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1 de enero de 2016

GUSTAVO CORONEL Carta abierta al Secretario General de la Organización de Estados Americanos, DICIEMBRE 31,2015

GUSTAVO CORONEL



Carta abierta al Secretario General de la Organización de Estados Americanos
                                                                                Virginia, USA
                                                                                Diciembre 31, 2015




Apreciado Sr. Secretario General:
Mi nombre es Gustavo Coronel. Soy un ciudadano venezolano de nacimiento, hoy en auto-exilio en el Estado de Virginia, USA, desde el año 2003. No tengo representación de sector Venezolano alguno. Carezco de nexos con empresas activas u otros intereses económicos en Venezuela y no recibo dinero alguno de organismo o persona para opinar sobre lo que ocurre en mi país. Como simple ciudadano, deseo hacerle llegar las consideraciones contenidas en esta carta, en un momento en el cual Venezuela ya se encuentra  casi totalmente ahogada por una brutal crisis política, económica, social y ética, la cual requiere de urgente intervención por parte de las naciones democráticas de la región.
¿Por qué lo creo así?
                        
El narco estado venezolano está en caos: se impone una intervención

1.      Venezuela es un narco estado en caos. Lo siguientes funcionarios de alto nivel o miembros de su entorno inmediato han sido o están siendo investigados por su posible conexión con el narcotráfico: Nicolás Maduro Moros, Presidente; Cilia Flores de Maduro, diputada electa a la AN; Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional; General Hugo Carvajal, Diputado electo a la AN; Tareck El Aissami, Gobernador del estado Aragua; Ramón Rodríguez Chacín, Gobernador del Estado Guárico; General Néstor Reverol, Jefe de la Guardia Nacional de Venezuela; General Vassily Kotosky Villarroel Ramírez; General Clíver Alcalá Cordones; Diputado Freddy Bernal, importante ficha del PSUV, partido del gobierno venezolano; Amílcar Figueroa, diputado ante el Parlamento Latinoamericano; General Henry Rangel Silva, Gobernador del Estado Trujillo.  
Estamos hablando del Presidente de la república, de su esposa, del presidente de la AN, de tres gobernadores en ejercicio, de dos diputados de la nueva AN por el partido del gobierno, del comandante en jefe de una de las fuerzas armadas de Venezuela. No hay país alguno en el cual una situación como esta escape a la definición de crítica y caótica.

2.      Funcionarios, ex-funcionarios y amigos del régimen son grandes  lavadores de dinero. En bancos de Andorra, de Madrid y Suiza han sido identificados grandes depósitos de dinero de ex-funcionarios de PDVSA o del Ministerio de Energía y petróleo y/o sus entornos íntimos y contratistas afectos. Por notitia criminis han sido mencionados como investigados Rafael Ramírez, ex-ministro de Energía y Minas y ex-presidente de PDVSA; su primo Diego Salazar Carreño; Nervis Villalobos, ex-funcionario del Ministerio de Energía y petróleo y asesor de ese ministerio; Javier Alvarado, ex-viceministro de ese ministerio; Alcides Rondón, ex-viceministro del Interior; Carlos Aguilera, ex-Director de Inteligencia; Contratista preferido Omar Farías; Contratistas preferidos de PDVSA Roberto Rincón Fernández y Abraham Shiera (detenidos en USA) ; Francisco Jiménez Villarroel, ex-funcionario de PDVSA; cinco ex-funcionarios de PDVSA y Bariven no identificados todavía, asociados al fraude de Rincón Fernández. Esta lista muy parcial de investigados revela la extensión y dimensión del lavado de dólares que se lleva a cabo en el seno del régimen. Esta inmensa lista incluye a los cómplices del régimen quienes recibieron más de $20.000 millones para importaciones que nunca se efectuaron o se efectuaron a groseros sobreprecios, con la complicidad de los funcionarios del régimen. Nadie en su sano juicio podría negar que esto no es evidencia de un estado en caos y en crisis

3.      El Tribunal Supremo de Justicia es una cueva de bandidos. En 16 años  jamás ha fallado en contra del régimen. Sus integrantes son fichas del régimen. Han cantado públicamente su adhesión al sátrapa fallecido y a su narco-reemplazo. Han acatado sumisamente la orden de jubilarse para dar paso a nuevos e ilegítimo magistrados. No existe una separación de poderes entre el Ejecutivo y el Judicial. Sus actividades recientes evidencian que están al servicio del narco-régimen, que son parte integral del narco-régimen. Un país no puede tolerar una situación como ésta.

