5 de octubre de 2014

"REPENSANDO EL INDIVIDUALISMO" por Jean Uva, Foro Libertad, septiembre 30 de 2014

NOTA DEL EDITOR DEL BLOG: pararescatarelporvenir.blogspot.com
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No existe una edad "para madurar", algunos hombres no lo logran nunca, otros lo hacemos, o nos hace la vida hacerlo, muy temprano. Jean Uva, autor del trabajo que reproducimos tiene 17 ó 18 años, justo a esa edad yo empecé a escribir sobre política nacional e internacional. Siempre pensé que, en mi caso, a la par de una prematura y acuciante sed de conocimientos, pesaba fundamentalmente una infancia y juventud vividos en un marco de clandestinidad, resistencia, exilio y lucha política. Inclusive, hacia chistes en el Comité Ejecutivo Nacional de Acción Democrática, de que yo había hecho la resistencia, y no era del todo falso, porque reiteradas veces introduje y saque de la Cárcel Modelo de Caracas -donde se turnaban mis padres- correos ocultos en mi infantil humanidad.
Leyendo el texto de Uva, no puedo evitar pensar que, en estilos distintos, en épocas distintas, los estudiantes de hoy están viviendo igualmente bajo un régimen tiránico, los están como se diría en lenguaje llanero "madurando con carburo". Con el agravante para ellos que no tienen a la vista una dirigencia adulta aguerrida intelectual y moralmente, que los guíe y conduzca. Los necesitamos si queremos salvar a Venezuela, tenemos que ayudarlos...

ALFREDO CORONIL HARTMANN

Itaca 5 de octubre de 2014

ForoLibertad


                

REPENSANDO EL INDIVIDUALISMO




Por @jean_uva de @VFutura 
“Ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.”
Friedrich Nietzsche

