24 de septiembre de 2015

Nota de despedida: Cecilia Martinez Mendoza / pararescatarelporvenir.blogspot.com 24 de septiembre de 2015



CECILIA MARTINEZ MENDOZA.

Esta mañana leí en Primer Poder, la noticia -tomada de Tal Cual Digital- del fallecimiento de Doña Cecilia Martinez Mendoza, a los 102 años de edad. Cecilia Martinez, como se la conoció en su larga carrera en los medios de comunicación, especialmente en la televisión, era un personaje querido y respetado por todos, no tuve un trato continuado con ella, no obstante que éramos parientes, en algún lejano grado, ambos descendíamos del Capitán Fernando o Hernando Hurtado de Mendoza, quien en el siglo XVI llegó a Trujillo a traer su semilla vasca, "de los Mendoza de Álava" que profundamente marcó la Historia de España y de Europa por varios siglos. En Venezuela, salvo el breve paso del Dr.Cristobal Hurtado de Mendoza por la presidencia en 1811, parece que los (nos) destinan a Ramo Verde.

Cecilia tenía la sencillez propia del gran señor, que los españoles sintetizan diciendo que "si vas a casa de un marqués ruega a Dios, que sea él quien te abra la puerta, que si es el mayordomo te patea", femineidad, gracia, naturalidad, fluían de su persona como quien respira. Es muy doloroso que le haya tocado ver, debería decir sufrir, este tiempo del desprecio y del odio, la destrucción del país, el desdibujamiento de una sociedad que fue fluida y grata.

Paz a sus restos y conservemos su memoria, y si es posible sus maneras y su gracia.

ALFREDO CORONIL HARTMANN

Itaca 24 de septiembre de 2015.

23 de septiembre de 2015

El papa Francisco señala a los tiranos y dictadores. CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN* / pararescatarelporvenir.blogspot.com 23 de septiembre de 2015






El papa Francisco señala a los tiranos y dictadores.


CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN* 


En la teleconferencia ente jóvenes de Cuba y Estados Unidos con el Papa Francisco, organizada por CNN previa al viaje del papal a esos países, un joven cubano pidió al Papa dar un ejemplo de liderazgo y éste en lugar de mencionar un nombre -que era tal vez lo que el joven esperaba- formuló conceptos, expresando que  "un buen líder es aquel que es capaz de generar otros líderes, si un líder quiere sostener el liderazgo, es un tirano", y  que "los líderes de hoy en día no estarán mañana, si no siembran la semilla del liderazgo a otros, no tienen valor, son dictadores".  Se trata del más claro señalamiento de un Jefe de Estado a los gobernantes no democráticos, autoestablecidos como permanentes e insustituibles, dándoles su verdadera condición de "tiranos y dictadores".

El Papa es Pastor de millones de católicos del mundo, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado Vaticano.  El Pastor es el guía espiritual de los feligreses católicos, el Sumo Pontífice es el Prelado Supremo de la Iglesia, y el Jefe de Estado es la autoridad política y el representante de uno de los estados más influyentes del mundo.  Sus declaraciones, homilías y mensajes son recibidos e interpretados tomando en cuenta de cuál o cuáles de estas condiciones proviene y a quien se dirige, dónde está el énfasis o la dirección de afirmaciones y conceptos que nunca están desprovistos de señales.

