Mostrando entradas con la etiqueta por Carlos Alberto Montaner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta por Carlos Alberto Montaner. Mostrar todas las entradas

14 de marzo de 2016

"ES LA INCOHERENCIA ESTÚPIDO" ,por Carlos Alberto Montaner, El Blog de Montaner / pararescatarelporvenir.blogspot.com 14 de marzo de 2016


El Blog de Montaner Logo
12 March 2016 ~ 12 COMENTARIOS

Es la incoherencia, estúpido

Por Carlos Alberto Montaner
mano-obama-castroObama viajará a Cuba. Su visita es más importante que la de los papas. Obama es la persona más popular en Cuba. En la Isla, después de cincuenta y ocho años de comunismo, no quedan muchos católicos, y apenas hay marxistas, pero existen millones de personas delirantemente pronorteamericanas.
¿Servirá la visita de Barack Obama para acortar la vida de la dictadura? Los cubanos no lo creen y continúan huyendo del país por cualquier vía. Obama, a estas alturas, tampoco lo cree. Ha advertido que nadie debe hacerse ilusiones con el régimen castrista. Es una dinastía militar tercamente estalinista. A lo mejor, dentro de muchos años, el comercio ablanda al régimen y, poco a poco, surgen vestigios de democracia, pero no hay la menor garantía de que eso suceda. Casi todos los ejemplos demuestran lo contrario.
La Constitución especifica que el comunismo es irreversible y que el país está condenado a la dirección eterna del Partido Comunista. Se lo acaba de reiterar Granma al presidente Obama en un editorial terminante. Seguramente, el próximo congreso del Partido, anunciado para mediados de abril, ratificará ese rumbo siniestro.
El sistema no tiene cura. Es como el que nace bobo, enano o cabezón. No existen los exbobos o los exenanos. Así será hasta que muera. Han abierto un mínimo espacio económico, pero muy vigilado y sin otro objeto que apoyar al Capitalismo Militar de Estado diseñado por Fidel y Raúl Castro.
¿Está consciente Barack Obama del genio maligno que ha sacado de la lámpara? Me lo decía, con gran amargura, un expresidente centroamericano, constitucional y democrático, negado, por razones obvias, a dar su nombre: “para ser bien considerados por Washington lo mejor es tratar a los americanos a patadas, como hace Cuba”.
Y luego siguió con su larga lista de reconcomios. La transcribo, más o menos como me la detalló, pero ordenándole su caótico monólogo:
“Aquí vino el vicepresidente Joe Biden, hace poco, y nos amenazó con privarnos de ayuda económica si no nos aveníamos a aceptar los requerimientos de la Seguridad Nacional americana”.
“Si Guatemala no ratificaba ante la ONU la presencia de la CICIG (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala) le quitaban la ayuda. Luego, por medio de la OEA, le impusieron a Honduras la MACCIH (Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras). En Cuba han renunciado al cambio de régimen, pero aquí no. Se proponen crear mecanismos internacionales de justicia en todos los países de la zona, incluido México”.
“Lo entiendo. Son cinco temas sagrados para los gringos: el narcotráfico, la migración clandestina hacia Estados Unidos, la ayuda a los terroristas, la utilización de los bancos regionales para blanquear dinero y la corrupción de los políticos”.
“Todo eso es comprensible, pero no lo es la incoherencia. Obama es un tipo totalmente incoherente que nos mide con dos varas diferentes”.
-Los Castro practicaron el narcotráfico por años, y nada menos que lo supervisaba el propio Raúl Castro. Ningún otro gobierno latinoamericano, salvo el cubano, lo ha hecho tan descaradamente. El Congreso de USA publicó un libro describiendo esos vínculos.
-El régimen cubano ha impulsado varias veces la salida masiva de balseros hacia territorio americano. Decenas de miles de cubanos han sido públicamente estimulados a emigrar por el gobierno de los Castro. Han sacado criminales de las cárceles y locos de los manicomios para enviarlos a USA.
-Cuba lleva más de medio siglo apoyando a los terroristas. Cultiva la amistad de Hamás, Hezbolá, las FARC e Irán, mientras ayuda militarmente a Corea del Norte. En esa isla se han adiestrado terroristas de todos los países y allí viven asesinos de norteamericanos.
-El sistema bancario cubano, y el FBI lo sabe, es el primer lavadero de dinero mal habido del mundo. Desde el producto de los secuestros de los montoneros argentinos hasta el dinero estafado al Medicare han ido a parar a los bancos cubanos.
-¿Se quiere unos políticos más corruptos que los Castro? Ellos, sus familiares y un centenar de funcionarios y militares, viven como dioses desde hace décadas a costa de un pueblo empobrecido.
“Y a esto hay que agregarle –me dijo– la permanente militancia antiyanqui de los Castro. El Foro de Sao Paulo y el circuito de países del Socialismo del Siglo XXI poseen su vértice y coordinación en Cuba. Venezuela, Bolivia, Ecuador, naciones que tienen permanentemente conflictos con Washington, son estados aconsejados y manejados por los servicios de inteligencia cubanos”.
Terminó con una dolorosa pregunta:
“¿Por qué Obama nos trata tan mal a nosotros y tan bien al único país de América Latina dedicado desde hace décadas a perjudicar deliberadamente los intereses americanos? Yo no lo entiendo”.
Estuve tentado a decirle, a la manera de James Carville: “es la incoherencia, estúpido”, pero me contuve.
Print Friendly

