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8 de marzo de 2016

TSJ: DARTH VADER Y EL LADO OSCURO DE LA FUERZA, por: GUSTAVO AZÓCAR ALCALÁ, El Republicano Liberal / pararescatarelporvenir.blogspot.com 8-03-2016

TSJ: DARTH VADER Y EL LADO OSCURO DE LA FUERZA


por: GUSTAVO AZÓCAR ALCALÁ, 

Que nadie se llame a engaños: el TSJ, totalmente controlado por el oficialismo, pretende erigirse en el Darth Vader de Venezuela, en una suerte de “supra poder” que controla el lado oscuro de la fuerza. La revolución socialista instaurada por Chávez en 1999 ha transmutado en estos últimos tiempos: del todopoderoso y unipersonal poderío que durante 14 años estuvo concentrado en un solo hombre, pasó luego al triunvirato Maduro/Cabello/Ramírez y de ahí a la Sala Constitucional donde siete magistrados pro oficialistas quieren gobernar por mampuesto a 30 millones de venezolanos.

La revolución, que se supone se instaló en el país con el argumento de entregar el poder al pueblo, ha venido haciendo en estos 17 años todo lo contrario. Desde 1999 quien menos manda aquí es el pueblo. Primero mandó Chávez, después el triunvirato y ahora el TSJ. El oficialismo acuñó la frase de “el poder popular” para crear la ficción de que era la gente humilde la que estaba mandando, pero todos sabemos perfectamente que en la Venezuela actual, el denominado “poder popular” sólo existe en el membrete de la papelería que se usa en los ministerios.
Para los demócratas, el verdadero poder popular es el que se expresa mediante el sufragio y ello quedó evidenciado el pasado 6 de diciembre, cuando más de 7 millones 500 mil venezolanos votaron para cambiar la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional. Pero tal parece que ese poder popular no es el que quiere la revolución. A los revolucionarios les gusta un poder popular que calle y obedezca. No un poder popular que opine, que vote, y que se manifieste en las calles.
El TSJ, cuyos magistrados fueron nombrados entre gallos y medianoche por un parlamento moribundo, quiere convertir a la nueva y renovada Asamblea Nacional en un jarrón chino. Los magistrados designados por el PSUV, mediante un procedimiento express puesto en marcha el pasado mes de diciembre de 2015, pocas horas antes de la juramentación de los nuevos diputados, tienen una sola misión: convertirse en el salvavidas de Nicolás Maduro y un gobierno que se encuentra en su fase terminal.
Los magistrados que integran el TSJ, la mayoría de los cuales  fueron confesos militantes de la causa revolucionaria, están dispuestos a hacer lo que sea necesario para tratar de impedir algo que luce inevitable: la caída de un régimen con escaso apoyo popular, que ha convertido a Venezuela en uno de los países más pobres y miserables del mundo entero, donde la gente tiene que hacer colas de 3 y 4 horas para conseguir alimentos y donde los enfermos se mueren por falta de medicinas.
El primer campanazo que dio el TSJ y que sirvió como un aviso de lo que se avecinaba durante todo el año 2016, ocurrió el 29 de diciembre de 2015, cuando la Sala Electoral admitió un escrito contentivo de un recurso contencioso electoral y amparo interpuesto por NICIA MARINA MALDONADO MALDONADO, cédula de identidad V-10.606.581, candidata a Diputada de la Asamblea Nacional por el estado Amazonas, postulada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
La Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) admitió la impugnación de las elecciones celebradas el 6D en Amazonas, y en menos de 24 horas declaró procedente la solicitud de amparo cautelar, por lo que ordenó "de forma provisional e inmediata la suspensión de efectos de los actos de totalización, adjudicación y proclamación emanados de los órganos subordinados del Consejo Nacional Electoral respecto (CNE) de los candidatos electos por voto uninominal, voto lista y representación indígena".
La sentencia le quitó a la MUD 3 diputados y logró su objetivo: impedir que la oposición tuviera la mayoría calificada de 112 parlamentarios en la AN. La magistrada INDIRA M. ALFONZO IZAGUIRRE, dejó sin diputados al pueblo de Amazonas, en una clara violación de lo establecido en la Constitución. Al momento de escribir estas líneas (5 de marzo de 2016) Amazonas tiene 2 meses sin representación en la AN.
El segundo campanazo tuvo que ver con el decreto de emergencia económica dictado por Nicolás Maduro. El 11 de febrero de 2016, la Sala Constitucional del TSJ emitió una sentencia, mediante la cual sostiene que “el Decreto n.° 2.184, publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela bajo el n.° 6.214 Extraordinario el 14 de enero de 2016, mediante el cual el Presidente de la República, Nicolás Maduro, en uso de sus facultades constitucionales, declaró el estado de emergencia económica en todo el territorio nacional, durante un lapso de 60 días, entró en vigencia desde que fue dictado y su legitimidad, validez, vigencia y eficacia jurídico-constitucional se mantiene irrevocablemente incólume, conforme a lo previsto en el Texto Fundamental”.
Según la Sala Constitucional, “no fue cumplida por la Asamblea Nacional la seguridad jurídica y el debido proceso consagrado en el artículo 49 Constitucional, pilares fundamentales del Estado Constitucional de Derecho, viciando de nulidad por inconstitucionalidad el proceso que culminó con el constitucionalmente írrito acuerdo dictado por la máxima representación del Poder Legislativo Nacional, el 22 de enero de 2016”.
Los magistrados afectos al PSUV quieren que la AN se convierta en un objeto decorativo, al señalar que “la Constitución le atribuye la competencia de control político a la Asamblea Nacional sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional y no sobre el resto de los Poderes Públicos (Judicial, Ciudadano y Electoral), tampoco sobre el poder público estadal ni sobre el poder público municipal”.
Los juristas del horror del TSJ sostienen “que las convocatorias que efectúe el Poder Legislativo Nacional, en ejercicio de las labores de control parlamentario deben estar dirigidas exclusivamente a los funcionarios sometidos a control político”. Asimismo, sentenciaron que “la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, es pasible de control parlamentario y político a través de su Comandante en Jefe, autoridad jerárquica suprema que ejerce el Presidente o Presidenta de la República”.
Para tratar de impedir que la AN revise e investigue el nombramiento ilegal e inconstitucional de los nuevos magistrados del TSJ, los jueces revolucionarios sentenciaron que “el Parlamento Nacional no está legitimado para revisar, anular, revocar o de cualquier forma dejar sin efecto el proceso interinstitucional de designación de los magistrados y magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, principales y suplentes (…) constituye un imperativo de esta Sala declarar, como en efecto lo hace a través de esta sentencia, la nulidad absoluta e irrevocable de los actos mediante los cuales la Asamblea Nacional pretende impulsar la revisión de procesos constitucionalmente precluidos de selección de magistrados y magistradas”.