En un artículo pasado, un compañero de Venezuela Futura
acertadamente apuntaba dónde se encuentra el problema matriz de nuestra situación en
la_majorite_cest_vousVenezuela: en lo cultural. Nuestra cultura parece haber sido constantemente bombardeada, desde las esferas socio-políticas, por un mensaje marxista, con el cual se ha destruido lo valioso que el siglo XX había traído a este país. Esta degeneración cultural ha afectado todos los ámbitos de nuestra vida nacional, pero, sin duda alguna, la destrucción ética que ha vivido la mayoría de los ciudadanos ha sido la peor. El ámbito ético ha sido el más afectado, porque desde las altas esferas nos han pretendido enseñar que -por ejemplo- hay justicia social cuando se les quita a unos para dar a otros; que el Estado puede proporcionar todo y los ciudadanos no tienen que preocuparse; y porque nos han dicho -con especial énfasis durante estos últimos 15 años- que actuar en beneficio propio es malo, que «es mejor dar que recibir» y que siempre tenemos que pensar en los demás antes que en nosotros. Este tipo de retórica moralista es propia de la tradición cristiana que nuestra Nación conserva, pero la llegada de la Izquierda (light o radical), al poder político, ha significado la profundización de estos valores en nuestro país. Venezuela, en conclusión, se ha ido convirtiendo en una Nación que rechaza al individuo, que ve con malos ojos al egoísmo y que es capaz de conculcar cualquier libertad o derecho individual para beneficiar al “colectivo”. Es necesario, pues, repensarnos el individualismo ante la monótona corriente ética y política que el colectivismo nos han alienado.
En Venezuela, el proceso masificador que han emprendido los gobiernos de las últimas 5 décadas ha tenido como fin último hacerse del control del país a través de las masas, pues es más fácil dominar un rebaño de ovejas que una Nación de hombres con plena consciencia cívica. Este tipo de control social que la Izquierda crea, a través de la dependencia que se genera entre el Estado y el individuo, tiene como fin último ir destruyendo progresivamente a los ciudadanos-individuos para que sean masa y pueblo. Bajo esa lógica, la clase política venezolana se ha hecho dueña de un discurso en el cual escasamente notamos mención a palabras como Libertadpersona o responsabilidad individual; ante el abuso de términos como justicia socialpuebloigualdad o poder popular; esa ha sido la regla. Esta situación, que para nada se limita únicamente a lo discursivo, nos ha ido convirtiendo en una sociedad cada vez más colectivista y menos individualista. Los avances del socialismo y el populismo en Venezuela no solo han ido construyendo masas, sino que han estado condenando a quienes saben que son losindividuos -no los pueblos- los que forjan naciones grandiosas y crean sociedades libres. No hay socialismo sin masas, y no hay masas sin pobreza, ignorancia y degradación cultural. Por esto mismo -y así lo dejó bien claro el actual Ministro de Educación[1]- a los regímenes comunistas no les conviene el emprendimiento, el desarrollo económico, la educación de calidad o la creación individual; pues mientras más pobre es “el pueblo”, más depende del Estado y más puede ser coartado.
Es importante romper, pues, con esa concepción jacobina que se les ha venido imponiendo a los venezolanos desde hace mucho; esa que reza lo siguiente: en nombre de los muchos, es posible transgredir a los pocos. Jamás podemos caer nosotros en tal ignominia, pues una sociedad verdaderamente libre jamás traicionaría los derechos de un individuo en defensa de los del supuesto colectivo. No podemos caer en la dictadura de las mayorías ni en los abusos de las masas, pues ese es el artificio mediante el cual el marxismo ha expropiado, asesinado, encarcelado y destruido este país por muchos años. (Como diría el finado: «todo por el pueblo») La concepción individualista, por otro lado, ve al individuo, a la persona humana, como finalidad última y valor predominante en cualquier comunidad. Es verdaderamente individualista quien no está dispuesto a ir en contra de sí mismo, de sus ideas, de sus maneras… y quien se yergue orgullosamente en sí mismo, pues él, por sí solo, puede hacerlo. Es por eso que puede gestarse una Nación verdaderamente libre, solo si es a través de una ciudadanía individualista que sea, además, responsable de sus propios actos, ambiciosa, trabajadora, innovadora, orgullosa y egoísta[2]Esa es la sociedad que tenemos que crear.
Solo entendiendo que el individuo es un ente indivisible, único, irrepetible y con potencialidades infinitas, podremos deducir que entes imaginarios como la Sociedadel Estadola Humanidad o el Colectivo no existen per se, sino que son fenómenos compuestos por un conjunto de seres y de hechos particulares. Por lo tanto, quienes demagógicamente venden políticas través del uso de términos “mayoristas”, están haciendo uso de una lógica inexistente, inocua, efímera y venenosamente perversa para secuestrar el apoyo popular y, al final -como se ha demostrado en las experiencias totalitarias-, hacerse del poder a costa del empobrecimiento y pérdida total de libertades de los ciudadanos. Tenemos que entender que tales clases de fenómenos no existen por sí mismos, sino por la interacción de los factores individuales que los componen; y son tan temporales como los que los sustentan. Son los individuos la sustancia de las sociedades, ¡y no viceversa! Pues un individuo maduro puede existir por sí solo, pero las sociedades -incluso las más duraderas- están irreductiblemente formadas por individuos, sin los cuales desaparecen inmediatamente. Como diría Popper: «solo el individuo piensa; solo el individuo razona»[3].
Por ende la concepción del individualismo tiene que ser repensada en Venezuela. Un país que se ha ido desplomando en caída libre, a consecuencia del uso de doctrinas marxistas y colectivistas, tiene que entender que eso de anteponer la voluntad general a la individual -como planteaba Rousseau- trae todo menos desarrollo, y más bien conlleva rápidamente a la pérdida sistemática de libertades. Es por ello que se hace necesariotransvalorar los valores que nos han estado inculcando, y refundar la República con unos ideales contrapuestamente nuevos: la Venezuela Futura ha de ser una Nación de hombres libres, orgullosos, responsables, creadores y prósperos, y no un triste basurero en donde lo colectivo antecede siempre a lo individual. La guerra contra el colectivismo es tal vez el conflicto cultural más importante que tenemos que desatar, para poder incidir verdaderamente en el ethos del venezolano.
Si queremos tener una Venezuela libre, independiente, próspera, justa y grandiosa, – una que guíe el camino y no que simplemente lo siga- tenemos que entender que necesitamos de individuos, no de masas. Tenemos que condenar cada vez que un político promocione la palabra “pueblo”, pues este llamado colectivista ha sido el grito despótico de quienes nos han llevado a este despeñadero. No son las masas o los colectivos los que hacen grandes descubrimientos científicos, o exponen las más bellas obras de arte, o dirigen las compañías más exitosas… Son los individuos -con nombre y apellido- los que crean, fundan y logran cosas, y en Venezuela necesitamos promover ese sentimiento de orgullo propio que nos vuelva a hacer una Nación prometeica y noble. Necesitamos individuos egoístas e individualistas; hombres que estén comprometidos con sus metas, y que estén dispuestos a alcanzarlas, y que siempre busquen la excelencia como norte.
[1] http://www.el-nacional.com/politica/Hector-Rodriguez_0_362363877.html
[2] Entendido como self-love -o “amor a sí mismo”- el propio de quienes no están dispuestos a ir en contra de sí, o atentar contra sí mismos.
[3] Abbagnano, Nicola. Diccionario de filosofía (México,1996) Pag. 223