4.      El llamado Poder Ciudadano, integrado por funcionarios al servicio del narco-régimen, lleva a cabo sistemáticas violaciones de su Misión. El defensor del Pueblo, Tarek William Saab, es realmente el defensor del régimen y se permite intervenir en asuntos que no tienen relación alguna con su Misión. La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz,  es una funcionaria al servicio del régimen, no un contrapeso a los abusos de poder del Ejecutivo. La Contraloría general de la República no combate el peculado oficial, el cual ha llegado a niveles nunca vistos. Los venezolanos no se sienten protegidos por este Poder.     

5.      La Fuerza Armada Venezolana está bajo el control de un alto comando plegado al narco-régimen. De manera vergonzosa sus máximos representantes han hecho repetidas y públicas manifestaciones de adhesión al narco-régimen. La participación de militares activos en el régimen es avasallante e incluye ministros, gobernadores, congresistas, presidentes de empresas del Estado. No es exagerado afirmar que el régimen venezolano está profundamente militarizado. No sabemos hasta qué punto la Fuerza Armada es tan plegada al narco-régimen pero sí sabemos que existen opositores a la situación política actual en el seno de la Fuerza Armada. A esa disensión interna se debió el acatamiento del régimen a los resultados electorales del 6D. Pero es indudable que existe el peligro constante de una confrontación armada entre grupos del sector militar. Esto evidencia un país inestable, en caos político, con peligro de guerra civil.

6.      El narco estado está inmerso en una aterradora crisis económica. Las reservas internacionales han mermado a niveles por debajo de las obligaciones del país con sus acreedores y en su gran mayoría carecen de liquidez, están en oro. El país sufre de un  total desprestigio en el mercado financiero internacional. La inflación es la más alta del mundo. Ya China no puede considerarse como el prestamista automático para el narco-régimen pues advierten que la situación del país es demasiado inestable. El prestamista de último recurso es el FMI y esto sólo podrá llevarse a cabo bajo un gobierno diferente, no bajo este régimen. La magnitud de esta crisis clama por una intervención.

7.      Venezuela está en las garras del crimen. La tasa de muertes violentas llegó en 2015 a 90 por cada 100.000 habitantes. El 95% de estos crímenes ni siquiera son investigados. En Venezuela la vida no vale mucho y el sicariato, el ajuste de cuentas, el crimen impune, han pasado a ser el pan nuestro de cada día. Las bandas armadas dividen su lealtad entre el narco-régimen y sus propios intereses, lo cual ha llevado a la creación de territorios urbanos controlados por esas bandas, las cuales  están más allá de la ley.  La gobernabilidad del país está a un nivel insuficiente para garantizar el cumplimiento de la ley. Para todo efecto práctico, la policía ha dado paso a operaciones militares, las cuales operan al margen de las leyes y de los derechos humanos. Esta crisis social hace al país ingobernable.

8.      Los venezolanos están en estado de indefensión frente al narco-régimen, el cual ha generado una situación de escasez crónica de medicinas y alimentos que se acerca ya al estado de crisis humanitaria. Esto es más trágico aún, por cuanto coexiste con una Venezuela de los privilegiados, funcionarios públicos, sus familiares y amigos, quienes disfrutan de un ostentoso tren de vida, en el cual figuran fastuosas bodas, viviendas lujosas, yates, aviones jet privados y frecuentes viajes al exterior sin limitación monetaria alguna. En todo el mundo son notorios los llamado boliburgueses y bolichicos venezolanos, banqueros, burócratas, contratistas y familiares de los funcionarios, para quienes no hay restricción alguna. En Venezuela, la opulencia oficial vive al lado de la miseria popular. Es trágico que muchos compatriotas aún justifiquen la existencia de esas dos Venezuela, basándose en consideraciones ideológicas que carecen de sentido en el mundo moderno. Un país en estas condiciones no puede sobrevivir a menos que sea intervenido.