Como puede observarse, nos enfrentamos a un TSJ que pretende convertirse en amo y señor de Venezuela. Un poder judicial que quiere ser Poder Ejecutivo y Poder Legislativo al mismo tiempo. Parafraseando a George Lucas, me atrevería a decir que el TSJ representa el lado oscuro de la fuerza. Una suerte de Darth Vader revolucionario. Para decirlo en buen criollo: el TSJ es hoy día una cerca de alambre de púas que pretende impedir el paso arrollador del cambio que requiere urgentemente Venezuela.

Los juristas del horror que integran el TSJ han de saber que el verdadero poder popular se expresó en las urnas el pasado 6 de diciembre, cuando más de 7 millones de venezolanos le otorgaron un claro mandato a la Asamblea Nacional: investigar, sancionar y, de ser necesario, destituir a todos los funcionarios corruptos de la actual administración.

Siete magistrados nombrados a dedo por un grupo de diputados del PSUV no tienen más poder que 7 millones de venezolanos que votamos el 6D. Quienes votamos el 6D lo hicimos con un firme propósito: cambiar la correlación de fuerzas de la AN para que desde el parlamento se impulse el mecanismo constitucional para sacar a Nicolás Maduro del poder. Y eso no lo puede impedir nada ni nadie. Ni siquiera el actual TSJ socialista y revolucionario.