"LA LANZA DE AQUILES" , publicación bimestral del Centro de Pensamiento Cultural y Político: "VENEZUELA FUTURA"

pararescatarelporvenir.blogspot.com, reproduce este correo del líder juvenil, Roderick Navarro, ex-presidente de la Federación de Centros de la Universidad Central de Venezuela y presidente de Venezuela Futura VF, al tiempo que les recomienda seguir de cerca el pensamiento y las acciones de ese valioso grupo de jóvenes, profesores, estudiantes, trabajadores, comprometidos con pasión agónica por el futuro de Venezuela. Salud 

ALFREDO CORONIL HARTMMANN

Itaca 5 de octubre de 2014


Saludos!

En esta oportunidad quiero enviarle la última publicación bimestral del Centro de Pensamiento Cultural y Político Venezuela Futura, La Lanza de Aquiles. 

Como les comenté en alguno de los correos anteriores, esta publicación tiene como finalidad condensar y compartir con los que luchan por la Libertad el producto de nuestro trabajo como parte de la Resistencia venezolana, así como la visión que hemos desarrollado respecto a temas específicos. 

Esta 5ta entrega es el resultado del trabajo de todo el equipo editorial de Venezuela Futura, compuesto por estudiantes, jóvenes y profesores que se han comprometido con una nueva corriente de pensamiento enmarcada en la Libertad. 

Siendo ésta una Edición Especial, la dedicamos a todos los oficiales patriotas de nuestra Fuerza Armada a propósito de la Batalla de Las Trincheras de 1813, donde Girardot, Batista, Urdaneta y otros, lograron vencer a más de 1600 realistas bajo el mando de Monteverde. 

Hoy, honramos la gallardía de los grandes hombres que dedican su vida a defender la Soberanía de nuestra Nación. En esta oportunidad, contamos con el prólogo del Contralmirante Elías Buchszer, a quien le agradecemos profundamente sus palabras.

La publicación la encontrarán en www.forolibertad.com y desde allí, además, pueden descargar los artículos de opinión y textos académicos que estamos publicando en la prensa escrita y digital en función de mostrar la profundidad que tiene la lucha por la Libertad de Venezuela. 

DIFUNDIR ESTA PUBLICACIÓN ES CONTRIBUIR CON LA LIBERTAD DE VENEZUELA.

[ARCHIVO ADJUNTOLa Lanza de Aquiles: Edición Especial (Dedicado a los oficiales patriotas de nuestra Nación).  


Un fuerte abrazo, 


Roderick Navarro
Presidente de Venezuela Futura
@RoderickNavarro


Venezuela Futura | vzlafutura@gmail.com | @VFutura
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o.