La respuesta del Papa al joven cubano es la del Pastor, en un contexto esencialmente moral; pero su valor y actualidad en la realidad política de América Latina expresa al Sumo Pontífice y al Jefe de Estado.  Nunca antes el Papa Francisco había formulado una declaración tan contundente para hacer una "calificación de tiranos y dictadores" a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder. "Si un líder quiere sostener el liderazgo es un tirano", es un mensaje demasiado directo a los dictadores Castro de Cuba que van a cumplir 57 años en el poder, y a su proyecto del socialismo del siglo XXI que ha establecido la "franquicia" dictatorial en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Con esta declaración el Papa deja claro su conocimiento respecto a que sus anfitriones en la visita a Cuba no son buenos líderes, que son tiranos y dictadores, como todo el mundo sabe.  El valor del Papa consiste en decirlo en medio de un sistema internacional en el que hoy prima la indiferencia y hasta la complicidad.  Francisco demuestra que después de haber visitado Ecuador y Bolivia no ha quedado impresionado con la naturaleza del simulado liderazgo democrático de gobernantes que ahora mismo pretenden la imponer la "reelección indefinida" para perpetuarse indefinidamente en el poder.  El tema no es que la reelección indefinida tenga más o menos apoyo popular, es que NO SE PUEDE, por tratarse de una simulación para institucionalizar la dictadura que ya existe.

El mundo lo sabe, pero solo un Jefe de Estado -el Papa- lo ha declarado públicamente hasta ahora: el que se perpetua en el poder es un tirano y un dictador.  Parecería que solo el Papa conoce que un tirano es "quien obtiene contra derecho el gobierno de un estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad"; y que dictador es "la persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica".  Usar mayorías o elecciones controladas para establecer  un sistema -en beneficio propio- para permanecer indefinidamente en el poder, es obtener el gobierno contra derecho y al margen de la democracia.

Los aludidos entendieron, y los voceros de las dictaduras del socialismo del siglo XXI reaccionaron declarando que el Papa estaba inhabilitado para dar este concepto al ser el único Monarca Absoluto y Vitalicio que queda en el mundo, ya que esa es la estructura política del Estado Vaticano.  Sin embargo, esta defensa que fue más bien una confesión, dejó de lado muy convenientemente, reconocer que el Papa no ha cambiado las normas del Vaticano para retener el poder, que no ejerce el poder total sin limitación alguna, y que no se presenta como una democracia como hicieron y hacen Chávez-Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia y Ortega en Nicaragua.

Los líderes democráticos tienen señalado el camino para animarse a denominar como se debe a los jefes de gobierno del socialismo del siglo XXI.  Como los ha llamado el Papa Francisco, el Sumo Pontífice y el Jefe del Estado Vaticano, son tiranos y dictadores.

*Abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

Interamerican Institute for Democracy
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Soledad Bravo / “Soy todo lo que canto” / pararescatarelporvenir.blogspot.com 23 de septiembre de 2015

Soledad Bravo / “Soy todo lo que canto”
Su prodigiosa voz, presencia escénica y profesionalismo la consagran como una de las grandes en toda Hispanoamérica. Su excelso repertorio toca fibra, despierta emociones y recuerdos


Soledad Bravo logra expresar con su voz, en esa potencia que es su voz, tantas y tan variadas emociones: están el amor y el desamor, la esperanza y el desaliento, la dicha y la tristeza, el arraigo y la transitoriedad. En esta variedad de sentimientos, condensados en su amplio repertorio, radica parte de su gran éxito: por una u otra razón nos identificamos siempre con su canto. Resulta imposible no referirse también a su virtuosismo vocal, a esa presencia en el escenario, capaz de llenarlo todo, acompañada en ocasiones tan solo por un piano, unos tambores, un contrabajo y un bandoneón. Considerada una de las grandes cantantes de música popular no solo en Venezuela si no en toda Hispanoamérica, ella se presenta ante su público con su sonrisa fresca, sus sandalias y sus coloridas batolas, dispuesta a darlo todo, luciendo como mejor adorno su honestidad.
Su versátil voz
Son 47 años dedicados en cuerpo y alma a los escenario. Primero fue la música de protesta. En sus inicios, cuando era una estudiante de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, sus canciones estaban impregnadas de esa lucha que reclamaba justicia social. Cantó entonces los temas de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y acompañó en más de una ocasión a Alí Primera. Descubierta por Sofía Ímber, quien la llevó a su programa de televisión, inició una carrera de éxitos con más de 40 discos grabados que incluyen canciones de los más prolíficos compositores de habla hispana, en géneros tan variados como la salsa, el jazz, el bolero, el tango, la ranchera y la canción urbana contemporánea.
Sobre esa versatilidad a la hora de cantar, Soledad asegura que su carrera no está signada por adhesión o despegue de proceso alguno, sino que es el  resultado de sus pulsiones y anhelos, de su propia aventura personal. “Decidí cantar boleros cuando sentí la necesidad vital de darle expresión a la cultura popular que llevo en mis entrañas”. Aunque nació en la llamada Madre Patria, se siente profundamente caraqueña. Llegó a Venezuela junto a sus padres, siendo una niña, huyendo de los estragos del franquismo, de allí esa facilidad para el flamenco y la rumba; los boleros y las rancheras los escuchaba en Catia, el barrio de su infancia donde asegura fue profundamente feliz. A los galerones, las fulías, los cantos margariteños y los joropos les agarró el gusto desde niña cuando sintonizaba la radio y disfrutada del extraordinario músico, compositor y cantante Benito Quiroz. A la salsa llegó, nada más y nada menos, que de la  mano de Willy Colón. “Soy todo lo que canto. Canto todo lo que soy”, enfatiza.
Canciones inolvidables