Gustavo Azocar Alcala
cafeconazocar@gmail.com
@gustavoazocara
Tachira - Venezuela

19 de septiembre de 2015

LOS TRES CAMINOS DE NICOLAS MADURO, Por: Gustavo Azócar Alcalá, El Calabozo de la Libertad / pararescatarelporvenir.blogspot.com 19 de septiembre de 2015


El Calabozo de la Libertad

LOS TRES CAMINOS DE NICOLAS 

MADURO

Por: Gustavo Azócar Alcalá

Nicolás Maduro está entrampado. El ex chofer del Metro de Caracas no haya qué hacer para impedir lo que a todas luces parece inevitable: su próxima derrota electoral el 6 de diciembre. El inquilino del Palacio de Miraflores deshoja la margarita frente a un proceso comicial que tiene perdido.
Sobre el escritorio presidencial, hay un informe elaborado por la Sala Situacional, en el cual se recomienda tomar uno de 3 caminos. Maduro parece haber escogido uno, el más pedregoso, el más culebrero, el más arriesgado y lo confirma cada día, con enfrentamientos verbales con el gobierno colombiano, y con decisiones alocadas, como decretar estados de excepción a cuenta gotas, en 19 de los 335 municipios del país.
Maduro tiene sólo 3 vías. Y aunque parezca increíble, todos los caminos lo conducen al mismo lugar. Haber elegido el peor sólo le da una ventaja: generar distracción en el pueblo venezolano y hacer que la gente se olvide, aunque sea por un momento, de sus  verdaderos y reales problemas. Culpar a Colombia por el desabastecimiento y la escasez de productos de la canasta básica hará que algunas personas se distraigan un par de horas. Pero después que haya pasado un mes del cierre de la frontera y la gente se percate que la escasez continúa, y que las colas no se han terminado, el cuento de la culpa colombiana no servirá absolutamente para nada.
En mi modesta opinión, estos son los tres caminos que le quedan al Jefe de Estado venezolano de cara a las elecciones del 6D. Maduro ya escogió uno, en mi opinión, el peor de todos.
Camino No. 1: hacer elecciones limpias y transparentes el 6 de diciembre y arriesgarse a perder la mayoría en la Asamblea Nacional. El gobierno sabe que tiene cuesta arriba ganar los comicios del 6 D. Las encuestas señalan que el oficialismo va a perder en los 10 estados más grandes del país: Distrito Federal, Miranda, Carabobo, Lara, Aragua, Anzoátegui, Bolívar, Zulia, Monagas y Táchira. En esas 10 regiones se concentra más de la mitad de los cargos a elegir el 6 de diciembre. Maduro, Diosdado y los cubanos saben que es muy difícil revertir una derrota, de manera que hacer unas elecciones limpias y transparentes, no está en la agenda del gobierno
Camino No. 2: hacer las elecciones parlamentarias y tratar de ganarlas haciendo trampa. El régimen sabe que la única forma de ganar los comicios es haciendo cosas ilícitas, al margen de la ley. Esa es la razón por la cual el CNE no aceptó la observación electoral de la OEA ni de ninguna otra organización que no esté alineada con el Socialismo del Siglo XXI. Esa es la razón por la cual se han decretado las inhabilitaciones de varios candidatos de la MUD y se rechazó la inscripción de algunos candidatos disidentes del PSUV. Adoptar esta vía implica que en los próximos meses el CNE anuncie nuevas medidas contra otros aspirantes y la Contraloría decrete la inhabilitación de otros candidatos de la MUD sobre quienes pesan juicios abiertos en algunos tribunales del país. Trampear las elecciones implica también inhabilitar testigos, manipular las máquinas, intervenir partidos políticos, y crear tarjetas similares a la de la MUD para generar confusión en los electores. Como lo dije en una columna hace dos meses: las del 6 D serán las elecciones menos transparentes de toda la historia venezolana.
Camino No. 3: suspender  las elecciones parlamentarias mediante el decreto de un Estado de Excepción, o un Estado de Conmoción a nivel nacional, como consecuencia de un conflicto bélico con Colombia. Este escenario pareciera ser, hasta ahora, el que ha escogido el gobierno. Maduro ha decretado estado de excepción en 10 municipios del Táchira, 7 municipios del Zulia y 2 municipios de Apure.
No conforme con eso, aviones militares venezolanos, de acuerdo con denuncias del Ministerio de la Defensa de Colombia, han violado el espacio aéreo del vecino país en 3 ocasiones, lo cual pareciera ser algo más que una simple y vulgar casualidad. El incidente más reciente ocurrió el pasado sábado 12 de septiembre, cuando dos aeronaves militares venezolanas ingresaron 2,9 kilómetros dentro del espacio aéreo colombiano en la Alta Guajira, sobrevolando una unidad militar del Ejército Nacional en la región de La Flor.
La situación se ha puesto mucho más tensa luego que el pasado jueves en horas de la noche, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana informara la caída de una aeronave militar tipo Sukhoi-30 en la región noroccidental del país, fronteriza con Colombia. El avión, según el comunicado emitido por el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, despegó luego que se  había “detectado una aeronave ilícita que ingresó por la región noroccidental del país con rumbo sur hacia el límite fronterizo con la República de Colombia, zona donde las mafias ligadas al narcotráfico pretenden utilizar nuestro territorio como plataforma de distribución de drogas producidas en el vecino país, hacia Centroamérica y el Caribe”.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana informó que ordenó “la inmediata activación de la junta investigadora de accidentes aéreos con el objeto de determinar las posibles causas que originaron el siniestro y tomar las medidas necesarias para la ubicación de los pilotos”.
El oficialismo está tan desesperado por suspender las elecciones, del 6D, que no sería nada descabellado, por ejemplo, que el gobierno nacional acusara mañana a las Fuerzas Militares Colombianas de haber derribado el avión militar venezolano. Venezuela y Colombia, aunque cueste creerlo, están en medio de un clima de preguerra, que se ha venido calentando con el paso de los días, y que sólo podría ser superado con la reunión que celebrarán el próximo lunes en Quito, Ecuador, los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro.
Contrariamente a lo que algunos piensan, Maduro no cerró la frontera para ganar votos. Sería infantil creer que los pasos fronterizos fueron cerrados para ganar electores. Todo lo contrario: el cierre de la frontera ha hecho que el gobierno pierda votos, sobre todo entre los millones de colombianos nacionalizados que todavía viven en el país y que tienen cédula venezolana y están legamente inscritos en el Registro Electoral. La frontera fue cerrada por una sola razón: para crear las condiciones que permitan al gobierno suspender las elecciones del 6 de diciembre.
La caída del avión militar venezolano, justo en la frontera entre los dos países, podría ser utilizada por el gobierno de Maduro para echarle más leña a la candela. No hay que descartar, por ejemplo, la posibilidad de que los grupos guerrilleros FARC y ELN, muy cercanos al gobierno de Maduro, organicen un ataque a algún puesto militar venezolano en la frontera y se lo achaquen también a las fuerzas militares colombianas con el fin de mantener vivo el conflicto.
Si Maduro fue capaz de cerrar la frontera y decretar estado de excepción en 19 municipios fronterizos, por el hecho de que 3 soldados venezolanos resultaron heridos en San Antonio del Táchira, imagínense lo que podría hacer si se registra un incidente de otra magnitud. Las verdaderas intenciones de Maduro frente a Colombia, de cara a las elecciones parlamentarias del 6D, quedaran al descubierto en las próximas horas antes de su encuentro crucial con Juan Manuel Santos en la ciudad de Quito. Yo no descartaría, incluso, que Maduro decida no acudir a la cita a última hora. Para creer en ese encuentro, primero hay que ver la foto.