9.      El narco-régimen se ha visto sorprendido el 6 de Diciembre por una votación en su contra cuyo mensaje es tan claro y terminante que cualquier régimen preocupado por el país hubiese acatado los resultados, procediendo a iniciar las profundas  rectificaciones que serán necesarias. Pero en el seno del narco-régimen el efecto ha sido contrario. El resultado electoral ha desatado las más groseras reacciones: estructuración de una Asamblea Nacional paralela, nombramiento ilegítimo de nuevos magistrados del TSJ, impugnación extemporánea de diputados de la oposición electos y designados oficialmente por el Consejo Nacional Electoral como diputados electos, insultos y provocaciones de todo tipo, todo lo cual configura un estado de rebelión en contra de la voluntad popular. Y así como los organismos internacionales han defendido en el pasado al régimen de turno en contra de las manifestaciones de protesta popular ahora es necesario que defiendan al pueblo venezolano, acogotado por el narco-régimen.  

10.   En Venezuela ya pasó la etapa del posible diálogo civilizado entre Régimen y oposición. La postura del régimen no lo permite. Sus raíces ideológicas, de resentimiento racial y social, niegan de plano toda posibilidad de entendimiento del régimen con las clases medias y con el sector privado de la economía. Los observadores externos, con toda y su buena intención, no han logrado medir la intensidad de los odios existentes y la tozudez dogmática y anticuada del régimen que pretende llevar al país a un estado del cual la humanidad entera viene de regreso: la llamada revolución socialista, basada en el aniquilamiento de la clase media, de la nivelación de esa clase – tradicionalmente productiva- hacia abajo, para llevarla a los estratos económicos y sociales más inferiores. De allí el hipócrita lema del difunto Hugo Chávez: “Ser rico es malo”.  

Estimado Sr. Secretario General: No soy experto en asuntos internacionales ni conozco a fondo los procedimientos que rigen la actividad de la OEA. Pero estoy seguro de que, si existe algún organismo competente para intervenir en esta horrorosa crisis venezolana, es el organismo que usted dirige. Como estará usted enterado, un grupo muy numeroso de expresidentes de la región y del gobierno de España han formado una agrupación que pide activamente ayuda para Venezuela. Ellos representan la posición no oficial de grandes sectores democráticos regionales, los cuales ya no consideran posible continuar viendo el drama venezolano sin intervenirlo.
Los venezolanos amantes de la democracia y de la libertad requieren en estos momentos críticos toda la ayuda que la OEA .

Muy atentamente 
Gustavo Coronel
8360 Greensboro drive #710

McLean, Virginia

22 de diciembre de 2015

"Manifiesto del Solsticio de 2015", dic 22, 2015, La Cabilla / pararescatarelporvenir.blogspot.com



