29 de mayo de 2016

En pocas palabras, por: Ramón Peña: "Isabelita", pararescatarelporvenir.blogspot.com 30/5/2016

En pocas palabras

por:Ramón Peña

Isabelita  
                                                                           

Hace 40 años, en 1976, María Estela Martínez, también conocida como Isabelita, su nom de guerre en el caraqueño cabaret Pasapoga, era la Presidente de la República Argentina, por mandato de su marido, el General Juan Domingo Perón. A la muerte de éste en 1974, y contando solo con la ósmosis política de sus 20 años de vida en común,  había sido soltada en ese complicado ruedo.

Su administración no tardó en entrar en una vertiginosa carrera de desatinos. Se rodeó de disímiles e incompetentes asesores, incluido aquel legendario y siniestro López Rega, una suerte de Rasputín redivivo. La economía, que no había marchado mal durante la gestión del General, descendió a crecimiento cero, el índice de precios saltó a 180%, el déficit fiscal a 12.4% del PIB. La inestabilidad económica desató el desempleo y la caída de la inversión privada, se desencadenó la hiperinflación y terminó por anularse toda credibilidad en la conducción de la economía.

En lo político, el proceso denominado Revolución Argentina, bandera del General Perón, se fraccionó en diversos grupos que, en los extremos, incluían la guerrilla de Los Montoneros y el anticomunismo de la temible AAA; todos competían con las organizaciones sindicales fieles al pensamiento de Perón.

Un estado de anarquía se fundió con el futuro incierto. El desenlace se  materializó en el golpe de estado de marzo de 1976, recibido, por cierto, con alivio por parte de la sociedad que vivía bajo la sensación de que nada podía ser peor. Bajo el castrense lema de Proceso de Reorganización Nacional, el golpe se convirtió en tenebrosa dictadura militar sembradora de muerte, tortura y desaparecidos.

Como Isabelita, y en una crisis aun más grave en otros aspectos, nuestro Golem tampoco tiene nada que ofrecer. Ojalá sepamos encontrar un mejor desenlace.


22 de mayo de 2016

Editorial: Una tragedia que no da espera, El Tiempo, Bogotá / pararescatarelporvenir.blogspot.com 22 de mayo de 2016


Editorial: Una tragedia que no da espera

Lo que sucede en la patria de Bolívar no es gracioso, pues se está gestando

 una crisis humanitaria.



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Ese anhelo es compartido por millones de colombianos que ven con inquietud cómo una situación ya difícil no hace más que empeorar. La que en épocas pasadas fuera la nación con el segundo nivel de desarrollo más alto de América Latina es hoy un lugar donde reina la desesperanza. Resulta increíble constatar cómo en un territorio que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo no solo hay que hacer filas para adquirir bienes esenciales, sino que en muchos casos la espera es infructuosa porque los artículos nunca llegan a los anaqueles.

Pensar que en Venezuela la gente iba a pasar hambre era una idea inconcebible hasta hace unos años. Pero es así. Al otro lado de la frontera se gesta una crisis humanitaria de inmensas proporciones, sin precedentes en el hemisferio americano y que solo tiene trazas de empeorar. Aparte de la falta de alimentos para abastecer adecuadamente a una población de 30 millones, son notorias las carencias de medicamentos y otros productos que componen la canasta básica. Una enfermedad seria casi equivale a una sentencia de muerte, dada la inoperancia del sistema de salud, que está sumido en el desabastecimiento.

16 de mayo de 2016



EL HISTÓRICO FRACASO DEL EMPRESARIADO VENEZOLANO

 

por: Antonio Sánchez García
A Lorenzo Mendoza

 

Muy contrariamente a lo que afirma Lorenzo Mendoza, posiblemente el empresario más exitoso, culto, honesto y preparado de entre los empresarios venezolanos, la política no es un ejercicio basado exclusivamente en la hipocresía y la mentira. Es la esencia, presente o encubierta, que rige las relaciones sociales en todo lugar y en todo momento, siendo sobre determinante en todas las actividades humanas y exclusivo y principal factor de la resolución de los conflictos, cuando estos, en medio de una crisis de excepción, adquieren la mortal trascendencia – de vida o muerte – que han adquirido en Venezuela. Asumirla es la obligación moral de todos los ciudadanos, so peligro de permitir el reinado de la barbarie.
 