SC. 18 de septiembre de 2015

Twitter: @gustavoazocara

Gustavo E. Azócar Alcalá
Magister en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica
The George Washington University
Profesor Asociado Universidad de los Andes Táchira
Celular Venezuela: 58-414-3760837  Celular EEUU: 3056067826
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27 de junio de 2015

¿SERAN TRANSPARENTES LAS ELECCIONES DEL 6 DE DICIEMBRE? El Calabozo de la Libertad, Por: Gustavo Azócar Alcalá, pararescatarelporvenir.blogspot.com 27 de junio de 2015

El Calabozo de la Libertad


¿SERAN TRANSPARENTES LAS ELECCIONES
DEL 6 DE DICIEMBRE?


Por: Gustavo Azócar Alcalá

La respuesta es NO. No vamos a tener unas elecciones limpias y transparentes el próximo 6 de diciembre. ¿Y saben por qué no las tendremos? Porque el CNE que preside Tibisay Lucena no se caracteriza precisamente por la limpieza y la transparencia de sus decisiones.
No es casual, por ejemplo, que el CNE se haya tardado 6 meses para anunciar a los venezolanos que tendríamos elecciones parlamentarias este año. Desde enero de 2015, las fuerzas democráticas venezolanas estaban exigiendo al máximo organismo comicial del país la fecha de los comicios que permitirán renovar la Asamblea Nacional. Pero la señora Lucena no soltó prenda sino hasta hace apenas una semana, como si las escogencia de los diputados que dicen representar al pueblo venezolano fuera un secreto de estado guardado en el área 51 de la NASA.
En ningún país del mundo hay tanto misterio con las fechas de las elecciones como aquí en Venezuela. Parafraseando el slogan que alguna vez utilizó la Corporación Venezolana de Turismo, la fecha de las elecciones parlamentarias venezolanas “era el secreto mejor guardado del Caribe”. Fue necesaria una huelga de hambre de casi 100 personas, liderada por Leopoldo López y Daniel Ceballos, la presión de diversos organismos internacionales, y hasta una reunión de Thomas Shannon con Diosdado Cabello en Haití, para que finalmente la señora Lucena se decidiera a fijar el día de los comicios. Claro, después de recibir instrucciones de Cabello, Maduro y los hermanos Castro.
Para que se tenga una idea de cómo funcionan las cosas en otras naciones, basta con revisar lo que pasa con el tema electoral en otros países: los argentinos saben desde hace poco más de un ano que las elecciones presidenciales de esa nación serán el 25 de octubre de 2015. En España, desde hace más de un año se sabe que el 20 de diciembre de 2015, se celebrarán las elecciones generales de ese país. Será la décima segunda desde la transición y las primeras con Felipe VI como jefe de Estado y servirán para renovar 558 de los 616 escaños que conforman las Cortes Generales: 350 del Congreso de los Diputados y los 208 de elección directa del Senado.
En EEUU, las elecciones presidenciales que se celebrarán en el 2016, ya tienen fecha: 8 de noviembre de ese año. Hasta las primarias republicanas, donde hasta ahora figuran 13 precandidatos (y los que faltan) y los debates presidenciales, que son obligatorios, también tienen fecha fijada. En la hermana república de Colombia, las elecciones presidenciales de 2018 (dentro de 3 años) ya tienen fecha: serán el último domingo de mayo de ese año.
Como puede observarse, en los países donde la democracia funciona, y donde las leyes se respetan, los organismos encargados de hacer las elecciones no pueden estar ocultando la fecha de los comicios como les venga en gana, no solamente porque se trata de un tema muy sensible y delicado, sino porque simple y llanamente, es cuestión de transparencia, credibilidad, respeto al ciudadano y de legalidad.
Si Tibisay Lucena hubiese querido hacer lo que ha hecho en Venezuela en naciones como España, Colombia, México o EEUU, ya estaría presa y condenada a 30 años de cárcel por tramposa. Pero en el reino del Socialismo del Siglo XXI donde la ilegalidad y el irrespeto a las leyes es asunto de todos los días, es muy probable que Lucena sea condecorada con el Gran Cordón del Libertador en primera clase.