22 de diciembre de 2015

LA PATA PODRIDA, por Carlos Alberto Montaner, EL BLOG DE MONTANER, 19-xii-2015 / pararescatarelporvenir.blogspot.com 22 de diciembrwe de 2015


Resultado de imagen para carlos alberto montaner
19 December 2015 

LA PATA PODRIDA

por Carlos Alberto Montaner
bipartidismo
Escribo en víspera de las elecciones españolas. Según las encuestas, termina el bipartidismo.  Las grandes fuerzas políticas se fragmentarán en cuatro. Lamentablemente, una de las patas de ese nuevo banco trae consigo un grave factor desestabilizador.
Lo explico.
Tras la muerte de Franco, desde la restauración de la democracia a mediados de la década de los setenta, el centro derecha (UCD y PP) ha gobernado durante 17 años divididos en tres periodos (Suárez-Calvo Sotelo, Aznar y Rajoy), mientras el centro izquierda (PSOE) lo ha hecho por 22 años (González y R. Zapatero). En democracia, Felipe González es la persona que ha ocupado el cargo de Presidente de Gobierno por más tiempo consecutivo: 14 años.
Estos casi 40 años democráticos, edificados sobre un periodo similar de dictadura franquista lleno de luces y sombras, de atropellos y aciertos, han sido los mejores de la historia de España. El país dio un salto hacia el desarrollo y la modernidad, alcanzó un PIB anual de US$30 000 y florecieron las obras públicas como nunca antes. Fue la etapa en que media docena de compañías españolas se convirtieron en los mayores inversionistas extranjeros en América Latina.
España es hoy uno de los vivideros más gratos del planeta. Es una de las pocas naciones en el mundo que disponen de medio centenar de ciudades hermosas y perfectamente habitables, dotadas de todos los servicios. La longevidad es altísima, la violencia social mínima y, de acuerdo con todos los estándares, es un país del Primer Mundo. No a la cabeza de ese segmento, pero tampoco en la cola. Radica en una grata medianía razonablemente confortable, como acredita el Índice de Desarrollo Humano que publica anualmente la ONU. En el 2014 ocupaba el lugar número 26 de las casi 200 naciones escrutadas.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué, si el bipartidismo, evidentemente, ha dado resultado, los españoles están a punto de pulverizarlo en las urnas?
A mi juicio, la razón fundamental es un cambio en las prioridades de la sociedad española. El principal objetivo de los años setenta y ochenta fue consolidar la democracia en el país. Fueron años duros en los que se alternaron las conspiraciones militares con las bombas y los asesinatos de ETA y Terra Lliure, terroristas vascos y catalanes que intentaban crear a sangre y fuego dictaduras independentistas de corte soviético, siniestras organizaciones a las que se agregaba el GRAPO, otro grupo de asesinos, también colocados bajo la autoridad ideológica del marxismo-leninismo.