“Lo político es lo esencial”

El Concepto de los Político, Carl Schmitt

 Si los partidos del establecimiento político venezolano, de AD a COPEI y todas las izquierdas, acompañados por sus comunicadores – empresarios mediáticos y columnistas – azuzados por sus notables y usando a las clases medias como carne de cañón no hubieran decidido oponerse frontalmente al proyecto de profundas reformas estructurales empeñado por Carlos Andrés Pérez, no sólo nos hubiéramos ahorrado esta espantosa tragedia: estaríamos a la cabeza de la región en modernidad y progreso.
 Entre otras consecuencias del éxito de dichas reformas, PDVSA seguiría gerenciada por la meritocracia, hubiéramos alcanzado y superado de largo la producción de los seis millones de barriles diarios entonces proyectados, se hubiera impuesto el emprendimiento sobre el clientelismo estatista y el liberalismo sobre el  populismo y entre muchas otras beneficiosas consecuencias, las divisas serían una mercancía entre otras del mercado libre, los empresarios no tendrían que arrodillarse ante el gobierno de turno para acceder a ellas y Lorenzo Mendoza, por poner un solo ejemplo,  no tendría que limosnear divisas ni depender de Nicolás Maduro, Raúl Castro y sigüises de la familia Cisneros para seguir adelante con esa extraordinaria empresa que es Polar. Muy probablemente habría muchas empresas y muchos empresarios de su mismo talento y lucidez, sirviendo de base existencial a la libre economía venezolana y el petróleo no sería ya la fuente principal de nuestra riqueza.  Después de su sembradío estaríamos viviendo de sus frutos.
 Se me dirá que esa es agua pasada y que ya es hora de volver la página. Lo que sería justo y cierto, incluso saludable, si no fuera porque las taras populistas y clientelares y el estatismo  limosnero y retrógrado que se alzaran entonces contra la liberalización de nuestros usos y costumbres – de la mano de políticos como Rafael Caldera, Alfaro Ucero,  Teodoro Petkoff, José Vicente Rangel, acompañados de sus respectivas camarillas,   y notables como Uslar Pietri, Mayz Vallenilla y Juan Liscano -, por no mencionar a destacados comunicadores de abecedarios, entonces acérrimos enemigos de Carlos Andrés Pérez y hoy predicantes en el desierto de “la diáspora”,  no siguieran vivos y coleando en sus herederos, de viejas y nuevas caras, de dichos partidos. ¿O es que AD y PJ, así como los despojos de COPEI y la vieja y nueva izquierda, se han hecho la más mínima autocrítica teórica y práctica del pesado lastre que cargan respecto de su directa responsabilidad en el desastre que nos tiene al borde del abismo? ¿No continúan prisioneros todos ellos de sus mismas taras congénitas: el estatismo, el clientelismo y el socialismo de buena o baja catadura? ¿No se han negado sistemáticamente a renovarse y a democratizarse, siguiendo prisioneros del mismo caudillismo gomecista y bolchevique imperante en tiempos de Caldera y Alfaro Ucero? ¿No son todos tributarios del “centralismo burocrático” leninista?
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 Toco lo que considero las raíces del mal, porque atributos propios de todo mercadeo de dominio público, como la mentira y la hipocresía – véase a Maquiavelo y El Príncipe - , no van a la médula de nuestros problemas. Que son estructurales y hacen a una psicopatología incrustada en todas las esferas de la vida nacional, desde la política a los negocios y desde la cultura a la educación: pender como voraces acróbatas de circo pobre de las ubres del petróleo. Ya se sea un intelectual, un político o un empresario.