Soy de quienes creen que hay que hablarle bien claro a los electores: las parlamentarias del 6 de diciembre de 2016 no serán limpias. Tampoco serán transparentes. El que crea que va a ser así es un iluso. La señora Lucena y las restantes rectoras que le acompañan para hacer mayoría en el CNE harán todo lo que sea posible (de hecho tienen mucho tiempo haciéndolo) para favorecer al oficialismo y a Nicolás Maduro. Para muestra un botón: esta semana, entre gallos y medianoche, el CNE aprobó un reglamento que obliga a los partidos políticos a inscribir entre un 40 y un 50 por ciento de mujeres como candidatas a la Asamblea Nacional.
La norma, aunque pareciera ser muy justa, por aquello del balance, de la proporcionalidad y del respeto al denominado sexo débil, es tremendamente ilegal e inconstitucional por cuanto se supone, que todos los aspirantes a la Asamblea Nacional deberían ser electos mediante elecciones primarias universales, directas y secretas. Si así fuera, es imposible determinar con exactitud el porcentaje de hombres y mujeres que ganarían en unas primarias.
No es que no estemos de acuerdo con permitir que haya muchas mujeres en la AN. Al contrario: nos alegra y nos gusta que haya muchas damas metidas en la política. Pero no puede ser casual que la norma del CNE se produzca justo después que la MUD seleccionó a todos sus candidatos, con lo cual se infiere, necesariamente, que el reglamento del CNE fue hecho precisamente para generar el caos en las candidaturas de la oposición.
Por cierto: una fuente cercana al oficialismo me informó esta semana que la estrategia de Nicolás Maduro y el PSUV, previa a las parlamentarias, es precisamente esa: provocar el caos dentro de la MUD, adoptando medidas y tomando decisiones que pongan en entredicho el mecanismo de selección de postulados por parte de la Mesa de la Unidad. En la Sala Electoral del TSJ se está cocinando una sentencia que busca obligar a la MUD a hacer primarias en todos los circuitos. La decisión cuestionará las denominadas “candidaturas por consenso”. La sentencia se haría con base en una demanda introducida en el TSJ donde se piden primarias en el circuito Baruta-Chacao-El Hatillo.
Como puede observarse, nos enfrentamos a unos comicios muy difíciles, nada transparentes, donde la ilegalidad y la violación de la Constitución será un tema recurrente. El oficialismo sabe que si pierde la mayoría en la Asamblea Nacional, como seguramente va a ocurrir, el denominado Socialismo del Siglo XXI habrá comenzado a redactar su acta de defunción.
Ahora bien: ¿qué hacer para impedir que nos hagan trampa? La respuesta es: organizarnos, prepararnos, adelantarnos a la jugada y actuar en consecuencia. Todas las encuestas dicen que el PSUV va a perder las elecciones. Maduro tiene 75% de rechazo. El oficialismo está dividido. Dejar de ir a votar no es una opción. De manera que se equivocan los abstencionistas que pensaron que este artículo era para llamar a no votar, o llamar a “salvar el voto” como piden algunos incautos que nos quieren convencer de repetir la terrible experiencia del año 2005.
El CNE quiere hacer trampa y nosotros estamos obligados a luchar y a combatir esa trampa. Y eso sólo es posible si activamos los mecanismos necesarios y presionamos duro, muy duro, para que haya observación internacional de la OEA, Unión Europea y se respeten las reglas del juego electoral. Guerra avisada no mata a soldado. Estamos advertidos de lo que se nos viene encima. Tenemos tres caminos: salir corriendo, quedarnos en la casa “salvando el voto” o luchar con todo lo que tengamos en nuestras manos, legalmente hablando, constitucionalmente hablando, para impedir que la trampa gane el 6 de diciembre.