Y si de canto se trata, en la voz de Soledad Bravo son muchas las canciones que se hicieron eternas. Sumamente cuidadosa en la selección de su repertorio, siempre estuvo inspirada por la máxima de Violeta Parra: Cantar la diferencia que hay de lo cierto a lo falso. Ávida lectora de poesía, incentivada por su padre descubrió a Lorca, a Alberti, a León Felipe, a los Machado, a Hernández, a Vallejo, a Neruda y a los clásicos. Con tal grado de sensibilidad se decantó siempre por bellos temas “capaces de desafiar la dictadura de las modas y trascender más allá del momento en que vieran la luz”. Así, en su voz, canciones como “Gracias a la vida”, de Violeta Parra; “Palabras de amor”, de Joan Manuel Serrat; “Ojalá”, de Silvio Rodríguez; “Yolanda”, de Pablo Milanés; “Almanaque”, de Chico Buarque; y “Qué vale más” de Simón Díaz, por solo mencionar unas pocas, se convirtieron en melodías emblemáticas de esta trovadora que ha viajado por el mundo conquistando con su voz y su guitarra el alma de muchos.



El ajedrez de Francisco por: MARIANELLA SALAZAR, EL NACIONAL / pararescatarelporvenir.blogspot.com, 23 DE SEPTIEMBRE 2015 -