 Por poner el ejemplo más cercano a nosotros y el que mejor conozco, Chile no hubiera salido de esa trágica deriva hacia el totalitarismo, si el pequeño, el mediano y el gran empresariado chileno, estructuralmente independiente de los favores del Estado, no hubiera decidido jugarse la vida contra la amenaza a su existencia de parte de un muy avanzado proyecto castrocomunista: “A principios de agosto (de 1973, ASG), mientras la izquierda discutía sobre “la Asamblea del Pueblo” de Concepción y Lo Hermida, los presidentes de los partidos opositores dieron una vuelta de tuerca más a su discurso y suscribieron una declaración conjunta que llamó a la ciudadanía a enfrentar la acción del Gobierno porque estaba conculcando la Constitución y la legalidad en su propósito de instaurar “un régimen dictatorial”. En Chile, proclamaron, ya no existía una “verdadera democracia”.
 “El 21 de agosto la Confederación del Comercio Detallista y la Pequeña Industria y la Cámara Central del Comercio realizaron un paro nacional en protesta por el mercado negro y la actuación de las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP) en la distribución y denuncia del acaparamiento de productos, que fue apoyado por la Confederación del Comercio y la Producción, la Sociedad Nacional de Agricultura, la Cámara Chilena de la Construcción, la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA, equivalente chilena a FEDECÁMARAS, ASG.) y la Confederación Nacional Única de la Pequeña Industria y Artesanado de Chile. Aquel paro nacional lanzó a la escena pública un poderoso movimiento social, el gremialismo.” (Allende, La Biografía, Mario Amorós, Ediciones B, S.A., Barcelona, 2013, pág.418.)
 El relato, que extraigo de un libro apologético de la figura de Salvador Allende, constituye un exhaustivo recuento del proceso chileno  que culminara en el gobierno de Salvador Allende al frente de la llamada Unidad Popular y de las fuerzas sociales – clase media, estudiantado, empresariado -, y de las instituciones chilenas – Partidos, Judicatura, Corte Suprema de Justicia, organizaciones profesionales, gremiales y empresariales - que crearon el contexto y condicionaron el levantamiento militar del 11 de septiembre de 1973. Ninguna de las cuales ni siquiera llegó a plantearse acordar una salida política que dejara intocadas las determinaciones estructurales que se encontraban en la base del asalto a la institucionalidad chilena y el estado de Derecho. El Partido Democratacristiano, presidido entonces por el recientemente fallecido Patricio Aylwin, bajo la férula espiritual de Eduardo Frei Montalva, se negó tajante y definitivamente, a pesar de los esfuerzos del Cardenal Raúl Silva Henríquez y la Iglesia chilena, a aceptar el concubinato que le proponía Salvador Allende para salvar el proyecto de la Unidad Popular. Que de haber perdido el plebiscito que se proponía implementar el presidente Allende hubiera dejado incólumes las bases del asalto totalitario, postergando la agonía de la crisis del sistema democrático chileno. Esa y no otra fue la razón de la actuación de las fuerzas armadas chilenas: zanjar de raíz el mal en sus propias fuentes. A un precio humano aterrador, ciertamente, pero de profundos efectos en la conformación de la sociedad chilena. No fueron trescientos mil los muertos causados por la represión de la dictadura militar, como lo han sido los causados indirectamente por la concupiscencia del régimen venezolano con el hamponato que le sirve objetivamente de aliado, ni la corrupción, la degradación y la putrefacción de las instituciones, como en la Venezuela castrochavista, pero la dictadura fracturó la convivencia nacional por varias generaciones. Fractura de la que aún no se repone del todo.
 Muy contrariamente a lo que afirma Lorenzo Mendoza, posiblemente el empresario más exitoso, culto, honesto y preparado de entre los empresarios venezolanos, la política no es sólo un ejercicio basado en la hipocresía y la mentira. Es la esencia, presente o encubierta, que rige las relaciones sociales en todo lugar y en todo momento, siendo sobre determinante en todas las actividades humanas y asume el rol principal de la resolución de los conflictos, cuando estos, en medio de una crisis de excepción, adquieren la mortal trascendencia – de vida o muerte – que han adquirido en Venezuela. Asumirla es la obligación moral de todos los ciudadanos, so peligro de permitir el reinado de la barbarie.
 