Manifiesto del Solsticio de 2015

solsticio 2015
Hay triunfos que son los peores
porque corresponden en suerte a enanos
que no se merecen nada
En el año que termina
todo queda reducido a un triunfo noble
de esperanza noble, de pueblo noble
que esperará por un remate
en manos de enanos innobles
No, este triunfo no me alegra
me espanta
porque es emanación valiosa
que cae sobre terreno cenagoso
El año pasado fue de horror
y aun así, al final tenía esperanza
este año termina con la gente triunfando,
y aun así, creo que vamos hacia el horror
No, no veo al receptor gigante
de este deseo gigante
solo veo a hormiguitas cargando sus tacitas
peleándose por un escupitajo negro en el piso
de petróleo reseco, ya apenas húmedo
Esos son nuestros “políticos”…
Ya paso el triunfo
y se termina el año
y el triunfo ya se diluye en un primer asesinato colectivo
donde el tiempo angustioso de padres buscando medicinas
se pisotea en escoger en comidilla
al que será el avergonzante presidente de una entelequia
Donde el tiempo agobiante de presos
enterrados en muerte diaria
se ensuciará con la ignominia de pedir una paciencia
cuya calidad es la de una cobardía
que hiede igual a la de los carceleros
Sobre la barca de oro que al fin se orilla
para poder ser abordada por los héroes necesarios
una vez más se monta
una clase excremental de falsos líderes
Que creen que la unidad
es repartirse el poder por cuotas
calculadas al milímetro
con ese rigor admirable, preciso, que solo aplican en sus asuntos
en esos acuerdos que siempre consisten en
tragar todos callados,
el hecho monstruoso de que no libraran ninguna batalla
ni siquiera por sus madres
Esta es la noche de solsticio que esta vez nos toca
en el día más oscuro del año
no, esta vez no aliviaré a nadie con promesas de futuro
ese, ya quedo sembrado en un día seis de diciembre
Que quedara flotando
que quedara saturando el aire
de combustible suspendido en miles de gotitas
esperando por la llama de esos pocos
que saben que todo tiene que ver con algo que se llama libertad
Al final (o al principio)
lo único que nos queda es un seis de diciembre de 2015
esperando por algún otro mes
esperando por algún otro año
esperando por alguien que quiera cumplir
A no ser que de verdad ocurra el cambio
el único posible
el de nosotros mismos
pídanle eso al espíritu
Federico Boccanera 400x400
Caraqueño, sempiterno inadaptado. Ingeniero de Sonido. Apasionado estudioso de la Política. Articulista y bloguero. Demócrata radical post-ideológico. Cabillero retórico y tecladista beligerante. Militante de Acción Democrática, donde trabajó en el departamento nacional de capacitación y doctrina. Director editor de La Cabilla. En twitter es: @FBoccanera

21 de diciembre de 2015

¿Qué pasa si no hay mayoría suficiente para formar gobierno en España? EL PAÍS, Publicado el: Dom, Dic 20th, 2015


¿Qué pasa si no hay mayoría suficiente para formar gobierno en España?