Para contrarrestar esa peligrosa deriva, España, de la mano del PSOE, que había abandonado las supersticiones marxistas, se integró en la Unión Europea y en la OTAN, y profundizó el desguace del aparato productivo en manos del Estado, creado en la época esencialmente estatista del franquismo. El PP, cuando ganó las elecciones, continuó por la misma senda liberalizadora, decididamente enfrentado a los violentos, pero poniendo más cuidado en el gasto público y en las variables macroeconómicas, lo que facilitó el ingreso del país en el euro. España había hecho sus deberes brillantemente.
Las prioridades hoy son otras. La mayor parte de la sociedad española, ya conquistada la democracia, quiere buen gobierno, honradez en la administración de los caudales públicos –descuidada tanto por el PSOE como por el PP–, y oportunidades económicas para ese 22% de personas desempleadas, incluida la mitad de los hombres y mujeres que tienen entre 20 y 30 años.
La inmensa mayoría está satisfecha dentro de la Unión Europea, no pone en duda que la OTAN es un excelente escudo protector que sirve, además, para amansar a las Fuerzas Armadas, y tampoco discute que el mercado, la existencia de la propiedad privada y la democracia, constituyen un modelo socio-político –la democracia liberal– hasta ahora insuperado. Discrepan, eso sí, como en todas partes, sobre el monto de la presión fiscal y sobre el mejor destino de la recaudación pública.
Sin embargo, una de las cuatro formaciones de las que sustituirán al bipartidismo PP-PSOE, tiene unas características diferentes. Es peligrosamente antisistema. Me refiero a Podemos, la versión española del neocomunismo, que ha irrumpido en España bajo el liderazgo de Pablo Iglesias.
El propósito de este grupo, o al menos de sus líderes más conocidos, no es mejorar la calidad de la democracia liberal, sino destruirla y sustituirla por un modelo más cercano a Venezuela o a Cuba dentro de las coordenadas populistas de quienes postulan una suerte de agresivo tercermundismo antioccidental, como demuestra el sistemático alineamiento de ese grupo en el Parlamento Europeo. 
Pablo Iglesias, este político radical de cabellos largos e ideas cortas y dañinas, ha sido captado en cámara haciendo afirmaciones disparatadas, como que envidia el chavismo venezolano, proponiendo se le entreguen 650 euros mensuales de renta básica a todos los españoles, atacando a los medios de comunicación privados por antidemocráticos, afirmando que la deuda externa no se paga, defendiendo la salida de España de la OTAN y la ruptura de los pactos con Estados Unidos, y proponiendo la instalación de la guillotina por medio de una ominosa mezcla de humor negro y amenaza real.
Cualquier pacto postelectoral que incluya a este grupo será contraproducente. Cuando los demócratas cedieron ante los fascistas y los nazis, pasó lo que pasó. Cuando los venezolanos les abrieron la puerta a los chavistas, el país se derrumbó. Esa es la pata podrida que puede desestabilizar este nuevo banco.
Print Friendly

14 de septiembre de 2015

El ocaso del Estado Benefactor, por Carlos Alberto Montaner, El Blog de Montaner / pararescatarelporvenir.blogspot.com 14 de septiembre de 2015