15 de mayo de 2016

Brasil rechaza comentarios de izquierdistas latinoamericanos por suspensión de Rousseff
Mayo 14, 2016 7:48 pm .
Publicado en: ActualidadInternacionales


EFE
EFE

El Gobierno interino de Brasil rechazó las críticas de países de izquierda en América Latina, incluyendo a Venezuela, Cuba y Bolivia, por el proceso de impugnación a Dilma Rousseff, que fue suspendida de su cargo de presidenta por el Senado.
Reuters
El presidente izquierdista de El Salvador se sumó a la presión regional contra Brasil cuando dijo que no reconocería al Gobierno interino y llamó a su embajadora, agregando que hubo una “manipulación política” en la mayor economía de América Latina.
La situación -que no es inusual entre líderes de izquierda y gobiernos más conservadores en momentos en que la región se inclina hacia la derecha- tiene lugar al tiempo que el vicepresidente de Rousseff, Michel Temer, asume la presidencia de Brasil y se apresta a sacar a la economía de su peor recesión desde la década de 1930.
Rousseff enfrentará ahora un juicio en el Senado por irregularidades en el presupuesto de su Gobierno. El juicio podría durar hasta 180 días y se prevé que concluya en su salida definitiva.
En un comunicado emitido el viernes por la tarde, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo que “rechaza enfáticamente” que sus vecinos “se permitan opinar y propagar falsedades sobre un proceso político interno en Brasil”.
En otra declaración, el ministerio, encabezado por José Serra, un prominente ex senador y candidato presidencial, criticó al jefe del bloque regional sudamericano Unasur. El secretario general de la entidad, Ernesto Samper, había cuestionado la validez de la suspensión de Rousseff.
Después de declaraciones en duros términos emitidas por Brasil el viernes, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro -quien también enfrenta problemas económicos y un intento por sacarlo del cargo-, pidió a su embajador en Brasil que volviera a casa para hablar sobre la situación.
Maduro es uno de los líderes, incluyendo a la propia Rousseff, que han condenado su suspensión calificándola de un “golpe”.
Rousseff, que pasa el fin de semana junto a su familia en Porto Alegre, en el sur de Brasil, dijo que podría apelar a organizaciones regionales para desacreditar el proceso de impugnación. Sin embargo, hasta ahora ha cumplido con todos los procedimientos vinculados a su suspensión.


14 de mayo de 2016

EL PAÍS: Maduro decreta el estado de excepción contra un supuesto "golpe"

Maduro decreta el estado de excepción contra un supuesto “golpe”