Felipe-VI-nuevo-rey-españa (600 x 400)
Se convocan nuevas elecciones si no hay presidente dos meses después de la primera votación de investidura
Si no hay mayoría absoluta el Rey tiene entonces un papel decisivo en la solución de la crisis gubernamental”
La enorme división del Congreso de los Diputados tras las elecciones del 20D va a complicar como nunca antes la tarea de formar Gobierno. Superada la euforia y la decepción, según los casos, de la jornada electoral, se abre, sin solución de continuidad, la búsqueda de pactos y alianzas para elegir un presidente del Gobierno.
El procedimiento para designar al presidente del Gobierno está regulado en el artículo 99 de la Constitución de 1978 y desarrollado muy someramente en el Reglamento del Congreso de los Diputados. La norma establece básicamente que el candidato propuesto por el Rey será investido presidente si obtiene la confianza de la mayoría absoluta de los diputados en primera votación o la mayoría simple –más votos a favor que en contra– en segunda convocatoria, 48 horas después. En caso de no lograr esa mayoría, el Rey podrá proponer a otros candidatos. Si pasados dos meses de la primera votación no se consiguiera la investidura, las Cortes quedarían disueltas y se convocarían nuevas elecciones generales.
El nombramiento del jefe del Ejecutivo, que una vez designado nombrará a sus ministros, es una tarea que reside esencialmente en la Cámara baja. Sin embargo, en este contexto de división política, la figura del Rey como mediador y favorecedor de la negociación entre los partidos tiene visos de acentuarse para que alguno de los principales candidatos obtenga la investidura.
El trámite se iniciará el próximo 13 de enero, día en que el Congreso celebra su sesión constitutiva con la jura o promesa de los diputados, la formación de la Mesa y la elección del presidente de la Cámara baja. La Constitución establece que, una vez renovado el Congreso, el Rey “previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”.
Se abre así la primera fase, la llamada consulta regia. Este trámite, de obligado cumplimiento, tiene por objeto que el Monarca cuente con la mayor información posible para proponer un candidato con posibilidades claras de conseguir la confianza del Congreso de los Diputados. En estas audiencias especiales, los líderes de las formaciones políticas exponen al Rey su posición ante la coyuntura política, quién es su candidato idóneo y su disponibilidad para conformar coaliciones o apoyar a candidatos de otros partidos.
En los casos en que un partido obtiene mayoría absoluta, estas reuniones consultivas adquieren un carácter mecánico. “Las consultas son más importantes cuando los resultados electorales no son tan claros, el Rey tiene entonces un papel decisivo en la solución de la crisis gubernamental”, sostiene el catedrático de Derecho Constitucional Antonio Bar Cendón en su estudio Nombramiento del presidente del Gobierno : artículo 99º incluido en la obra colectiva Comentarios a la Constitución Española (1996).
En este paso, el recién nombrado presidente del Congreso tiene un papel bastante activo. En el mismo acto en que comunica al Rey la constitución de la Cámara, el presidente del Parlamento le entrega al Monarca una lista, normalmente consensuada con los partidos, de los grupos con los que este debe consultar. Este trámite ha sido controvertido en algunas ocasiones. En 1986, el presidente del Congreso, Félix Pons, excluyó de las consultas a los diputados de Herri Batasuna y a los diputados del Partido Demócrata Popular, que habían concurrido a los comicios en coalición con Alianza Popular (AP) y que tras la derrota decidieron formar grupo parlamentario propio. En 1981, para la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, tras la dimisión de Adolfo Suárez, el rey Juan Carlos no llamó ni a Juan María Bandrés de Euskadiko Ezkerra, ni a Blas Piñar, de Fuerza Nueva.
La consulta con los partidos y la propuesta del candidato es uno de los actos constitucionales en los que el Rey tiene mayor discrecionalidad, al menos desde el punto de vista jurídico. Si no hay mayoría absoluta, “la libertad de actuación del Rey es mayor, pero no en el sentido de proponer sin más a quien él desee sino en el de tomar un papel más activo como intermediario o negociador entre las diferentes fuerzas para realizar una propuesta que obtenga el respaldo más amplio posible”, afirma el profesor Bar Cendón en su estudio. En el peor de los casos, Felipe VI debería proponer al candidato que tuviera más posibilidades de alcanzar la mayoría simple. Las consultas reales siempre han sido con los partidos con representación en el Congreso, como exige la Constitución. Sin embargo, algunos autores defienden que el Monarca, si quisiera, podría dar audiencia también a otras personas, algo que no se ha hecho nunca.
Es el Monarca el que, sobre el papel, tiene la decisión de cuándo convocar las consultas previas –la Constitución y las leyes no prevén un plazo– y, formalmente, una vez rechazado un primer candidato, el Rey podría, si quisiera, alargar el trámite de consultas para forzar la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones.
Sin embargo, lo que jurídicamente es posible, políticamente es impensable, porque supondría un enfrentamiento de la Corona con la representación popular. En la historia democrática, la media de tiempo transcurrido entre que el presidente del Congreso comunica al Rey la constitución de la Cámara y le entrega la lista de consultas y la propuesta del candidato por parte del Monarca es de solo cinco días.
En caso de que tras las consultas no hubiera una mayoría mínima para poder nombrar a un nuevo presidente, algunos autores sostienen que el Rey podría designar un candidato para poner en marcha el procedimiento de nombramiento de presidente y evitar el bloqueo del sistema constitucional. Otros autores sostienen, en cambio, que esto no sería posible.
Una vez publicado en el Boletín Oficial de las Cortes el Real Decreto con la propuesta del candidato, con el refrendo del presidente del Congreso, se convoca el debate de investidura. En él, el candidato a presidente debe presentar a la Cámara su programa político de Gobierno y solicitar formalmente su confianza.
La votación se hace pública por llamamiento, un mecanismo con el que es más fácil evitar que algún diputado se descuelgue de los acuerdos de los partidos. Si en la primera votación, el candidato logra la mayoría absoluta, es nombrado presidente. Si no alcanza la barrera de los 176 diputados, se celebra una nueva votación 48 horas después. En ella, basta con la mayoría simple para lograr la investidura.
Si se fracasara en la segunda votación, algo que hasta ahora no ha sucedido, el Rey volvería a abrir un nuevo periodo de consultas a los partidos para designar a otro candidato. Aquí los partidos ya lucharían contra el reloj: tras la primera votación empieza a correr el plazo de dos meses para lograr la investidura antes de que se disuelvan las Cortes y se convoquen nuevas elecciones generales.
La media de tiempo entre la propuesta regia y la investidura del presidente en las elecciones celebradas desde 1977 es de once días. Hasta ahora, el plazo más corto lo logró Adolfo Suárez en 1979, con tres días; y el más largo, José María Aznar, con 20 días en 1996, por la necesidad de buscar apoyos parlamentarios sólidos, en este caso con los nacionalistas catalanes y vascos.
La estabilidad del Gobierno, una vez lograda la investidura aunque sea por mayoría simple, es bastante amplia: la moción de censura requiere mayoría absoluta y la presentación de un candidato alternativo, lo que la hace difícil de prosperar en escenarios de división política. La cuestión de confianza –que presenta el propio Ejecutivo– requiere la mayoría simple.
El País