13 September 2015 ~ 10 COMENTARIOSEl Blog de Montaner Logo

El ocaso del Estado Benefactor

por Carlos Alberto Montaner
Gasto Publico
Edmund S. Phelps, Premio Nobel de Economía en el 2006, ha escrito un artículo importante sobre los fundamentos de la fracasada economía griega. Explica cómo el gasto público excesivo, el endeudamiento, el déficit fiscal, el corporativismo, los contratos colectivos, los reclamos aplastantes de los sindicatos, el sistema de pensiones y la torpe manera de recaudar impuestos, han hundido la economía helena. Pero Phelp va más allá: advierte que Francia, Italia, e incluso Alemania, van por el mismo camino.
A esa lista habría que agregar varios países latinoamericanos. Concretémonos en las tres democracias ejemplares de nuestro vecindario: Uruguay, Chile y Costa Rica. Las tres naciones comparecen en la lista de Transparencia Internacional como las más honradas y respetuosas de la ley. Las tres, sin embargo, presentan claros síntomas de decadencia relativa. No crecen lo suficiente, apenas innovan, los gobiernos gastan más de lo prudente, y sus estudiantes no dan la talla cuando contrastan sus conocimientos con los de casi todas las naciones de la OCDE.
¿Por qué este fracaso relativo? Acaso por razones parecidas a las que lastran a la mayor parte de Europa: la idea de que le corresponde al Estado procurar la felicidad y la seguridad del conjunto de la sociedad, mediante la utilización del gasto público para mantener la clientela política y la intromisión del gobierno en las actividades económicas, directa o indirectamente. Esa “fatal arrogancia” (F. Hayek) de quienes creen tener toda la información para tomar las decisiones correctas, algo que ha demostrado ser manifiestamente falso.
De los tres países, al que peor le va es a Costa Rica. Mientras Chile tiene el PIB per cápita más alto de América Latina con US$23 000 dólares, medido en capacidad de poder adquisitivo (pese a que Michelle Bachelet no está gobernando bien y tiene un bajísimo nivel de apoyo), y Uruguay alcanza los $20 600, Costa Rica apenas llega a $14 900. Está, incluso, por debajo de su vecino Panamá ($20 300), país que hace sólo siete años tenía un PIB inferior al suyo.
La mejor explicación que he leído sobre el estancamiento de Costa Rica remite al momento de la revolución encabezada por José Figueres a fines de los años 40. En ese periodo, los laboristas ingleses, con Clement Attlee como Primer Ministro, nacionalizaban los transportes y los servicios públicos y le daban un peso inusitado a los sindicatos.
Era la época en que Juan Domingo Perón en Argentina instauraba un vasto sistema clientelista inspirado en el fascismo italiano, basado en intercambiar prebendas por apoyo político. Y cuando la CEPAL, liderada por Raúl Prebisch, persuadía a los latinoamericanos de que el camino del desarrollo se encontraba en el nacionalismo económico o proteccionismo, la sustitución de las importaciones y el control férreo de los mercados.
Era predecible que los ticos se equivocaran. En aquellos años, reinaba en economía su majestad Lord Maynard Keynes, y parecía probable lograr el pleno empleo y escapar de los ciclos recesivos manipulando el presupuesto e invirtiendo grandes sumas durante los periodos de contracción, sin darnos cuenta de que esa hipótesis, manejada por políticos corruptos o incompetentes, daba lugar a un malgasto extraordinario de los escasos recursos públicos y a la nefasta inflación, como se encargaron de demostrar el también Premio Nobel de Economía James Buchanan y su Escuela de Opción Pública.
Afortunadamente, Costa Rica, Chile y Uruguay pueden rectificar. Hay notables precedentes. El Reino Unido lo hizo a partir de 1979, cuando Margaret Thatcher le puso fin a la deriva socialdemócrata y le devolvió la vitalidad económica a su país, curso que luego continuó exitosamente el laborista Tony Blair.
También rectificó Suecia, posteriormente, tras la debacle provocada a principios de los noventa por el incosteable Estado Bnefactor sembrado por décadas de gobierno socialdemócrata, que había multiplicado exponencialmente la nómina de los empleados públicos y la tasa de impuestos, disparando la inflación a la estratósfera. El moderado Carl Bildt, tras ganar las elecciones, comenzó una enérgica campaña de reformas que consiguieron cambiar el curso suicida de la economía sueca, pasando del Estado Benefactor al Estado Solidario.
Es hora de que los gobiernos de Chile, Uruguay y Costa Rica –tres admirables democracias, repito– admitan de una vez que el éxito real y permanente de las sociedades sólo se consigue cuando entendemos que el foco central de la creación de riquezas está en el seno de la sociedad civil y de sus emprendedores, y no en la actuación de los gobiernos.
Una vez asumida esa humilde lección, viene la segunda: la principal tarea de los gobiernos no es distribuir la riqueza creada, porque pueden matar a la gallina de los huevos de oro, sino crear las condiciones para que el tejido empresarial sea cada vez más denso, moderno y eficaz. Esto generará más excedentes, un volumen mayor de impuestos, y, en consecuencia, será posible más solidaridad y menos pobreza.

