Mostrando entradas con la etiqueta EDITORIAL de El Nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EDITORIAL de El Nacional. Mostrar todas las entradas

18 de agosto de 2015

"La milonga colorada", EDITORIAL de EL NACIONAL, 18 de agosto de 2015

EDITORIAL

La milonga colorada

La historia de  aventuras y desventuras de nuestro signo monetario que, materialmente, tiende a desaparecer, pues hay que pagar por su acuñación mucho más de lo que vale, ha tenido capítulos desopilantes como fue el de la emisión, en 1989, de los llamados tinoquitos -en referencia al entonces presidente del Banco Central de Venezuela,  Pedro Tinoco-, suerte de cupones de 1 y 2 bolívares que fueron comparados de inmediato con los billetes de monopolio y que la gente no quería porque, prácticamente, nada se podía adquirir con ellos y, aunque  eran, en dos palabras, un fastidio, hoy se cotizan a muy buen precio entre los numismáticos.
Valen más, mucho más que los actuales billetes de 100, marrones devaluados que ni siquiera se consiguen y, por eso, en la frontera se transan hasta por 40% por encima de su valor nominal; si a ello se suma que el Índice de Precios al consumidor varía a diario y desenfrenadamente, y que en la ceca nacional ya no hay papel, es inevitable que las autoridades monetarias se planteen no sólo la  impresión de nuevos especimenes en el exterior,  sino que, por razones de costo y operatividad, resuelvan multiplicar por diez su denominación: tendremos, pues, billetes de mil.
La gran pregunta es cuál será la imagen  que engalanará la nueva milonga: ¿será el rostro apócrifo y mestizo del Bolívar que Chávez ordenó forjar con photo shop o, se atreverán Maduro y Merentes  con el rostro del comandante eterno?  Nada de extraño tendría que se decanten por esta vía que, a fin de cuentas, sintoniza con el desbordado culto a la personalidad del megalómano barinés.
Y decimos que no sería extraño, pues hace algunos meses circuló por Internet el modelo de un billete de 500 bolívares, supuesto a entrar en circulación de un momento a otro: y, a pesar del rojo  dominante destacaban en él, delicadamente retocadas, las facciones de un Hugo Rafael arcangélico. Tal vez los diseñadores se aparten del acartonado realismo socialista y opten sólo por incluir en el nuevo instrumento la panóptica mirada del  fenecido Gran Hermano. Ya veremos. Mientras tanto, flotan en el ambiente otras interrogantes.
Si el bolívar continúa  en bajada y con el acelerador a fondo, es más que probable que esos milicolorados se conviertan en papelillo y, entonces, ¿se procederá a imprimir billetes de a 5.000? ¿O de 10.000? ¿O de 100.000? ¿Cuál es el límite? ¿Replicará Maduro la estrafalaria conducta del dictador Mugabe?  ¿Habrá que encerrase en el  baño para constatar  -como afirmó José Ignacio Cabrujas haber hecho cuando le entregaron en el cambio un “tinoquito”- hasta dónde hemos llegado y preguntarnos en qué parará  todo esto?
En la guerra que unilateralmente Maduro le declaró a la economía, el gobierno parece haber perdido no sólo las batallas contra la inflación, la escasez, la especulación, el bachaqueo y el contrabando, sino -como se dice- los papeles. Sí, acaparó el papel periódico, pero no lo sabe usar o lo mal utiliza, aunque nos dejó sin papel tualé  ni papel moneda.



19 de mayo de 2015

" ¿Zonas de paz?", EDITORIAL, de diario El Nacional, Caracas 19 de mayo de 2015


EDITORIAL


    ¿Zonas de paz?

    Las zonas de paz fueron creadas en septiembre del año 2013 a partir de un estudio de incidencia delictiva que hizo el gobierno nacional, de donde surgió el plan A Toda Vida Venezuela como parte del programa Paz y Vida, impulsado por el fallecido presidente Hugo Chávez. Desde el viceministerio de Política Interior y Seguridad del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, se dictaron medidas para que, en los espacios asignados, el control de todo lo relacionado con la actividad diaria que tuviera cierta importancia lo llevaran las propias comunidades. En principio, se instalaron en 79 municipios priorizados, es decir, en aquellos sectores del país en donde el índice de criminalidad era más alto, entre ellos los estados Miranda y Aragua.
    En las zonas de paz creadas en los Valles del Tuy, Barlovento, y más recientemente en el barrio San Vicente, en el estado Aragua, se han vivido hechos sangrientos. El más reciente fue una verdadera batalla entre la policía y los delincuentes que duró varias horas y que acabó con la tranquilidad de los vecinos.

    De acuerdo con las autoridades que manejaron el operativo, participaron más de 2.000 funcionarios del Cicpc-Aragua y todas las delegaciones de Caracas, Guardia Nacional Bolivariana, Policía de Aragua y de la 42 Brigada de Infantería Paracaidista, que en conjunto llevaron a cabo las acciones represivas en San Vicente. En el gigantesco operativo resultaron muertas tres personas, hubo más de 800 detenidos y 16 fueron pasados a tribunales.
    Toda una guerra a solo 45 minutos de la capital del país y en una ciudad con un alto contingente militar, que al parecer se les escapó de las manos la seguridad de los venezolanos, como se les ha escapado en todo el territorio nacional. Basta ver las crónicas rojas plasmadas en los medios de comunicación para darnos cuenta de la gravedad del problema.
    La crisis de seguridad en el estado Aragua guarda una relación directa con la cárcel de Tocorón, que tiene capacidad para 650 reclusos, pero en la actualidad hay aproximadamente 10.000 presos: estamos hablando de más de 1.000% de hacinamiento. Allí los reos andan de su cuenta. Desde allí se planean y ejecutan todas estas acciones delictivas, que de alguna manera el gobierno regional apoya al no buscar solución efectiva al problema.
    En esa cárcel están recluidos los principales “pranes” del país, que tienen sus equipos de trabajo fuera de la cárcel para cometer sus fechorías. Allí está el conocido Wilmer Brizuela, “Wilmito”, quien por muchos años gobernó en la prisión de Vista Hermosa en el estado Bolívar y ahora, no sabemos por qué, se encuentra en este centro de operaciones delincuenciales llamado Tocorón, seguro profundizando y mejorando su experiencia.
    Desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999, 20 planes de seguridad se han implementado en Venezuela con el objetivo de controlar la criminalidad, lo que ha incluido desarme de la población, humanización carcelaria, etcétera.
    Lamentablemente, han resultado en otra mentira rojita.
    TE PUEDE INTERESAR