El ajedrez de Francisco  El ajedrez de Francisco

Aunque muchos se sienten decepcionados por los discursos del papa en Cuba, por su silencio ante el poco respeto a los derechos humanos del régimen de los hermanos Castro hacia la disidencia, sin duda, el papa Francisco está haciendo su trabajo. Estamos frente a uno de sus viajes más rentables. Se trata de una misión apostólica en la que ha pedido por la reconciliación de los cubanos divididos por el exilio, y lo imploró desde una Cuba en plena transición y donde el comunismo dejará pronto de ser una fuerza hegemónica. Era impensable, hace pocos años, que nadie pudiera hablar en un acto de masas para pedir un “futuro de cambios profundos para Cuba, un país que acoja a todos sus hijos, piensen como piensen y estén donde estén”, como lo hizo un joven frente a su santidad.
Hay que reconocerle al papa que ha hecho un trabajo de filigrana en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y gracias a él los cubanos tienen una verdadera visión de la luz al final del túnel. Bergoglio ha logrado los objetivos del Vaticano, desde que el legendario papa Juan Pablo II en su histórica visita a la isla caribeña, hace diecisiete años, sembrara una esperanza al pedir que “Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”, una frase que Francisco retomó apenas pisó el aeropuerto de La Habana.
Aquel viaje del papa polaco fue interpretado como el primer piquetazo contra el llamado muro del Caribe y parte de un pacto implícito entre Estados Unidos, Cuba y el Vaticano, precisamente para aliviar las tensiones entre la revolución cubana y el imperio. Aquella visita de Wojtyla trajo muchas consecuencias en la sociedad cubana y hoy los sueños revolucionarios de Fidel Castro se esfumaron, se vaciaron de contenido y ni siquiera puede vestir su disfraz de guerrillero antimperialista, sino una chaqueta deportiva marca Adidas.
Hasta el papa Benedicto XVI –Joseph Ratzinger– en su visita a La Habana hace tres años fue menos condescendiente que Bergoglio en el tono de sus mensajes, advirtiendo sobre “la irracionalidad y el fanatismo” de quienes imponen su verdad a los demás. Sin embargo, Francisco, que es un negociador, no puede limitarse en sus reuniones privadas a pedir más espacio para la Iglesia, es lógico que le exija a Raúl Castro la liberación de los presos políticos. Ya este tuvo un gesto antes de su llegada al anunciar que amnistiará a 3.500 presos, uno de los mayores indultos en Cuba desde el inicio de la revolución en 1959.
Así que hay esperanzas para la disidencia, que durante esta visita papal fue excluida por razones estrictamente políticas. En el ajedrez espiritual de Francisco las alocuciones son muy bien estudiadas para no empañar los logros y conseguir el fin del bloqueo económico.
Mañana, el papa pronunciará un histórico discurso desde el recinto del Congreso de Estados Unidos. Esa es una visita crucial. La Iglesia está desempeñando un papel central en el destino de la isla; quiere que avance hacia un sistema de libertades y alejarla decididamente de cualquier cambio violento, tanto en vida de los Castro como después. Y así como el papa Francisco ruega por el éxito de las conversaciones de paz que se celebran en Cuba entre el gobierno de Santos y las FARC, así esperamos los venezolanos que interceda por un cambio inminente y no violento en Venezuela.

Tic tac
No solo la guerrilla de las FARC hizo lobby para reunirse con el papa durante su visita a La Habana. Otro que fracasó en el intento fue el presidente Nicolás Maduro, y de nuevo Raúl Castro le dio un no rotundo. La única que se coleó fue Cristina Fernández, porque es argentina.

Liberación Nacional y No-Reelección (139) ¿Quieren que no haya abstención? por: Jesús Antonio Petit da Costa, LA RAZÖN 20-09-2015

Liberación Nacional y No-Reelección (139)
¿Quieren que no haya abstención?
Jesús Antonio Petit da Costa
 
