El
colaboracionismo en Venezuela
Por: Juan
Claudio Lechín
Henrique Capriles, de la opositora MUD, ganó
ampliamente las elecciones contra Chávez, el 2012, y contra Maduro, el 2013,
pero el Consejo Nacional Electoral fraguó los resultados haciéndolo perder por
fracciones.
Capriles se apresuró a felicitar a Chávez, legitimándolo,
e hizo una impugnación leguleya contra Maduro, en un país donde el sistema
judicial es propiedad del régimen. En ambos casos, el pueblo pidió salir a las
calles. En ambos, también, Capriles alegó que no quería ensangrentar a una
Venezuela con 25 mil asesinatos callejeros anuales, que son mucha sangre.
Por doquier,
los intelectuales y periodistas colaboracionistas aplaudieron esta excusa hasta
que la noticia internacional electoral venezolana se enfrió y el régimen
chavista continuó. Todo quedó en nada.
El entonces
baluarte de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la oposición venezolana por
antonomasia, Ramón José Medina, y que dijo que Leopoldo López debe quedarse en
la cárcel, y otro pilar de la oposición, Armando Briquet, fundador de Primero
Justicia, celebrarán este próximo diciembre, en Washington, un evento para
invertir en Cuba (Cuba Summit), bajo el ala del think tank, también
opositor, Center of Democracy in the Americas (CDDA). Vaya paradoja: financiar
al colonizador enemigo.
Se sabe de la
descomunal corrupción en la Venezuela socialista, de la pequeñez del alma
humana. Poco se ha dicho que es una vieja técnica comunista infiltrar a las
oposiciones políticas. Ahora, hacerlas bailar una farsa democrática para
engañar a la opinión pública internacional, es una novedad castrista que se
replica en todo el continente. ¿A Capriles también lo mueven los hilos del
titiritero o es otro un colaboracionista descuidado?