2 de octubre de 2014

Federico Boccanegra: "LA REBICHA", 30 de septiembre de 2014

Este artículo, que me remitió un muy querido amigo, me ha solucionado un dilema que me venía atormentando. Que decir o no decir sobre la Constituyente -que hacer ya lo decidí hace tiempo- esgrimida con obsesión preocupante, por algunos amigos muy estimados como Luis Manuel Aguana ( aunque después precisó mejor el asunto) y Oswaldo Alvarez Paz, y ahora endosada en forma extraña por Voluntad Popular.
Inevitablemente uno no es inmune a la presión que supone el ser señalado de "divisionista" o de abstencionista, no soy ninguna de las dos cosas, mi último aparatoso voto -fui en silla de ruedas- fue malgastado, en esa reincidente estafa, denominada Henrique Capriles, en octubre, cuando compitió contra Chávez. Volver a votar, bajo este régimen, con CNE, REP, TSJ, FANB ad hoc no tiene sentido, y yo me respeto lo suficiente para no hacerlo.
El análisis de Boccanegra es claro y concluyente, la situación del país es deplorable, pero esperar una salida pacífica de la morralla gobernante es ilusorio. "La salida" no es sólo un justificado grito producto de la desesperación nacional, es un planteamiento realista. Aunque rime: sin presión no hay solución.
 Los tahúres no abandonan las mesas, por que solo juegan con barajas marcadas. Cambiar el Estatuto Político, Constitución o como se llame es indispensable, porque es necesario reinstitucionalizar el país y en paralelo replantear el Estado, ni se puede volver al esquema constitucional de la democracia civil -que al menos estaba redactado en castellano- ni menos mantener la insincera colcha de retazos, la "Constitución baldada" como la bautizara Angel Bernardo Viso, de 1999.
Apoyo y callo, de aquí en adelante, los razonamientos del muy "verdiano" Boccanegra. Salud conciudadanos...


ALFREDO CORONIL HARTMANN

ITACA 2 de octubre de 2014.