Entonces demuestren que dejaron de ser colaboracionistas convocando al pueblo para que amanezca el 7D en las calles y permanezca en ellas hasta que Maduro se vaya.
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A la gente le han creado la ilusión infantil de que si vota el 6D amanecerá en otro país, en la Venezuela de su sueños. Es como engañar a un niño. Si haces lo que papá te dice, te llevaré a Disneyworld. Y después papá no le cumple, dejando al niño frustrado. Así tratan los colaboracionistas a sus electores. Como todo irresponsable culpa a otro: no te llevé al parque de diversiones porque esos abstencionistas, que son mala gente, no quisieron venderme los pasajes. Así el niño le coge rabia a esos abstencionistas, que nunca ha visto. Nunca culpan a la tiranía, con la cual colaboran, acusándola de fraude. No, la culpa es de los abstencionistas, una legión de fantasmas que nadie conoce. Llevan más de diez años con la misma excusa. Vamos a desenmascararlos, ya que los niñitos han crecido.
¿Quieren que no haya abstención? Entonces comiencen por reconocer que estamos bajo un gobierno títere de Cuba. Ustedes no lo han reconocido hasta ahora. Han preferido callar y ser diputados títeres, porque lo son los que cohabitan con Maduro. Reconozcan además que este gobierno títere es una tiranía. Ustedes no lo han reconocido, ni siquiera ahora cuando protestan con motivo de la sentencia contra López. Reconozcan que es una tiranía que, por comunista, ha causado el colapso general del país y el empobrecimiento acelerado de todos. Ustedes no lo han reconocido. Hablan contra el modelo económico, sin atreverse a llamarlo por su nombre. Finalmente centren la campaña electoral en salir de Maduro este mismo año para evitar al pueblo más sufrimiento. Si no salimos de Maduro este año nos caerá encima una hecatombe. La clave está en Maduro, no en la Asamblea. Si no centran la campaña en la salida de Maduro, no hay porqué votar por ustedes.
Pero, además de centrar la campaña en la salida de Maduro, para demostrar sinceridad y que efectivamente dejaron de ser colaboracionistas convoquen de una vez al pueblo para que amanezca el 7D en las calles y permanezca en ellas hasta que Maduro se vaya.  Sólo así no habrá abstención. Sólo así muchos renuentes votarán.
¿Qué es mucho pedirles a los candidatos? Es lo menos que podemos pedirles cuando el líder eterno del partido del candidato eterno ha confesado que, si ganan las elecciones, “una nueva mayoría en el Parlamento no implicará la salida inmediata de Maduro, pero sí conducirá a la estabilización del país”. Allí está dicho todo. Significa que darles el voto los colocará en mejor posición para los negocios con Maduro, pero no para salir de Maduro. El voto suyo, estimado lector, servirá para que ellos hagan mejores negocios con Maduro, pero no para cambiar el gobierno, porque no habrá cambio ya que Maduro seguirá en la presidencia. Está claro: su voto será usado por ellos para traficar, en función de sus intereses personales y políticos. ¿Y usted? Seguirá pelando y en cola, dando gracias si no lo matan los delincuentes. A una gente así no se le puede creer ni que jure por un puño de cruces. Lo menos que se les puede exigir es que, desde ahora, convoquen al pueblo a amanecer el 7D en las calles de todas las ciudades y de todos los pueblos del país y allí permanezca hasta que Maduro se vaya, dando cumplimiento al mandato imperativo de salir de Maduro, que es la orden que usted, si vota, le va a dar con su voto. ¿No es así?
¿Y si no ganan? Esto sólo es posible por un fraude masivo. Es la conclusión lógica de lo dicho por el líder eterno del segundo partido más colaboracionista: “Triunfo seguro. Ganaremos en todos los estados.” No deberían tener inconveniente, él y sus aliados, en convocar, desde ahora, al pueblo para que amanezca en la calle y permanezca en ella hasta que Maduro se vaya porque, según sus palabras, sólo pueden perder por fraude y del fraude el culpable es Maduro.
Por consecuencia con sus palabras (“la salida está en la calle”), los líderes de LA SALIDA (López, Ledezma y Machado) deberían ser los promotores de la convocatoria, desde ahora, del pueblo a la calle, cualquiera sea el resultado electoral, hasta que Maduro se vaya, haciendo que los candidatos escogidos por sus partidos sean los primeros en suscribir la convocatoria y luego emplacen a sus aliados a que adhieran.
@petitdacosta

La invasión bárbara de Europa, "Los godos del emperador Valente" por:Arturo Pérez-Reverte, http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/por-arturo-perez-reverte/20150913/godos-emperador-valente-8841.html



La invasión bárbara de Europa  



Los godos del emperador Valente.



Arturo Pérez-Reverte





En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones -entre otras, que Roma ya no era lo que había sido- se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.

Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso -Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire- tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.



Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais -religión mezclada con liderazgos tribales- hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones -bárbaros también, como al fin de todos los imperios- que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros -en el sentido histórico de la palabra- que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.

A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa -y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia- queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.

Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.