El presidente de Venezuela impone 

restricciones inciertas ante un escenario de 

descontento popular por su mandato

Maduro anuncia el estado de excepción durante el 
Consejo de Ministros, en una foto cedida por el
 Gobierno.  REUTERS
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha decretado el estado de excepción y emergencia económica este viernes ante la posibilidad de un supuesto “golpe” contra su Gobierno. El decreto es una carta en blanco que, según los opositores, intenta apaciguar la presión popular que busca activar un referendo que ponga fin a su mandato este año. “Esto es para proteger a nuestro pueblo”, dijo el jefe del Estado.
El mandatario no ha especificado el alcance de esta medida. Solo ha adelantado que el decreto le da poder para atender la acentuada crisis económica que sumerge al país en un inminente colapso y evitar una conspiración contra su Gobierno mediante medidas excepcionales: “Esto nos permite durante los meses de mayo, junio, julio, y toda la extensión que vamos a hacer constitucionalmente durante el año 2016 y seguramente el año 2017, recuperar la capacidad productiva del país”, explicó.
Venezuela, asfixiada por la más alta inflación del mundo (180,9% en 2015) y una crítica escasez de alimentos y medicinas, comienza a mostrar signos de tensión social. En solo tres semanas se han agudizado los intentos de saqueos a comercios y las protestas callejeras en varios sitios del país.
"He decidido aprobar un nuevo decreto de estado de excepción y emergencia económica que me dé el poder suficiente para derrocar el golpe de Estado, la guerra económica, para estabilizar socialmente nuestro país y para enfrentar todas las amenazas internacionales y nacionales que hay contra nuestra patria en este momento", dijo Maduro durante un consejo de ministros que encabezó desde el palacio presidencial de Miraflores transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión.
La oposición, representada por la alianza de partidos políticos Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ha convocado en los últimos días manifestaciones callejeras para presionar al Consejo Nacional Supremo Electoral (CNE) –controlado por el chavismo– con la intención de que agilice los trámites para una pronta salida del Gobierno de Maduro mediante la convocatoria de un referendo revocatorio.
Pero el Ejecutivo es férreo. Los dirigentes del chavismo han jurado a la oposición que no podrán tomar el control político. Jorge Rodríguez, alcalde de Caracas y uno de los máximos dirigentes del Partido Socialista de Venezuela (PSUV), ha indicado que el revocatorio del mandato del sucesor de Hugo Chávez no será este año. Esto supone un traspié en los planes de los opositores, que se resisten a ceder terreno al chavismo. Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda y excandidato presidencial, no ha suspendido una manifestación popular programada para este sábado que exigirá al CNE agilizar el proceso revocatorio.

Los signos de confrontación
Maduro acusó a Estado Unidos de fraguar un plan, con la participación del expresidente colombiano Álvaro Uribe, para derrocar a su Gobierno. "Venezuela está siendo en este momento amenazada internacionalmente (...) El día de hoy en Washington hubo una reunión de conspiración contra Venezuela", dijo. "Se están activando medidas desde Washington, pedidas y promovidas por factores de la derecha fascista venezolana, envalentonados por el golpe de Estado en Brasil", agregó. Pero la oposición acusa al presidente de buscar un “autogolpe” y excusarse en supuestas amenazas foráneas ante su baja popularidad.
Para este sábado están convocadas dos concentraciones populares en Caracas. El oficialismo y la oposición saldrán a las calles de la capital de Venezuela, en sitios muy cercanos, para afianzar sus posturas políticas. Los adversarios del Gobierno opinan que no hay garantías constitucionales. Ya el pasado miércoles fueron agredidos opositores, entre ellos Capriles, por manifestarse en contra de las demoras del CNE en el proceso revocatorio contra Maduro.
La tensión política se ha trasladado a la Organización de Estados Americanos (OEA).Luis Almagro, secretario general de esta organización internacional, ha asegurado que considera convocar un consejo de emergencia para evaluar la situación de Venezuela: “Trabajo en un informe sobre derechos humanos, Poder Judicial, presos políticos, escasez de alimentos y medicinas, equilibrio de poderes, equilibrio de poderes y corrupción”, dijo.
Pero los venezolanos, una vez más, esperan este sábado mostrar en las calles su postura ante el mandato del sucesor de Chávez.

13 de mayo de 2016

Expresidentes denuncian ruptura del orden constitucional y democrático en Venezuela

Expresidentes denuncian ruptura del 

orden constitucional y democrático en 

Venezuela    
Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), ha participado con una misión de ex Jefes de Estado y de Gobierno, en calidad de acompañante, durante las elecciones parlamentarias que se realizan en Venezuela el pasado 6 de diciembre. En esa oportunidad, se constata la insobornable voluntad democrática del pueblo venezolano, así como la clara victoria que se adjudican entonces las fuerzas de la oposición reunidas en la Mesa de la Unidad Democrática, quienes alcanzan mayoría calificada en la nueva Asamblea Nacional. NP