SC 27 de junio de 2015

@gustavoazocara


Gustavo E. Azócar Alcalá
Magister en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica
The George Washington University
Profesor Asociado Universidad de los Andes Táchira
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20 de junio de 2015

Shannon, Diosdado y otras metidas de pata de EEUU, por: GUSTAVO AZÓCAR ALCALÁ, "El Calabozo de la Libertad", San Cristobal, Edo.Táchira 20 de junio de 2015, pararescatarelporvenir.blogspot.com

Este claro, ponderado y preciso artículo, del "Negro Azocar", mi buen amigo Gustavo Azócar Alcalá, viene a poner las cosas en su sitio. Con su garra y visión de periodista bien formado, coloca al Embajador Thomas A. Shannon Jr., en su alto sitial como el funcionario de carrera de más alto nivel del Departamento de Estado (en más de 30 años no ha habido sino 9 funcionarios que alcanzaron ese lugar), pero precisa, lo que debería ser obvio, Tom Shannon es un ejecutor de las políticas de Obama, él en lo personal no fija las políticas, las ejecuta hasta donde se lo ordenan y las ejecuta bien, porque es un muy competente diplomático. Sé de sus afectos por Venezuela, en la cual vivió durante la "democracia civil" como la titulan los historiadores, pero es el Consejero del Departamento de Estado, no el Secretario de Estado ni el presidente de los Estados Unidos.
Los demócratas venezolanos aun podemos darnos algún lujo, como hablar tonterías, pero no podemos tapar el sol con un dedo, ni dejar que los árboles nos impidan ver el bosque.
Poner los pies en la tierra, ver con realismo la ordalía que atravesamos, y asumir el reto con clara conciencia del mismo. Salud