17 de marzo de 2015

Historia secreta de un conflicto inevitable, por Carlos Alberto Montaner, El Nacional 17 de marzo de 2015

Historia secreta de un conflicto inevitable

autro image
Barack Obama dijo que el régimen de Venezuela era un peligro para la seguridad de Estados Unidos. ¿Por qué? Violaba los derechos humanos de la oposición democrática. En consecuencia, decretó algunas sanciones contra militares y funcionarios chavistas.
Extraño movimiento. Lo ha hecho pocas semanas después de haber iniciado la cancelación de las sanciones a la dictadura cubana, que desde hace más de medio siglo maltrata a los disidentes con la misma o mayor saña de lo que lo hace el gobierno de Nicolás Maduro con su magullada oposición.
Existe, además, una cuestión de filiación. Cuba es la madre del cordero. Venezuela se comporta de esa manera porque los asesores cubanos que mandan en el país así lo aconsejan. Esa es el expertiseque Cuba le vende a Venezuela: inteligencia, control social y gobernabilidad de mano dura. Son los grandes constructores de jaulas del planeta. Aprendieron la técnica de los soviéticos y los han superado.
Naturalmente, Fidel y Raúl Castro salieron de inmediato en la apasionada defensa del chavismo. Con el pan no se juega. Los Castro saben perfectamente que más valen los 13.000 millones anuales de dólares en subsidios, ayudas y negocios que les proporciona su gran colonia política, que los nuevos arrumacos y promesas de Estados Unidos.
La nota oficial cubana establecía que “Venezuela no estaba sola”. Dentro de los códigos testiculares cubanos eso quiere decir que, si se trata de combatir, allí estarán los soldados de la madre patria cubana.
Por supuesto, son vicios del lenguaje. Gestos para la galería. Los Castro saben que no hay el menor interés por parte de Estados Unidos en recurrir a la violencia para liquidar al chavismo. Nadie va a invadir a Venezuela.
Lo que suele ignorarse es por qué Obama ha dado este paso contradictorio que sólo sirve para construirle un pretexto nacionalista a Maduro, aumentar la represión y despertar el avispero latinoamericano.
Esto hay que explicarlo.
Venezuela sí es un riesgo para la seguridad de Estados Unidos, pero no por la violación de los derechos humanos de los demócratas –esa fue la coartada–, sino por tres actividades que aparecen codificadas en la definición doctrinaria que señala dónde comienza o se intensifica el peligro para la sociedad estadounidense.
Quien quiera conocer la visión que prevalece en Washington en este terreno debe asomarse al libro Reconceptualizing security in the Américas in the 21th Century, y leer, en especial, el capítulo“Venezuela: Trends in Organized Crime” escrito por el analista Joseph M. Humire.
El chavismo ha cruzado las tres rayas rojas.
En primer lugar, la complicidad venezolana con los terroristas islamistas de Irán. El hombre de los ayatolás de Teherán es el gobernador del estado de Aragua, Tarek el Aissami, de origen árabe, ex ministro del Interior. Ha utilizado sus cargos para crear en la región una red de terroristas del Medio Oriente alimentada con el narcotráfico. En Irán sueñan con que será presidente de Venezuela.
El otro límite violado por el chavismo es, precisamente, el narcotráfico. Hay generales venezolanos metidos hasta las cejas en ese turbio negocio. De las 700 toneladas de cocaína que anualmente se producen en el planeta, 300 pasan por Venezuela rumbo a Europa, vía África, o rumbo a Estados Unidos vía Centroamérica. Diosdado Cabello, el presidente del Parlamento, ha sido acusado de de este delito.
Y el tercero es el inmenso lavado de dinero mal habido. Pdvsa es el sitio en el que se suelen hacer la mayor parte de las transacciones torcidas, incluidas las emisiones de bonos. Más que una empresa, es la cueva de Ali Babá, pero con muchos más de 40 ladrones. Esa plata sirve para corromper políticos, comprar influencias y pagar sus servicios a los delincuentes.
La Casa Blanca sabe todo esto al dedillo. Se lo han dicho sus diplomáticos, los servicios de inteligencia y los desertores. A Walid Makled García, un capo venezolano del narcotráfico del tamaño de Pablo Escobar, antes de que sus captores colombianos lo deportaran a Venezuela, lo interrogaron profusamente los agentes de la DEA.
“El Turco” –así le llaman– cantó La Traviata. Lo dijo todo. Y luego parece que el último recién llegado, Leamsy Salazar, mano derecha de Diosdado Cabello y de Hugo Chávez, recientemente asilado en territorio estadounidense, lo corroboró y aportó nuevos datos. Ya no se podía seguir diciendo que “Venezuela no era un peligro, sino una molestia”.
Venezuela, realmente, es un riesgo para la seguridad de Estados Unidos y del Hemisferio. El error de Obama ha sido no encarar de frente a su enemigo, y llamarle pan al pan y vino al vino, sino elegir una denuncia oblicua y formularla mal para que ni siquiera se entienda. Quería quedar bien con todos y ha conseguido exactamente lo opuesto. Una pena.

