ni por las buenas ni por las malas”. En el mismo acto, agredió groseramente al empresario Lorenzo Mendoza (¿desconoce que sin la Polar la escasez alimentaria sería más dramática?) y, como si fuera un boxeador desesperado y no el ocupante de Miraflores, lo desafió así: “aquí te espero, traidor, da la cara, oligarca, bandido, ladrón”. ¿Merece permanecer en la silla presidencial quien así habla?.

   A los ojos del mundo está claro que la clave de la barbarie imperante reposa en la alianza que existe entre el Gobierno y el TSJ. Ante esa realidad ¿qué hacer? .

   La AN puede modificar la integración del TSJ si ejerce su potestad de autotutela  revocando la designación de los 13 magistrados principales y 21 suplentes que hizo el 23 de diciembre de 2015 la anterior AN, en fraude a los requisitos constitucionales y violando el procedimiento legal correspondiente. Esa designación fue un acto administrativo, no legislativo, y, como tal, revocable. Hay más: el artículo 90 del Reglamento Interior y de Debates de la AN (que tiene rango legal) faculta al Parlamento para revocar sus propias decisiones o actos viciados. Creo que, para lograr un TSJ decente, esta vía (ya utilizada por la AN chavista en dos oportunidades y con el aval de la Sala Constitucional del TSJ) es preferible a la de modificar la Ley del TSJ para aumentar el número de sus magistrados.

   Es este TSJ el que decidió la suspensión de los efectos de la proclamación de los diputados del Estado Amazonas, contrariando su propia doctrina de que “la proclamación de un candidato en un determinado cargo, no puede ser suspendida o controlada a través de una acción de amparo constitucional otorgada a favor de quien lo pretende”. Con toda razón, el Consejo Superior de la Federación de Colegios de Abogados de todo el país, ha dicho sobre esa desproclamación que “era obvio entender que mucho menos sería procedente en forma subsidiaria en una acción de nulidad y ello constituye un error grave e inexcusable” y, lo que es igualmente inaceptable, que se sustente en una grabación ilícita violatoria del artículo 48 de la Constitución, “al transformar un delito en una prueba”.



   La crisis institucional  y la crisis económico-financiera que nos tiene al borde de la cesación de pagos de la deuda externa  motivarán a la MUD para acelerar la selección de la vía constitucional que se seguirá para salir de Maduro. Esto último es una necesidad nacional.

16 de diciembre de 2015

MADURO QUIERE CONFRONTACIÓN, por: Carlos Canache Mata, EL NUEVO PAÍS 16 de diciembre de 2015 / pararescatarelporvenir.blogspot.com


MADURO QUIERE CONFRONTACIÓN


Carlos Canache Mata
   

La Asamblea Nacional  que se instalará el 5 de enero del próximo año reivindicará la majestad del Poder Legislativo, desaparecida durante los 17 años  de la autocracia dictatorial que ha comenzado a agonizar. El país presenció el grotesco sainete de unas sesiones parlamentarias  donde se mentía sin pudor y se agredía a los diputados opositores  física y verbalmente con adjetivaciones insolentes y vulgares.  Con razón, un grupo de intelectuales y académicos, en comunicado público, manifestaron que “negados a acostumbrarnos al lenguaje soez, reclamamos que la nueva Asamblea Nacional sirva para rescatar  la dignidad de la palabra como recurso para el diálogo, el entendimiento y la convivencia”.

   La inmensa crisis que vive el país aconsejaría a los que detentan el poder  buscar aproximaciones y descartar la violencia y las amenazas de confrontaciones. Lamentablemente, en vez de metabolizar la derrota, desde las alturas del oficialismo lo que baja son centellas. Mientras la MUD, a través de sus voceros, dice que hay que evitar un conflicto de poderes, Maduro y sus acólitos  declaran que hay que “convertir la crisis en una radicalización de la revolución como el 4 de febrero, el 13 de abril, un renacer”, atreviéndose a afirmar que “el 6 de diciembre triunfó una contrarrevolución fascista” y que él, Maduro, está “dispuesto a encabezar una revolución radical”. En el acto de salutación de fin de año a las Fuerzas Armadas llegó insólitamente a decir que se ha generado una lucha entre dos polos, “el polo de la patria (el de ellos) y el polo de la antipatria que por primera vez se anota, sobre la base de la guerra y el juego sucio, un éxito circunstancial”. Esa es la increíble e irresponsable interpretación oficial  de la histórica jornada del 6D.