ALFREDO CORONIL HARTMANN

Itaca 20 de junio de 2015


El Calabozo de la Libertad

Shannon, Diosdado y otras metidas de pata de EEUU

Por: Gustavo Azócar Alcalá

Unas fotografías publicadas recientemente en la prensa, en las cuales se observa a Thomas Shannon, Secretario Adjunto del Departamento de Estado de EEUU, muy sonriente al lado de la canciller Delcy Rodríguez, y del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, mejor conocido como el Número 2, han encendido las alarmas en los sectores democráticos venezolanos.
Hay muchísima gente indignada, no sólo en Venezuela, sino también en muchas otras partes del mundo, incluyendo EEUU, luego de ver las fotografías que muestran a Shannon muy sonriente, en Haití, junto al presidente de ese país, platicando muy animadamente, con Rodríguez y Cabello, como si las cosas en Venezuela estuvieran, como diría Bill Clinton, de lo más chévere.
La indignación obedece, entre otras cosas, a que una parte importante de los venezolanos no entiende cómo es que el funcionario más importante del Departamento de Estado norteamericano después de John Kerry, se reúne y se toma fotos con la sonrisa de oreja a oreja con un diputado que, de acuerdo con informaciones publicadas en grandes medios de comunicación de EEUU como The Wall Street Journal, está siendo investigado por fiscales de EEUU bajo acusaciones muy graves, como esa de ser nada más y nada menos que el jefe del narcotráfico en el país.
Pero en mi modesta opinión, nadie debería extrañarse de la reunión entre Shannon y Cabello. Barack Obama se reunió en Panamá con Raúl Castro, uno de los dictadores más crueles de América Latina, sólo superado por su hermano Fidel. Obama se tomó muchas fotos con Raúl, y lo hizo delante del mundo entero. Pero Obama también se reunió, en Panamá, con Nicolás Maduro, el principal responsable de la grave crisis política, económica y social que vive Venezuela.
Shannon no solamente se ha reunido con Delcy y Diosdado. Antes de ese encuentro en Haití, el alto funcionario del Departamento de Estado habló al menos en dos ocasiones con Nicolás Maduro. A comienzos de abril, poco antes de la Cumbre de las Américas, Shannon viajó a Venezuela con la firme intención de evitar que Maduro montara un show con las supuestas 10 millones de firmas que había recogido contra Obama. La misión de Shannon fue cumplida al pie de la letra. Maduro dejó las firmas en Caracas a cambio de una reunión de 5 minutos con Obama.
Shannon regresó a Caracas en mayo y conversó nuevamente con Maduro. Y Ahora, el 13 de junio, se reunió con Diosdado Cabello en Haití. Ahora bien: ¿estas reuniones de Shannon se hacen por qué Shannon es loco y hace lo que le da la gana? Por supuesto que no. Shannon es un empleado de Obama y, por tanto, hace lo que Obama le diga. Y la orden de Obama parece haber sido clara: EEUU quiere dialogar con el gobierno de Maduro.
Nadie sabe con exactitud el alcance de los diálogos entre los gobiernos de Maduro y Obama, pero lo realmente cierto es que en lo que se refiere a Venezuela, el gobierno de Barack no parece haber dado pie con bola. La forma como EEUU ha manejado su relación con el gobierno venezolano ha sido de una torpeza monumental. La reunión de Shannon con Cabello es la sexta gran metida de pata del gobierno de Obama con relación a Venezuela. Veamos:
1)  En julio de 2014, las autoridades de Aruba,  detuvieron al general Hugo Carvajal Barrios, sobre quien pesan graves acusaciones por supuestos vínculos con el narcotráfico internacional. Los cubanos y los funcionarios de Maduro se movieron por todo el mundo, presionaron al reino de Holanda y amenazaron con romper los contratos que el gobierno venezolano tiene con empresas holandesas para la construcción de unos barcos en astilleros ubicados en Cuba. También presionaron duro con el tema del petróleo. Los empleados de Obama en el Departamento de Estado, no pudieron hacer nada y Carvajal regresó a Caracas triunfante.