Federico Boccanera: La Rebicha

septiembre 30, 2014 9:21 pmPublicado en: Opinión
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thumbnailfedericoboccaneraMarzo2014En estos días se puede observar, sobre todo en las redes sociales, y también escuchar en algunos medios de comunicación, una nueva campaña política que ha surgido para promocionar la asamblea constituyente. Algunos abogados y juristas de innegable prestigio, y preparación, la exponen casi como una salida ideal, casi como si aquí tuviésemos república, instituciones, democracia, incluso olvidando lo que fue nuestra última malhadada experiencia al respecto.
Un partido en particular, Voluntad Popular, la ha convertido en su propuesta principal, y ha activado en el país una campaña para promover el “Poder Constituyente”, como un “cambio urgente, profundo e incluyente, que promueva un nuevo pacto social y el reencuentro entre los venezolanos…”, bonitas palabras sin duda, que hacen pensar que para esta agrupación, la asamblea nacional constituyente es lo que se debe impulsar como la gran estrategia opositora.
De verdad lo lamento por Voluntad Popular, organización que cuando promovió “La Salida”, estaba impulsando con máximo acierto, la reactivación democrática de la ciudadanía mediante asambleas públicas, a lo largo del país, o sea, estaba promoviendo el renacimiento de la política desde la matriz donde siempre debería gestarse: la sociedad civil, y en el escenario ideal: la calle.
Lástima, porque “La Salida” parecía justamente, la salida del callejón exclusivamente electoral, del callejón mediático, mercadotécnico y demoscópico donde medra una clase política de proyectos personalistas, de comandos de campaña y búnkeres, secuestrada por cogollos sempiternos e intocables, servida por una corte tecnocrática de asesores de mercadeo, electorales, encuestólogos, y los ya infaltables “barriólogos” (politiqueros, candidatos, técnicos y cortesanos, todos inamovibles e insustituibles, un conjunto que es la definición viviente de la verdadera antipolítica, de los verdaderos laboratorios).
“La Salida” tuvo la virtud, de reconectar a la gente con cierto liderazgo político que parecía haber comprendido que, luego de la última decepción electoral, había que hacer algo en el plano del activismo político, más allá de la pobrísima estrategia de pedir paciencia y esperar el “tiempo perfecto de Dios”, hasta unas próximas elecciones, que llegarían luego de un período de casi dos años, prácticamente una travesía en el desierto, más aún en medio de un descontento creciente que ya comenzaba a prospectarse como indetenible y de preocupante pronóstico.
Pero por alguna razón, y a pesar de todo lo que estamos viviendo, y vivimos, especialmente a partir del mes de febrero, precisamente con acontecimientos en donde “La Salida” tuvo un rol sobresaliente en lograr esa ruptura de la inercia y de la anomia ciudadana, hete aquí que uno de sus principales adalides, vuelve sobre sus pasos y se reconecta con la vía electoral como eje central de su activismo, una maniobra a contrapelo de todo lo que se había logrado, el anticlímax para una ciudadanía que más bien pedía más participación y presencia en el espacio público, que después de tanto tiempo parecía poder ser recuperado.
Voluntad Popular al proponer la constituyente, además se reconecta con otro doloroso precedente de derrota máxima, casi humillante, como lo fue el proceso de 1999, una paliza política que también se gestó, a partir de una aplastante derrota electoral: ¡vaya modo de enfriar los ánimos!
Es como si a Obama se le volaran los tapones, y le propusiera a los gringos que hay que volver a Vietnam, e internarse de nuevo en la jungla, porque ahora la cosa ha cambiado, y sus estrategas le dicen que esta vez habrá menos Viet Cong, no estará Giap, y en la ruta Ho Chi Minh han visto letreros de Coca Cola…
Solo para refrescar lo que fue nuestro Vietnam constituyente del 99, habría que recordar que la asamblea que resultó elegida en la ocasión, fue tan democrática y representativa que, a pesar de que la oposición aportó el 77% de los candidatos, y por ellos votó un tercio del electorado, ésta sólo obtuvo el 5% de los puestos, o sea ¡6 representantes de 131!, lo que constituye una marca mundial, posiblemente histórica, de incongruencia representativa.
Por cierto, y en vista de esos resultados tan entusiasmantes, no estaría de más que en las promociones de esta nueva constituyente, nos explicarán de una vez, como evitar que con este CNE que nadie garantiza más imparcial que el de 1999 (¿alguien se atreve a afirmar eso?) vayamos a obtener un resultado muy distinto, y no vengan con eso de que lo resolveremos mediante la elección de un nuevo árbitro con la próxima asamblea nacional, cuando precisamente en los pasados comicios legislativos, nuestro excelso árbitro dio muestras de haber refinado su habilidad para lo equitativo, para lo justo, para lo ecuánime, al manipular la conformación de los circuitos electorales gracias a lo cual, a la oposición que obtuvo más del 50% de la votación, sólo le asignaron el 40% de los escaños.