   Está claro que el oficialismo quiere choques, no encuentros. Bastaría con citar que entre las decisiones que tomará la nueva AN destaca la aprobación de la Ley de Amnistía,  y  ya  Maduro ha informado que no la aceptará y la enfrentará  porque “me podrán enviar mil leyes de amnistía, pero los asesinos de un pueblo tienen que ser juzgados y tienen que pagar”. Esa Ley favorecería a los opositores políticos en general  que han perdido la libertad o están exiliados y a los que están siendo investigados o están presos con ocasión de las protestas que hubo a partir del 12 de febrero del año pasado. Habrá que decirle en voz alta al régimen que son suyos los 43 muertos de esos días al reprimir a los disidentes en las calles, y que habría un fraude a los artículos 29 y 214 de la Constitución si el TSJ, para torpedear la Ley, declara una supuesta inconstitucionalidad de ella. No se podrán quitar esos muertos de encima refugiándose en el burladero de una sentencia judicial complaciente.

   El país y la opinión internacional estarán atentos a las medidas de seguridad que garanticen la normal instalación de la AN el 5 de enero.  Si hubiere una perturbación provocada por los “colectivos” que están aupados por el gobierno, como la que ocurrió contra el Congreso en otro día de enero de 1848, se adelantaría el desenlace de la crisis.

   

17 de noviembre de 2015

LA HORA MENGUADA, por: Carlos Canache Mata, EL NUEVO PAÍS / pararescatarelporvenir.blogspot.com 17 de noviembre de 2015



LA HORA MENGUADA


por: Carlos Canache Mata
   Una hora menguada -como la que alguna vez mencionó Gallegos- vive nuevamente Venezuela. Es una hora que ya lleva una duración de casi 17 años. Repúblicos insignes han pasado por la Presidencia de la República, como el mismo Rómulo Gallegos y José María Vargas, para mencionar sólo dos que sobresalieron más allá de la acción política. Esa institución, la presidencial, fundamental para el Estado y el rumbo del país, se ha degradado para preocupación y alarma de la comunidad nacional e internacional.
   Esta malhadada desventura ocurre cuando los venezolanos estamos a las puertas de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Estamos esperando que esta sea la ocasión para comenzar a dejar atrás la noche  y desde la Asamblea Nacional se echen las bases  para que el país recupere, dentro y fuera de nuestras fronteras, la dignidad extraviada. De las manos del pueblo surgirá el milagro de la redención.
   Hace unos días, el 10 de noviembre, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, dirigió una carta pública a la presidenta del CNE en la que hace una lista de las irregularidades que han estado vulnerando la campaña y reclama que sean  libres y limpias las próximas elecciones y ofrece nuevamente la observación internacional de ese organismo. Acertadamente advierte que “Venezuela tiene obligaciones con la democracia que trascienden a su propia jurisdicción” y que velar por la transparencia de esas elecciones  es también obligación de la OEA  y no es ninguna “injerencia”, como ha pretendido hacer ver el oficialismo. Para avalar la declaración de Almagro, bastaría con citar el artículo 3º de la Carta Democrática Interamericana, suscrita por Venezuela, que señala como uno de los elementos esenciales de la democracia “la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo”. Por eso es que Almagro recuerda en su carta que cuidar la no adulteración de la voluntad popular “es una obligación del CNE, pero también es una obligación de la OEA”.
   El mismo 10 de noviembre, la Conferencia Episcopal Venezolana emitió un comunicado en el que expresa que “la presencia de observadores internacionales ayuda a fortalecer la confianza  y la transparencia del proceso” y le recuerda a la FAN, cuyo rol institucional pretende castrar el régimen, que “los integrantes del Plan República son los encargados por oficio de velar por el desarrollo seguro, pacífico y confiable del evento comicial”.

    Si ese CNE regañado por la OEA y la Iglesia da un resultado electoral fraudulento el 6 de diciembre, pienso que esta vez la protesta popular creará una crisis política de enormes proporciones.

22 de septiembre de 2015

UNA DICTADURA CAMUFLADA, por: Carlos Canache Mata, El Nuevo País / pararescatarelporvenir.blogspot.com 23 de septiembre de 2015