1 de enero de 2015

"2015, EL AÑO QUE VIVIREMOS PELIGROSAMENTE" por Carlos Alberto Montaner, Gentiuno Portal Web. 1º de enero de 2015





Carlos Alberto Montaner: 2015, el año en que viviremos peligrosamente


Recibidos
x

Gentiuno Portal Web

14:00 (hace 2 horas)
para bcc: 

Carlos Alberto Montaner: 2015, el año en que viviremos peligrosamente

1 de enero de 2015
Syriza comunismo

Compartir el post "Carlos Alberto Montaner: 2015, el año en que viviremos peligrosamente"


2015 será un año extremadamente inestable en el Mediterráneo, pero la onda expansiva alcanzará a todo el planeta. La globalización también es eso.
La sacudida comenzará en Grecia con la probable elección del partido Syriza. La palabra es un acrónimo en griego que puede traducirse como Coalición de la Izquierda Radical.

09878 Alexis Tsipras
Y bien que lo es. Se trata de una amalgama antisistema, dominada por los marxistas, presidida por Alexis Tsipras, ingeniero de 40 años, líder estudiantil comunista en su juventud.
En Syriza se juntan estalinistas nostálgicos, trotskistas, anarquistas, anticapitalistas, antiglobalizadores, verdes que odian los transgénicos, antiamericanos, eurófobos, antieuros, y, por supuesto, propalestinos-antiisrael. (No en balde Grecia es el país más antisemita de Europa, de acuerdo con la última encuesta de la Liga contra la Difamamación).
Esta montonera comenzó a gestarse hace unos años en las protestas contra las reuniones internacionales del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Era una muchedumbre juvenil reclutada entre las tribus urbanas, frecuentemente desaseada y porrera, a la que los españoles calificaron, no sé por qué, como perrosflauta.
perroflautas
Los participantes acamparon en diversas plazas emblemáticas, desde Wall Street en NY hasta la madrileña Puerta del Sol, o se pelearon a pedradas contra las fuerzas del orden en media docena de ciudades, y hasta contaron con un manifiesto elemental, ¡Indignaos!, teñido por el “buenismo”, escrito por un nonagenario francés, Stéphanie Hessel, diplomático muerto recientemente, poco después de haber pergeñado su inesperado best seller.
Arenga Tsipras
El programa de Syriza es perfecto para cautivar a un porcentaje elevado de los electores y, simultáneamente, hundir aún más al país. Le habla a una sociedad que tiene un 28% de desempleados y una deuda exterior del 200% de su PIB. Le propone a los votantes salir de la crisis con más Estado –aunque ya le entregan al sector público el 44% de toda la riqueza que se produce–, gastando más y manteniendo el mítico “estado de bienestar”, con servicios buenos y “gratis” para todos.
Tsipras habla de derechos y no de responsabilidades. Rechaza la austeridad de la señora Merkel, tan ridículamente preocupada por el dinero que le entregan los laboriosos alemanes para que lo custodie, y la insolencia de los bancos y tenedores de bonos que pretenden cobrar los intereses pactados o los que se derivan del creciente riesgo-país, en la medida en que los inversionistas le ven las orejas al lobo.