En tal sentido, los expresidentes Jorge Quiroga de Bolivia; Luis Alberto La Calle de Uruguay; José María Aznar de España; Sebastián Piñera de Chile; Álvaro Uribe, Andrés Pastrana y César Gaviria de Colombia; Sixto Durán Ballén y Lucio Gutiérrez de Ecuador; Miguel Ángel Rodríguez, Luis Alberto Monge, Rafael Ángel Calderón F. y Laura Chinchilla de Costa Rica; Armando Calderón Sol y Alfredo Cristiani de El Salvador; Mireya Moscoso de Panamá; Vicente Fox de México; Fernando de la Rúa de Argentina; Ricardo Lagos de Chile y Alejandro Toledo de Perú, hacemos constar nuestra grave preocupación por la ruptura del orden constitucional y democrático que ha denunciado dicho parlamento el pasado día 10 de mayo.

En el acuerdo respectivo, aprobado por la mayoría de los diputados y firmado por el presidente Henry Ramos Allup y demás directivos del Poder Legislativo venezolano, se enumeran distintas acciones inconstitucionales de los poderes públicos que desconocen a la soberanía popular, así como la grave crisis que atraviesa ese país en el orden económico, político y de gobernabilidad.

En lo particular, se destaca que el Presidente de la República gobierna por decreto, haciendo valer un estado de emergencia que no ha autorizado el Poder Legislativo, como lo manda la Constitución, y el Tribunal Supremo de Justicia, además de declarar inconstitucionales todas las leyes dictadas por la Asamblea desde su instalación el pasado 5 de enero, pretende imponerle reglas para deliberar y sujeta la labor legislativa a la previa iniciativa del gobierno.

En el acuerdo, por otra parte, se le exige al Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, que respete sin restricciones el mandato de cambio democrático y constitucional que decidió la mayoría del pueblo de Venezuela el 6 de diciembre de 2015 y lo exhorta a que no utilice a los demás poderes del Estado para impedir u obstaculizar las acciones que adelanta constitucionalmente la Asamblea Nacional para resolver la grave crisis que aqueja al país.

En dicho comunicado se insta al Poder Ejecutivo, en la persona del mismo presidente, a remover los obstáculos que impiden el dialogo en el país, que dé muestras claras de su responsabilidad en la conducción del gobierno y asegure la paz social hoy perturbada, activando los mecanismos para liberación de los presos políticos, permitir la ayuda humanitaria en materia de alimentos y medicamentos, abandonar el discurso de odio y violencia, así como el de construir una agenda común con todos los sectores del país para la reconstrucción nacional, la lucha contra la corrupción y la impunidad, así como el respeto a los derechos humanos.

La Asamblea Nacional, órgano representativo de la voluntad popular y a la que ofrecen su respaldo los ex presidentes reunidos en la IDEA, rechaza el activismo político partidista del Tribunal Supremo de Justicia, que pretende desconocer la autoridad del Poder Legislativo mediante limitaciones y condiciones al ejercicio de sus funciones, entre otras las amenazas de acciones penales contra los diputados que han acudido ante las organizaciones internacionales a denunciar las violaciones al estado de derecho, a quienes el gobierno a tildado de “traidores a la patria”.

El comunicado en cuestión se dirige asimismo al Consejo Nacional Electoral, exigiéndole que asuma su obligación constitucional de generar condiciones favorables para el ejercicio del derecho fundamental a la participación política de los venezolanos, a través de los mecanismos constitucionales del referendo, consulta popular y revocatoria de mandato, pero por sobre todo, que actúe como un órgano imparcial de modo que, en 2016, el pueblo de Venezuela pueda expresar libremente su voluntad de cambio democrático a través de un referéndum revocatorio presidencial.