UNA DICTADURA CAMUFLADA


por: Carlos Canache Mata
  

¿Cuál es la naturaleza del régimen imperante en Venezuela, ahora presidido por Nicolás Maduro? Es una pregunta que se hacen juristas, académicos, analistas políticos y la gente común. Con abstracción de las falencias de la legitimidad de origen del actual presidente, vinculadas al fraudulento acto electoral del 14 de abril del año 2013, se plantea si Venezuela, después de la era democrática 1958-1998, tomó la deriva hacia la no-democracia.
   El tema ha cobrado nueva relevancia tras la sentencia judicial dictada el 10 de este mes contra Leopoldo López, condenándolo a casi 14 años de prisión, sin pruebas de culpabilidad en los hechos que se le imputan y sin el más mínimo respeto al debido proceso legal. El ex-mandatario español y destacado líder socialdemócrata mundial Felipe González declaró, al día siguiente de conocerse la noticia, que “Venezuela se ha convertido en una dictadura de facto, el presidente decide por el Parlamento y por la justicia”, y posteriormente ha añadido que “el juicio de orden público de Francisco Franco era más respetuoso de la legalidad” que la justicia que se aplica por el gobierno de Venezuela, encuadrando a este último en un “tipo de tiranía”. El Premio Nobel Mario Vargas Llosa, por su parte, al referirse al juicio contra Leopoldo López, dice que “esta condena se esperaba dado el régimen que gobierna en Venezuela, que es una dictadura, y que en América Latina se caracteriza por la desaparición de la libertad de prensa y por la nacionalización de televisiones o radios para tener un control absoluto de lo que se piensa en el país”. A este respecto, se pueden citar el cierre de RCTV y las arremetidas contra El Nacional, Tal Cual, el portal La Patilla y varios medios de comunicación del interior del país.
   Desde diversos flancos de la comunidad internacional también se han alzado voces cuestionando el talante democrático de fachada que exhibe el régimen chavista. No sólo se condena la sentencia contra Leopoldo López, sino que igualmente se mencionan el desacato a las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, las torturas contra presos políticos, y la negativa del CNE a aceptar la observación de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre por instancias de la ONU, la OEA y la Unión Europea.
   Se utiliza el poder judicial para la persecución política. Para el momento hay, por motivos políticos, 78 personas encarceladas, 2057 procesadas y varias decenas de exiliados. Jueces provisorios, que temen perder sus cargos, son los instrumentos que administran la represión, en vez de administrar justicia. Los juicios de los tribunales se han convertido en “paredones judiciales”, que sólo se diferencian de los juicios sumarísimos de La Cabaña cubana de los hermanos Castro en que no dictan fusilamientos físicos.
   ¿Cómo llamar todo esto? Por estar en presencia de un régimen opresivo que  pretende vestirse con los arreos de la democracia, yo digo que es una dictadura camuflada.

    

15 de septiembre de 2015

LEOPOLDO LÓPEZ, por: Carlos Canache Mata, El Nuevo País, 16 de septiembre de 2015 / pararescatarelporvenir.blogspot.com


LEOPOLDO LÓPEZ

por: Carlos Canache Mata
  

Después de un año y siete meses de prisión, en la que ha permanecido aislado y siendo objeto de maltratos y humillaciones, Leopoldo López fue condenado el 10 de este mes  a casi 14 años de reclusión en la cárcel militar de Ramo Verde.
  
Mediante una interpretación de su discurso del 12 de febrero de 2014, que parece salida de una sesión de espiritismo, se le acusó de que tuvo la intención subliminal de promover los hechos de violencia de ese día, los cuales se extendieron durante tres meses, con un saldo de 43 muertos, cientos de heridos y miles de presos. Se montó el tinglado de un juicio infame en el que hubo múltiples violaciones del debido proceso,  se obstaculizó a su defensa la presentación de pruebas y testigos, y no se aportó ni un solo elemento probatorio, que merezca tal nombre, en su contra. Simplemente, se cumplió la orden de condenarlo bajada desde el Palacio de Miraflores. Por eso, Leopoldo, en su intervención ante el tribunal, le dijo a la jueza: “si la sentencia no implica mi libertad, usted va a tener más miedo de leerla que yo de escucharla”.

   ¿Por qué el régimen tomó esta decisión, de tan elevado costo político, contra Leopoldo (adicionalmente, también se condenaron a tres jóvenes)? Porque le teme y cree que así lo invalida y transfiere a la oposición la responsabilidad gubernamental por las muertes de los sucesos ocurridos entre febrero y mayo del año 2014, al igual que antes creyó que se exculpaba de las 19 muertes del 11 de abril del año 2002 poniendo presos a los Comisarios y Policías Metropolitanos. 

Por afinidades ideológicas, al régimen le es fácil seguir a Goebbels, ex-ministro de Hitler, que aconsejó, en materia de propaganda, aplicar el principio de la transposición, conforme al cual  había que “cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque”. Pero la historia, desde el fondo de sus designios inapelables, le grita al régimen chavista y sus causahabientes: ¡esos muertos son suyos!
   
El repudio internacional a la condena de Leopoldo López  ha sido impresionante. La ONU manifestó estar “consternada” por la sentencia; la Unión Europea (UE) resaltó que no hubo “las garantías adecuadas de transparencia y debido proceso legal”; Amnistía Internacional  declaró que la sentencia se emitió “sin ninguna evidencia creíble en su contra” y que tiene “una clara motivación política”; la organización defensora de derechos humanos HRW señaló que el juicio ha sido una “farsa”  y se preguntó “¿qué más necesitan los gobiernos latinoamericanos para, de una vez por todas, exigir al gobierno de Maduro que cese la persecución de sus opositores y críticos ?”. Ex-jefes de gobierno e intelectuales de América y Europa también reprobaron la sentencia y se solidarizaron con Leopoldo.


   El repudio interno, nacional, contra un régimen, ya sin pasamontañas y maquillajes, que pasa del autoritarismo a la dictadura, reivindicando a Pérez Jiménez, se patentizará en las elecciones del 6 de diciembre, las que, si el régimen anuncia un resultado fraudulento, serán el detonante de su perdición.