En realidad la explicación que deberían dar, si de verdad se quisiese obrar con la más prístina transparencia, estaría en responder a lo siguiente: ¿cómo es posible que en las actuales circunstancias de mengua absoluta del imperio de la ley, en donde leyes fundamentales, comenzando por la mismísima constitución, han sido violadas descarada y sistemáticamente, como es posible que sin separación de poderes y sin instituciones dignas de tal nombre, en otras palabras, en circunstancias de cese de facto de la república, el CNE sin embargo conserva, no se sabe por cual razón científica (¿o sobrenatural?), su aureola de organismo confiable, cuando el autoritarismo que nos oprime con un régimen que hace rato dejo de ser democrático, depende de él para prolongar su estadía en el poder, o sea, su impunidad?
Desde luego, esta oposición que funda todas sus esperanzas de conquista del poder, en la vía electoral ¿qué otra cosa puede decir? Si ella misma se metió en ese callejón: no puede desdecirse, pero no porque su debilidad extrema la confina, sino porque es oposición oficial de un estado rentista, oposición tanto o más populista que el régimen del que se considera alternativa, en otras palabras, es una oposición comensalista, dicho de otro modo, aspira al reparto. (Y a mantenerlo y prolongarlo, de llegar hipotéticamente a hacerse con el poder).
Bueno… las explicaciones ya no sé si uno debería insistir tanto en pedirlas, después de las no menos de tres, que dio nuestro “líder máximo” Henrique Capriles, primero para denunciar fraude el 14 de abril de 2013, luego para recular tres días después, y por último, en los días del diálogo inolvidable, y sin que se le cayera la máscara de turno, reconocer la legitimidad de Nicolás Maduro.
Mejor no expliquen nada.
Pero lo peor de lo que ocurrió en el 99, fue esa farsa de deliberación en una asamblea que, a pesar de la buena impresión inicial que hizo en tirios y troyanos, sus actos finales terminaron en tono fúnebre, al mostrarse inexorablemente controlada por una voluntad única, que astutamente dejó que hubiera discusión -incluso discusión plural- las primeras semanas, para luego arrasar con su aplanadora en las sesiones conclusivas.
Al final de esta triste historia, que uno de verdad no quisiera tener que recordar, tan importante documento sólo contó con la aprobación del 72% de una participación que no llegó a su vez al 45%, en otras palabras, nuestra “carta magna” no fue tan magnamente consagrada, al ser esmirriadamente aprobada por poco menos de un tercio de la población electoral.
De hecho, tras un parto tan poco halagüeño, a esa neonata de tan poco peso, alumbrada a los trompicones, en trabajo forzado por culpa de una tragedia natural espantosa, su padre muy acertadamente le puso: “la bicha”…
Volvamos al presente.
Si de verdad queremos volver al presente, y afrontarlo en el campo de la realidad, lo más importante de todo lo que se debe recalcar con respecto a este tema, es algo que debería resultar más que obvio: y es que una constitución debe hacerse y debe nacer, en libertad. No puede deliberarse bajo amenaza, no puede nacer bajo la opresión, menos aún en un país ominosamente dominado por intereses extranjeros. Porque es importante que su gestación se haga en un ambiente plural, su “ADN”, ha de ser el más variado, el producto de muchos aportes todos hechos sin miedo y sin coacción, sin el chantaje de un ambiente crispado por la polarización y la disolución recíproca de las esperanzas, sin poderes subterráneos, sin factores ocultos actuando en la sombra, pugnando con mayor o menor sigilo, por mantener sus prerrogativas, sus privilegios, la impunidad.
Es por esta razón que una asamblea constituyente, debería darse siempre dentro de un indispensable período de libre deliberación nacional, un período cívicamente estelar, llamado de libertad constituyente, en donde la sociedad civil, en rol verdaderamente protagónico, podría hacer sus planteamientos más sentidos, debatir, tomar decisiones, y promover sus aspiraciones (y aspirantes) sin interferencias electoralistas por parte de la clase política, y otros factores. Para decirlo de otra forma, durante el período de libertad constituyente se debería limitar hasta donde sea posible, la manipulación por parte de poderes formales y fácticos, para darle paso, siempre en la medida de lo posible, a la renovación de la misma sociedad política.
Además, durante este período y aprovechando el clima deliberativo, imperativamente se debería redactar y aprobar, mediante la más amplia consulta nacional, un estatuto electoral irreprochable, un estatuto ad hoc, que obligue a un nuevo registro electoral, que obligue a que el mismo se haga contra un nuevo registro civil, un registro real, profundamente revisado y depurado de las casi infinitas distorsiones a las que ha sido sometido, un estatuto con circunscripciones justas, con disposiciones que garanticen una representación ciudadana abierta, ni corporativa ni politizada, en fin, un estatuto electoral constituyente, que preanuncie una verdadera rectificación, y el renacer y la refundación de la república democrática, y no el horror ahíto de trampas incalificables, que hemos permitido que nos apliquen en cada elección.