Naturalmente, Tsipras combate la corrupción de los políticos y empresarios, que es mucha, pero no menciona la del “pueblo”, que defrauda a Hacienda, simula enfermedades para recibir pensiones –es el país desarrollado con más “ciegos legales” del planeta—, cobra empleos en los que no trabaja, cuenta con centenares de profesionales sufridos, que pueden jubilarse a los 50 o 55 años con un 96% del salario, entre los que se incluyen peluqueros y locutores, y, pese tener un desastroso sistema público de enseñanza, posee cuatro veces más profesores per cápita que Finlandia, el país que mejor transmite los conocimientos, de acuerdo con la pruebas PISA.
Tsipras lenin Stalin Iglesias
El predecible triunfo de Syriza posiblemente impulse el de “Podemos” en España, una formación similar, dirigida por el joven profesor comunista-chavista Pablo Iglesias, con el agravante de que éste viene de contribuir decisiva y alegremente a la destrucción de Venezuela, mediante diversos tipos de asesorías dados por una fundación afín a su grupo (llegaron a tener un despacho en Miraflores, la casa de gobierno, y recibieron por sus servicios aproximadamente cinco millones de dólares). Asesorías que incluyen el manejo de la economía y hasta de las prisiones (¡madre mía!).
Iglesias y Tsipras
Iglesias y Tsipras, además de la ideología comunista, comparten un dato biográfico elocuente. Ambos han vivido siempre dentro del ámbito público, subsidiados o becados por el conjunto de los ciudadanos por medio de los impuestos.
Quizás ello explica que ninguno de los dos advierta que los problemas de España y Grecia no derivan del mercado o de la distribución de ingresos, sino de la debilidad del tejido productivo. Ambos países, por cierto, exhiben un bajo coeficiente GINI (32 y 34.3 respectivamente. Mejores que Canadá y Nueva Zelanda).
Lo que España y Grecia necesitan es más capitalismo, pero del bueno, el que se funda en la competencia y la meritocracia y no en el compadreo y la coima. Requieren muchas más empresas exitosas y competitivas en la esfera privada, porque ya sabemos a qué círculo del infierno nos conducen las empresas públicas. Lo que también necesitan, son Estados eficientes y honrados que ahorren y administren escrupulosa y transparentemente el dinero de los contribuyentes.
Ninguna persona sensata tiene nada en contra del Estado de Bienestar, siempre que la sociedad que lo disfruta lo haya elegido democráticamente y trabaje para costearlo. Como hacen, por ejemplo, los daneses o los austriacos.
Lo que resulta un disparate injustificable –la frase es de Ricardo López Murphy con relación a Argentina, tan parecida a Grecia y España–, es “trabajar como en Sicilia y querer vivir como en Suecia, pero culpando a Estados Unidos o a Alemania cuando, lógicamente, no se consigue”.
Nos vemos, preocupados, en el 2015.


Carlos Alberto Montaner
Carlos Alberto Montaner

*Periodista y escritor
Vicepresidente de la Internacional Liberal
@CarlosAMontaner