Eso nos mete en el cogollo del asunto: la instalación de los godos, cuando son demasiados, en el interior del imperio. Los conflictos derivados de su presencia. Los derechos que adquieren o deben adquirir, y que es justo y lógico disfruten. Pero ni en el imperio romano ni en la actual Europa hubo o hay para todos; ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables. Además, incluso para las buenas conciencias, no es igual compadecerse de un refugiado en la frontera, de una madre con su hijo cruzando una alambrada o ahogándose en el mar, que verlos instalados en una chabola junto a la propia casa, el jardín, el campo de golf, trampeando a veces para sobrevivir en una sociedad donde las hadas madrinas tienen rota la varita mágica y arrugado el cucurucho. Donde no todos, y cada vez menos, podemos conseguir lo que ambicionamos. Y claro. Hay barriadas, ciudades que se van convirtiendo en polvorines con mecha retardada. De vez en cuando arderán, porque también eso es históricamente inevitable. Y más en una Europa donde las élites intelectuales desaparecen, sofocadas por la mediocridad, y políticos analfabetos y populistas de todo signo, según sopla, copan el poder. El recurso final será una policía más dura y represora, alentada por quienes tienen cosas que perder. Eso alumbrará nuevos conflictos: desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas. De aquí a poco tiempo, los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia. También parte de la población romana -no todos eran bárbaros- ayudó a los godos en el saqueo, por congraciarse con ellos o por propia iniciativa. Ninguna pax romana beneficia a todos por igual.

Y es que no hay forma de parar la Historia. «Tiene que haber una solución», claman editorialistas de periódicos, tertulianos y ciudadanos incapaces de comprender, porque ya nadie lo explica en los colegios, que la Historia no se soluciona, sino que se vive; y, como mucho, se lee y estudia para prevenir fenómenos que nunca son nuevos, pues a menudo, en la historia de la Humanidad, lo nuevo es lo olvidado. Y lo que olvidamos es que no siempre hay solución; que a veces las cosas ocurren de forma irremediable, por pura ley natural: nuevos tiempos, nuevos bárbaros. Mucho quedará de lo viejo, mezclado con lo nuevo; pero la Europa que iluminó el mundo está sentenciada a muerte. Quizá con el tiempo y el mestizaje otros imperios sean mejores que éste; pero ni ustedes ni yo estaremos aquí para comprobarlo. Nosotros nos bajamos en la próxima. En ese trayecto sólo hay dos actitudes razonables. Una es el consuelo analgésico de buscar explicación en la ciencia y la cultura; para, si no impedirlo, que es imposible, al menos comprender por qué todo se va al carajo. Como ese romano al que me gusta imaginar sereno en la ventana de su biblioteca mientras los bárbaros saquean Roma. Pues comprender siempre ayuda a asumir. A soportar.

La otra actitud razonable, creo, es adiestrar a los jóvenes pensando en los hijos y nietos de esos jóvenes. Para que afronten con lucidez, valor, humanidad y sentido común el mundo que viene. Para que se adapten a lo inevitable, conservando lo que puedan de cuanto de bueno deje tras de sí el mundo que se extingue. Dándoles herramientas para vivir en un territorio que durante cierto tiempo será caótico, violento y peligroso. Para que peleen por aquello en lo que crean, o para que se resignen a lo inevitable; pero no por estupidez o mansedumbre, sino por lucidez. Por serenidad intelectual. Que sean lo que quieran o puedan: hagámoslos griegos que piensen, troyanos que luchen, romanos conscientes -llegado el caso- de la digna altivez del suicidio. Hagámoslos supervivientes mestizos, dispuestos a encarar sin complejos el mundo nuevo y mejorarlo; pero no los embauquemos con demagogias baratas y cuentos de Walt Disney. Ya es hora de que en los colegios, en los hogares, en la vida, hablemos a nuestros hijos mirándolos a los ojos.
http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/por-arturo-perez-reverte/20150913/godos-emperador-valente-8841.html


LA POCETA MILAGROSA, por: Luis García Planchart, Página Web www.coyotenest.com. / pararescatarelporvenir.blogspot.com 23 de septiembre de 2015



LA POCETA MILAGROSA.

La Humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cuotas de miseria
Groucho Marx



Luis Garcia Planchart



Ser rico es malo, ser pobre es bueno


La deificación de la pobreza y demonización de la riqueza no es algo nuevo en la Iglesia Católica ni exclusivo del Papa Francisco. Esa actitud donde el Sumo Pontífice menta a San Basilio ---El dinero es el estiércol del demonio---  y frases como favorita del ex eterno comandante Hugo Chávez ---Primero pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico por las puertas del Cielo--- fueron responsables del cisma cristiano, la Reforma, iniciada en la Alemania del siglo XVI por Martín Lutero, la cual dio origen a varios cultos e Iglesias, agrupados bajo la denominación genérica de protestantismo.
Aunque hay muchas teorías sobre las causas de dicha fractura, la más simple debe ser la más correcta: Los creyentes adinerados de Europa Central no deseaban ir al Infierno ni entregar la riqueza acumulada a los pobres para salvar sus almas. No les quedaba, entonces, otra opción que crear cristianismos a la medida. Y así lo hicieron.

El origen supuesto de todos los males

Algunos populistas de buena fe, manifiestan nostalgia por un paraíso, perdido en la noche de los tiempos. Un rayo de esperanza cuya luz, de haberse seguido, habría llevado a una sociedad más libre, equitativa y justa.
Intentan localizan el desencuentro, indistintamente, en la multirracial Atenas de Aristóteles, el bosque hechizado de Robin Hood o el politeísta imperio de Moctezuma. Mas no cotejan sus sueños con los aspectos más sórdidos, indignos y miserables de la esclavitud y la servidumbre, o modos de producción atados inexorablemente la cotidianidad de los griegos, sajones y aborígenes precolombinos.
Al evaluar objetivamente los modus vivendi de estos antiguos pobladores, hay que concluir que, aún la precaria existencia del más desposeído de nuestros indigentes, resulta todo un lujo en su comparación.

Una revolución buena y otra mala

Toneladas de papel se han escrito sobre la Revolución Francesa, a la cual se la considera El paradigma democrático.
Empero, la Revolución Francesa arruinó a la producción agropecuaria de Francia, el país con la capa de humus más profunda del mundo, degolló a los más connotados líderes que la promovieron y encumbró a unos psicópatas en el poder ---como Robespierre, Marat y Sade---, quienes mantuvieron un reinado de terror por más de una década.
Aunque con Napoleón Francia se recuperó económicamente, debió esperar más de un siglo para que el eslogan Libertad, igualdad y fraternidad tuviese algún sentido.
Simultáneamente con la Revolución Francesa hubo otra revolución, democrática, pacífica y  progresista, que impulsó, desde finales del Siglo XIX, un mejoramiento exponencial y disruptiva de la Humanidad: la Revolución Industrial.
Antes de la Revolución Industrial, las proteínas eran un privilegio de las clases dominantes, las grasas manjar de los guerreros y, los cereales, dieta obligada del resto de la población. Al poner estos nutrientes al alcance de todos, la leyenda de Matusalén se hizo realidad, pues la esperanza de vida saltó en Inglaterra de 30 a 70 años, ¡hecho inédito que duplicó la longevidad después de casi veinte milenios!
 A la Revolución Industrial le debemos conceptos como el sindicalismo, la seguridad social y los derechos humanos, totalmente desconocidos en la historia que la antecedió.
Aunque el primer centenario de la Revolución Industrial no se caracterizó precisamente por la justicia social, no hay evidencias de que, durante el mismo período, la situación del campesinado fuera mejor a la del proletariado.
Al contrario, el siervo de la gleba, anclado al feudalismo, siguió dependiendo de los caprichos de los nobles e interactuando en un entorno brutal donde el aislamiento, la ignorancia y la falta de servicios públicos le obligaban a luchar a brazo partido por su mera subsistencia.
Hubo ciertamente mucho progreso antes de que la máquina de vapor, el acero inoxidable y el combustible fósil, tres de las innovaciones emblemáticas de la Revolución Industrial, cambiaran radicalmente la Historia. Pero el hombre sólo se transformó en un gigante al vincularse con la producción masiva de bienes y la multiplicación de servicios.
La Revolución Industrial transformó a los medios de comunicación social en espacios para el intercambio de información y opinión, y la publicidad se reveló entonces como la herramienta más útil del capitalismo, el eslabón indispensable entre el fabricante y el consumidor. 
Pese a los augurios maltusianos sobre los límites del crecimiento, la población del Siglo XXI pudo incrementarse exponencialmente gracias a una mayor variedad y disponibilidad de productos y servicios.
Aunque las primeras innovaciones y mejoras de la Revolución Industrial parezcan hoy ingenuas, torpes o caricaturescas, forman parte de esa ola gigantesca que deparó analgésicos, antibióticos, anticonceptivos, computadoras, detergentes, fertilizantes, insecticidas y televisores, y millones de artículos que permiten vivir por más tiempo, con mayor confort.
El espíritu competitivo de la Revolución Industrial acabó también con la impunidad de los fabricantes, al lograr que la calidad de los productos se constituyera en responsabilidad de quienes los anuncian, y no en riesgo de  quienes los adquieren. 