(¿Se podría lograr algo así en las actuales circunstancias?)
Si de verdad se piensa utilizar el proceso constituyente como instrumento (legítimo) para acceder al poder, entonces debe mostrarse todo el diseño, el proyecto, y aunque nadie pudiese rebatir desde lo estrictamente constitucional, ese recorrido, algo así como el propio “espíritu de la constitución” debería poder objetar que su reemplazo por una nueva, no debería mediatizarse como eventual instrumento para acceder al poder (mediante una especie de “revolución institucional”, donde lo constituyente se convierte, en lo “destituyente”…).
Más que todo porque no habría en realidad nada de novedoso, en obrar de esta forma, comenzando por nuestra tradición histórica de constituciones hechas desde y para el poder, donde todo nos indica una vez más, que eso de que la constitución “sirve para todo”, ha sido lo usual, casi que la forma venezolanista, de “constituirnos y reconstituirnos”. De hecho, 26 constituciones en 203 años, nos hablan de que esos “libritos” más bien son “libretos”, libretos del poder… entonces de una vez, sinceremos el discurso: nuestras muy versátiles constituciones, sirven y seguirán sirviendo a toda causa justa, incluyendo golpes contra el poder establecido ¡garrotazos sí cómo no! pero limpiamente constitucionales.
Muestren el libreto completo, y de ser posible, los productores y los directores. (Y ojalá se llamara aunque sólo sea como subtítulo, “la destituyente”, todo estaría más claro…).
Por cierto, el libreto debería incluir un story-board sobre la secuencia seguramente épica, en donde se describirá cómo el actual poder, se dejará desalojar por un proceder exquisitamente institucional, que ha de ser heroicamente recorrido pasando por instituciones supinamente controladas, férreamente sometidas, profundamente desfiguradas, por ese mismo poder.
Igual este servidor seguirá pensando –admito que con incorregible ingenuidad- que así como idealmente las constituciones no deberían ser los libretos del poder, tampoco las constituciones que reemplazan a esos libretos deberían ser, las constituciones de los vencedores, en otras palabras, tampoco deben servir para encubrir, el relevo de una oligarquía por otra, y menos como producto de negociaciones bajo cuerda, como tantas que han venido sucediendo en este año de descontento, protestas, e inquietud en el poder.
Alguna vez, en algún momento del futuro, la sociedad de los ciudadanos deberá ser la que finalmente proponga y disponga, al menos quitándose la satisfacción de participar en la creación de una constitución, una para todos, donde el gobierno, el estado, las instituciones, se conciban para servir a la nación, y le puedan responder con eficacia, transparencia y responsabilidad, en todo momento.
En todo momento.
Es por eso que la propuesta de una constituyente realmente civil, enmarcada dentro de un indispensable período de libertad constituyente, es ideal para ser planteada e incorporada a un eventual diseño de transición, pero de transición no sólo para reestablecer república y democracia, sino una transición de transformación verdadera, sin vuelta atrás, hacia una nueva forma de estado, que reemplace este petroestado en decadencia, que nos ha regido, casi sin alteración en su devenir rentista, desde finales del gomecismo.
Desde luego esto implica, por su esencia revolucionaria, que la libertad constituyente y la asamblea y la constitución resultantes de tal período, sólo podrían celebrarse una vez que se haya podido sustituir al actual régimen, y se haya podido pacificar y estabilizar el país, y devuelto el mismo a una operatividad institucional mínima.
Transición revolucionaria que como proyecto y propuesta, también se podría procesar en forma constitucional e institucional, si acuerdos de verdadera alianza nacional y unidad superior, así lo llegasen a estipular. Pero más allá de esta fantasía prácticamente irrealizable, dada la desesperante y trágica pequeñez de nuestra clase política en su casi totalidad, la transición siempre se podrá invocar desde los derechos, desde los derechos más universales, aquellos que son tan sagrados, que preceden a cualquier constitución.
Mientras tanto, la promoción y activación a destiempo de una constituyente, con todo lo que esto podría implicar en términos de imperdonable distracción, de empantanarse en procesos interminables, de irregularidades “sobrevenidas”, de firmazos, reafirmazos y re-reafirmazos -con o sin biometría- en un torneo de dimes y diretes, de versados y leguleyos, de “Hernánes Escarrá de lado y lado”… con la escenografía dantesca de un país al borde del desahucio material y moral… para luego ser blindadamente derrotados, con viejas y nuevas artimañas, y así recaer en un nuevo ciclo de decepción y depresión, todo esto, todo este circo, circo de paquidermos comiéndose el poco pan que queda, debería verse ó como una colosal ingenuidad, o como colaboracionismo malamente encubierto. Como me gustaría creer lo primero…
¿Una REBICHA?
¡NO GRACIAS!
@FBoccanera
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1 de octubre de 2014