Finaliza el documento con un llamado a las instituciones internacionales para que se pronuncien al respecto y adopten las medidas tendientes a exigir al gobierno y los poderes públicos a su servicio, garantizar la vigencia efectiva de los derechos fundamentales en Venezuela, recordándoles que la separación de poderes constituye un principio fundamental de funcionamiento del Estado y que las reglas del buen gobierno democrático les imponen la obligación de respetar las decisiones que la Asamblea Nacional adopte en el ámbito de sus competencias. De allí que firmemente denuncia el desconocimiento por el Ejecutivo Nacional y por el Tribunal Supremo de Justicia, de la autoridad de la Asamblea Nacional, cuerpo representativo del pueblo venezolano, cuya legitimidad deriva de la expresión mayoritaria del electorado y de la soberanía popular.

IDEA y los ex presidentes hacen constar que Venezuela atraviesa la peor crisis económica, social y de gobernabilidad de su historia republicana. En medio de esta delicada situación, el Poder Ejecutivo, en lugar de dar muestras de buena voluntad para superarla, mantiene un discurso de conflictividad institucional, promoviendo y desarrollando acciones de persecución política contra los diputados a la Asamblea Nacional y dirigentes de la oposición, así como continuas violaciones a los principios fundamentales del Estado de Derecho y de la democracia, atentando contra la estabilidad y la paz en el país. Dado ello hacen un llamado urgente a los gobernantes de la región y a las organizaciones internacionales, para que den muestras de solidaridad activa con el pueblo venezolano, a fin de que supere sus graves padecimientos y restablezca las libertades democráticas.
http://bit.ly/23O1Z8J
Enviado desde mi smartphone BlackBerry 10.
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EDITORIAL DE "ANALÍTICA": Seguid el ejemplo que Brasil dio MAYO 13, 2016 Analítica ANALÍTICA

Seguid el ejemplo que Brasil dio

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En nuestra América Latina, de un tiempo para acá, se han venido imponiendo lo que el filósofo israelita Talmón, califica de democracias totalitarias, es decir regímenes de apariencia democrática porque tienen, es cierto, legitimidad de origen por haber sido elegidas por vía del voto, pero con el tiempo se convierten en sistemas profundamente anti democráticos en los que, salvo contadas excepciones, como en Brasil, el poder ejecutivo y más específicamente el jefe del Estado, controla todos los poderes y a través de mecanismos plesbicitarios  intenta modificar la Constitución para crear una especie de monarquía presidencial vitalicia.
El ejemplo que han querido seguir muchos de los países que se integraron al llamado Foro de Sao Paulo, es el de la Cuba castrista, que no tiene el menor rasgo democrático y sí mucho del viejo totalitarismo soviético.
Afortunadamente, por vías diferentes, algunos países constataron, oportunamente, el peligro de ese nuevo modelo político y destituyeron o sustituyeron a los gobiernos que pretendían imponerlo, así fue con Fujimori en Perú, con el kircherismo en Argentina y ahora -y tal vez el más importante- en Brasil, en el que el partido de Dilma no tuvo la fuerza necesaria para desmantelar la división de poderes que fue la que, con base a la Constitución de ese país, procedió a removerla temporalmente del gobierno, hasta que el Tribunal Supremo decida si procede o no la destitución definitiva.
En nuestro país tenemos, tal vez, el peor ejemplo, una democracia totalitaria que logró controlar por muchos años todos los poderes hasta que en diciembre del año pasado el voto popular le restó el control del Parlamento. A pesar de esta realidad y del amplio rechazo popular al gobierno de Maduro, este no parece o no quiere entender el mensaje y se atrinchera en el poder al costo de perder la poca imagen democrática que había cultivado con astucia y esmero.
Si bien no podemos seguir el ejemplo brasileño por el control férreo que ejerce el jecutivo sobre el poder judicial, sí podemos hacer como en Brasil: movilizar al pueblo, de manera pacifica, para exigir que el CNE cumpla con la disposición constitucional de convocar oportunamente a un referéndum revocatorio del mandato del presidente Maduro.
Estamos convencidos de que más temprano que tarde se impondrán la lógica y la sindéresis necesarias para lograr el tan necesario diálogo, que es la vía para resolver la crisis.