15 de diciembre de 2015

UNA DERROTA IRREVERSIBLE – PRIMERA PARTE, Antonio Sánchez García | FRENTE PATRIÓTICO / pararescatarelporvenir.blogspot.com, diciembre 14, 2015



UNA DERROTA IRREVERSIBLE – PRIMERA PARTE


Antonio Sánchez GarcíaLa oclocracia, disminuida por la estampida de sus sectores populares, intentará todas las maromas imaginables. Incluso el golpe de Estado. Una tentativa infructuosa, costosa y devastadora. Pues como le dijese Talleyrand a Napoleón, “las bayonetas sirven para muchas cosas, menos para sentarse en ellas.”
Antonio Sánchez García @sangarccs

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Está por verse si se salva la revolución, nos acercamos al abismo”
Gonzalo Gómez, cofundador de Aporrea

            
            Suena banal pero es un ejemplo perfecto: una vez que se pierde una liga, se pierde. Para volver a ganar otra, habrá que esperar por otra ocasión. Por otro ciclo histórico, al que hay que saber aguardar sin desfallecer, con laboriosidad e infinita paciencia. Exactamente como Lenin, Trotsky y los bolcheviques supieron hacerlo luego de la derrota de la revolución de 1905: esperar al ciclo abierto con el descalabro de Rusia en la Primera Guerra Mundial, la revolución burguesa de febrero de 1917 y la caída de la monarquía, hasta precipitar la de octubre de 1917. Cuando Lenin exigiera “todo el poder a los Soviets”. Tiempo al tiempo.

            Se aplica al universo político exactamente como se aplica a la vida biológica: la muerte es irreversible. Y las revoluciones, si son verdaderas, lo que es un caso más que dudoso aplicado a la bolivariana de Hugo Chávez, ven la luz, palpitan, crecen y fallecen. De una vez y, la más de las veces, para siempre. Perdida la oportunidad de consolidar, culminar y refrendar los cambios revolucionarios, si los hubiera, caso también dudoso aplicado a la de Maduro, pero sobre todo: perdido el poder real de todas las revoluciones, que es el poder de las masas, el envión, el embate, la alta marea decrece, se retira, hasta desaparecer en la inmensidad del tiempo. Pues las revoluciones, desde la europea de 1848,  han seguido la misma dinámica de las mareas: flujos y reflujos.