2)  En octubre de 2014, el gobierno de Maduro y sus asesores cubanos lograron sentar en una silla del Consejo de Seguridad de la ONU a María Gabriela, la hija del ex presidente Chávez. Maduro y  sus asesores cubanos hicieron lobby en toda América Latina para conseguir su propósito, mientras los asesores de Obama en el Departamento de Estado estaban mirando hacia otro lado.
3)  En marzo de 2015, Obama firmó una Orden Ejecutiva sancionando a 7 funcionarios de Nicolás Maduro acusados de violar los derechos humanos. La medida generó las protestas del gobierno de Maduro, sobre todo porque la orden declaraba a Venezuela como “una amenaza para la seguridad nacional de EEUU”. Maduro utilizó la orden ejecutiva para hacer campaña y hasta aumentó unos punticos en las encuestas.
4)  En abril de 2015 Obama se retractó y dijo que “no creemos que Venezuela sea una amenaza para EEUU”. Al mismo tiempo, un funcionario del Departamento de Estado explicó que la Orden Ejecutiva era sólo un formato y que debía ser redactado de esa forma.
5)  En la Cumbre de las Américas, celebrada en Panamá, Obama se reunió unos pocos minutos con Maduro. Fue un encuentro secreto, sin cámaras, sin periodistas, sin fotos. Pero Maduro hizo alarde de ello como si se tratara de un gran triunfo. La Casa Blanca confirmó el encuentro sin hacer mayores comentarios.
La metida de pata número seis, ha sido esta reunión en Haití, entre Shannon y Diosdado Cabello, la cual le ha caído como anillo al dedo al denominado Número 2 del gobierno venezolano, sobre todo porque le permite mostrar al mundo que aparentemente no tiene nada que temer del gobierno norteamericano.
Shannon sabe muy bien quién es Diosdado Cabello. Y lo sabe, entre otras cosas, porque entre 1996 a 1999, Shannon fue Consejero político de la embajada de EEUU en Caracas. De manera que esa reunión en Haití no fue casual, ni mucho menos un montaje. Todo lo contrario: fue una reunión fríamente calculada.
La reunión en Haití está siendo utilizada como propaganda política por Diosdado Cabello, quien hace pocos días declaró: “Yo estoy seguro que las relaciones entre la patria de Bolívar y EEUU van a mejorar porque por primera vez en mucho tiempo, hay disposición al más alto nivel (…) Venezuela sigue siendo proveedora de petróleo de EEUU y nunca hemos dejado de suministrarle petróleo a Norteamérica (…) los dirigentes de la derecha venezolana se quedaron con los crespos hechos (…) no sólo salí del país sino que también me reuní con Shannon, el que no la debe no la teme”
Nicolás Maduro declaró el pasado 27 de mayo que “el diálogo con EEUU va muy bien”. El vicepresidente Jorge Arreaza dijo por su parte que “se están comenzando a distender las relaciones con EEUU. Ha habido reuniones (…) ahora están lanzando puentes desde EEUU”
Tal parece que Maduro, Diosdado y Arreaza se encuentran felices y contentos con la forma como los viene tratando el gobierno de EEUU a través del señor Thomas Shannon. Los que no parecen estar muy contentos son los venezolanos demócratas, la mayoría de los cuales sigue creyendo en el cuento del gallo pelón, es decir, en le falsa teoría de que los norteamericanos enviaran a sus portaviones, repletos de marines, para salvarnos de esta catástrofe.
El encuentro de Haití sirve, entre otras cosas, para que volvamos a poner los pies sobre la tierra: EEUU no nos va a sacar de esta crisis. Somos nosotros mismos, los venezolanos, los que tenemos que hacer todo cuanto sea posible, para rescatar y recuperar al país con el que todos soñamos. Y eso sólo podemos hacerlo de una manera: organizándonos, poniéndonos de acuerdo, luchando juntos, unidos, con un solo plan y un solo objetivo, sin ambiciones personales y con un solo interés de por medio: Venezuela.

SC. 20 de junio de 2015

Gustavo E. Azócar Alcalá
Magister en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica
The George Washington University
Profesor Asociado Universidad de los Andes Táchira
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