"REIVINDICAR A RÓMULO" POR LUIS DANIEL ALVAREZ V. , eL REPÚBLICANO LIBERAL, 29 de septiembre de 2014




lunes, 29 de septiembre de 2014


LUIS DANIEL ÁLVAREZ V., REIVINDICAR A RÓMULO

No cabe duda de que su legado tiene plena vigencia.

Impulsar reformas constitucionales con el propósito de facilitar la reelección y aumentar el presidencialismo o absurdas medidas que transfieren el gobierno, como si de una dinastía se tratara, a cónyuges, hermanos o hijos, se ha hecho elemento recurrente en la región.

Es normal que la ciudadanía recuerde a Rómulo Betancourt por sus innegables aportes a la democracia de Venezuela. Sin embargo, al cumplirse hoy 28 de septiembre 33 años de su desaparición física, deben estudiarse algunos fenómenos que por las características que tuvieron, merecerían, más aún en este momento, analizarse de manera exhaustiva.

El primer elemento se refiere a la alternancia en el poder, manifestado en dos hechos muy concretos. El decreto número 9 de la Junta Revolucionaria de Gobierno, publicado en la Gaceta Oficial del 23 de octubre de 1945, establecía que los miembros del cuerpo colegiado quedaban inhabilitados para postularse en las próximas elecciones presidenciales. No sólo haber escrito el punto, sino haberlo acatado, demuestra respeto institucional por parte de los integrantes del Ejecutivo. El otro momento significativo se suscitó en 1972 cuando Betancourt no aceptó una nueva candidatura a la primera magistratura.

Un nuevo elemento a resaltar fue llevar a cabo un gobierno de Unidad Nacional sustentado en acuerdos alcanzados con Unión Republicana Democrática y Copei, sabiendo que por encima de las diferencias, estaba el interés nacional, por lo cual había que trabajar conjuntamente.

Pueden criticarse algunas acciones de Betancourt. Sin embargo, en fechas en que se enarbolan la lucha contra el continuismo y el diseño de una política unitaria como alternativa democrática al gobierno, no cabe duda de que su legado tiene plena vigencia.

Luis D. Alvarez V 
luisdalvarezva@hotmail.com
@luisdalvarezva

EDUARDO FERNANDEZ RENUNCIÓ A COPEI,El Nacional WEB, 1º de Octubre de 2014.

El Nacional de hoy, trae la insólita información de la renuncia de Eduardo Fernandez a su militancia en Copei, reiterando no obstante su condición ideológica de demócrata cristiano.
Conozco bien a Eduardo, además de sentir por él genuino afecto, es uno de los más trabajadores de los líderes políticos que he conocido, tenaz, de buena formación doctrinaria y personal, afable y criollamente "entrador" no obstante, la -a mi juicio- totalmente injusta fama de solapado e insincero que, con lamentable éxito, sus adversarios le han creado.
Entiendo, sin conocer los detalles de las circunstancias ocurridas, que para un hombre de la formación y la trayectoria de Eduardo tiene que ser muy difícil transitar por la encharcada escena de la política de hoy, mejor dicho del "activismo político" de hoy, porque POLITICA no se está haciendo en Venezuela en la oposición, mucho menos entre quienes detentan el poder, que en sentido estricto no podemos llamar "gobierno".
Pienso que Eduardo ha sido consecuente con lo que cree y siente y ello merece todo el respeto y la consideración de la Venezuela democrática. Salud amigo


ALFREDO CORONIL HARTMANN

ITACA 1º DE OCTUBRE DE 2014.



Eduardo “El Tigre” Fernández renunció a Copei

Eduardo Fernández / Foto Cortesía Correo del Orinoco
Eduardo Fernández / Foto Cortesía Correo del Orinoco
En una misiva manifestó su desacuerdo con el presidente del partido, Roberto Enriquez Lavaud. “Hasta que Dios me conceda vista trabajaré por los ideales del Humanismo Cristiano”, agregó 
Eduardo Fernández anunció en una carta su renuncia al partido Copei.
“En una reciente entrevista concedida a Noticias 24 en fecha 18 de septiembre el compañero Roberto Enriquez Lavaud, presidente Nacional del partido, formuló un requerimiento que me ha llevado a la conclusión de que debo dar por cancelada mi condición de militante del  partido. En efecto, a partir de esta fecha dejo de ser militante de Copei”, se lee en la misiva con fecha del 28 de septiembre, dirigida al presidente del partido y demás miembros.
“Por supuesto, sigo siendo militante de esa causa de fe que para mí representa la Democracia Cristiana. Hasta que Dios me conceda vista trabajaré por los ideales del Humanismo Cristiano. Aprovecho para expresarles que, como siempre, estoy a la orden de ustedes y de todos los amigos y compañeros en toda la extensión de la geografía nacional para cualquier cosa en la que puede serles útil”, agrega en la carta.

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