            Mi tesis es que la de Chávez se negó, desde un comienzo, a ser una revolución socialista auténtica. Fue una conmoción, un desbarajuste, un sacudón telúrico que puso al país patas arriba, como esos cientos de revoluciones del siglo XIX de las que nos hablaba el historiador Salcedo Bastardo: conmociones, desbarajustes, revueltas, motines, saqueos, cambios drásticos en la correlación de fuerzas, aplastamientos de las viejas camarillas político económicas, apariciones de nuevas oligarquías y traspasos de mando de viejas a nuevas élites, para dar paso no a una revolución de naturaleza socialista, marxista leninista, proletaria o campesina, como la leninista o la maoísta, en las que el poder fuera ejercido por el pueblo y no en solitario por caudillos iluminados con el puño del terror militar, como la castrista, para las que no han existido en América Latina las más elementales condiciones, sino a oclocracias corruptas y desalmadas.  Lo he citado innumerables veces pero vuelvo a hacerlo, pues me parece la más grafica e irrebatible naturaleza de aquellas y de esta revolución: “Las revoluciones no han producido en Venezuela sino el caudillaje más vulgar, gobiernos personales y de caciques, grandes desórdenes y desafueros, corrupción, y una larga y horrenda tiranía, la ruina moral del país y la degradación de un gran número de venezolanos”. Lo escribió Luis Level de Goda en 1893. Puede aplicarse a la situación que hoy vivimos, a 122 años de distancia, sin cambiarle una coma. Es exactamente lo que sucedió con esta revolución bolivariana.

2

            En primer lugar, la revolución chavista no comenzó como una revolución, mediante el asalto y la toma del Poder, como la bolchevique luego del asalto al Palacio de Invierno, la aniquilación de la burguesía, la destrucción del sistema de dominación y su sistema productivo, el cambio drástico de las relaciones de producción y el establecimiento de un Poder diametralmente alternativo al dominante. No fue un desalojo y la ocupación de un nuevo régimen, a la manera bolchevique. Fue, así lo fuera de manera tropical, menesterosa y funambulesca, un intento neo fascista por asaltar el Poder, vaciarlo de su esencia democrático burguesa – otra no existe – , para coparlo con una narrativa alternativa y una nueva clase dirigente. Y allí se verificó el desvío, incluso respecto de los clásicos fascismos como el de Hitler y Mussolini: los nuevos poderosos no se ocuparon del cambio revolucionario, marxista leninista, popular y proletario. No procedieron a desalojar la hegemonía puntofijista – no tenían recambio alguno -. Se ocuparon de asaltar el botín, enriquecer a los nuevos guachimanes, repartir los abundantes bienes caídos del cielo con la brutal alza de los precios del petróleo y enmascararse de revolución socialista sirviéndose  de la franquicia revolucionaria que les alquiló Fidel Castro a unos precios absolutamente aberrantes y desconsiderados. Cinco mil millones de dólares anuales y 100 mil barriles de petróleo diarios. Pues a Castro tampoco le interesaba tener una revolución que compitiera con la suya ante América Latina y el mundo. Le interesaba una satrapía estulta que mantuviera con vida a la suya. Petróleo, divisas y más nada.

            De allí la confluencia de intereses en no permitir la emergencia de una auténtica revolución socialista en Venezuela: no lo quisieron los Castro ni lo quisieron los Chávez. No lo quisieron los viejos próceres de la Cuarta República – Luis Miquilena y José Vicente Rangel, acompañados del PCV, del MAS,  de ex adecos, ex copeyanos, empresarios mediáticos, banqueros, y toda esa fauna irredenta que se adhirió al mascarón de Chávez para saquear el erario con una voracidad apocalíptica. Según el ministro de planificación de Hugo Chávez hasta su muerte, la boliburguesía se había apropiado de un tercio de la renta petrolera. Si la calculamos por lo bajo en un millón de millones de dólares, estamos hablando de trescientos mil millones de dólares.

            Cuando Chávez se libró de parte de ellos, ya estaba prisionero de su propia oclocracia, los ladrones en uniforme, los narcotraficantes, las FARC, el PSUV, etc., etc., etc. Cuando cayó al primer empuje de la sociedad civil democrática, el 11 de abril de 2002, y fue salvado por Raúl Baduel para entregarse a los brazos del castrismo, toda ilusión auténticamente revolucionaria fue enterrada, oleada y sacramentada. Había nacido la Satrapía.

3

            Jamás olvidaré una conversación sostenida en el año 2000 con un alto funcionario del CONAC, que inquirió mi opinión sobre el futuro que nos esperaba: “una dictadura oclocrática, populachera y saqueadora” recuerdo haberle contestado. “Una dictadura gansteril, pero no una revolución socialista, ni siquiera castrista”. Al pedirme explicaciones recuerdo haberle dicho: “si ésta fuera una revolución socialista, así fuera tímidamente y en sus orígenes, el Hilton y el Anauco – los dos hoteles más grandes de Caracas, de propiedad estatal – ya se hubieran convertido en los mejores hospitales de Latinoamérica, pero no sólo para los sectores populares, en una de cuyas zonas se hallan enclavados, sino para toda la población de la ciudad. Pues con el dineral que tenemos y el que podríamos llegar a tener, una revolución socialista en Venezuela podría ser el sueño de los Castro e incluso de Marx: el poder en manos del pueblo para hacer una revolución de dimensiones históricas: la sociedad perfecta posible. Gracias al petróleo.”

            Nada lo hubiera impedido. Chávez ha sido el gobernante con el mayor poder de respaldo ciudadano de la historia de América Latina. Incluso que Perón. Con un plus absolutamente insólito: la sumisión de todas las instituciones, la entrega de las fuerzas armadas, el aparato de Estado entero, el empresariado industrial, comercial y financiero, todos los medios, sin excepción alguna, y todas las fuerzas sociales. Si hubiera querido hacer de Venezuela una Suecia, una Dinamarca o una Noruega, incluso una Alemania de América Latina, lo hubiera conseguido sin mayores obstáculos. Pero para que esa utopía se cumpliera, Chávez hubiera debido ser un estadista, no un teniente coronel paracaidista, hubiera tenido que ser un demócrata a carta cabal, no un caudillo de montoneras, y hubiera tenido que ser un militar nacionalista, no un vende patria al servicio de la revolución cubana.

            Mi tesis es que ni siquiera se le pasó por la mente. Que el zagaletón de Sabaneta de Barinas jamás aspiró a ser un estadista a la cabeza de un bloque real de fuerzas modernas y modernizadoras, poco importa si socialistas, marxistas leninistas, maoístas, sanmartinianas, o’higginistas o bolivarianas. Jamás dejó de ser el esmirriado muchachito malquerido de doña Helena, que quiso ser pelotero para asombrarla a ella y al mundo. Y que tropezado con el Poder hizo lo único que le cupo en su cabeza: postrarse ante Fidel Castro y obsequiarle Venezuela. Entregarle las llaves del Banco Central, los grifos de PDVSA y las claves de las fuerzas armadas. ¿Un revolucionario socialista? Yo te aviso, chirulí.

            Compadezco a los ideólogos marxistas de Aporrea, que luego de esta humillante derrota popular han bajado a llorar hasta el valle de lagrimas de la oclocracia chavista. Donde esperan dormir el sueño de los justos Navarro, Giordani y otros intelectuales que cucharearon con satanás. Maduro no sabe lo que es una revolución socialista. Cabello no tiene el menor interés en saberlo. Son dos rufianes que las delirantes circunstancias venezolanas pusieron donde había. Y ya agarraron tanto como pudieron. Su mutis por el foro es cuestión de tiempo. Allea iacta est.Su derrota es irreversible.

            La oclocracia, disminuida por la estampida de sus sectores populares, intentará todas las maromas imaginables. Incluso el golpe de Estado. Una tentativa infructuosa, costosa y devastadora. Pues como le dijese Tayllerand a Napoleón, “las bayonetas sirven para muchas cosas, menos para sentarse en ellas.”

            Amanecerá y veremos.