Si esta sola maravillosa idea de la Revolución Industrial se hubiese homologado a la política, el mundo estaría hoy más cerca del paraíso, pues no existe sanción alguna, ni siquiera un reproche, para quien deje de beber una tercio Polar o rechace comerse una hamburguesa McDonald. Pero sí se castiga hasta con la muerte ---y en Venezuela sobran ejemplos--- la protesta legítima contra un gobierno que traicione, defraude o reprima.
Quienes condenan a la Revolución Industrial, consciente o inconscientemente, invocan un Juicio Final anticipado contra la opinión, expectativa y deseo de vivir más larga, cómoda y sanamente. Quisieran que la mayoría de la población global volviese a la mugre, el hambre y la enfermedad de hace tres siglos; por supuesto, no para las cúpulas donde ellos se sitúan.
Por eso, aman a la francesa y odian a la inglesa. Por eso, el consumismo es satanizado, igualmente, por demócratas y fundamentalistas.

La revolución de la Abundancia

La población mundial creció de un millardo en 1800 a más de 7 millardos en el 2011. Según estimados de la ONU, cada minuto nacen entre 323 y 358 bebés en todo el globo. Estos datos revelan, a la vez, malas y buenas nuevas.
Comencemos por las malas nuevas.
Conforme a la misma ONU, casi 1.000 millones de personas carecen hoy de alimentación adecuada; 1 de cada 7 adultos y casi 11 millones de niños ---los más vulnerables--- mueren por malnutrición---; la cual afecta, asimismo, a 1 de cada 3 niños. La falta de yodo en la dieta infantil causa daño cerebral y retardo mental. La de vitamina A, la muerte de millones de infantes.
Otras amenazas claves que enfrenta el planeta son la contaminación del aire, la impureza del agua y la improductividad de la agricultura y la cría para satisfacer las necesidades crecientes de globalidad.
Las buenas nuevas son que todas estas amenazas, así como otros obstáculos no mencionados, pueden ser resueltas de manera expedita, incruenta y a costos razonables. No se trata de nuevas ideologías ---que han demostrado, históricamente, ser grandes blufs--- si no de nuevas tecnologías.
Julio, con quien he trabajado en varias ocasiones así como lo hago al presente, dice que, académicamente, he dedicado parte de mi existencia a acumular diplomas. No se trata de conseguir prestigio o notoriedad. Mi búsqueda ha sido motivada por necesidades puntuales de conocimiento.
Pues bien, el último, de esos títulos lo obtuve, hace ya casi un año, en Singularity University, institución volcada en darle la vuelta a la enseñanza universitaria tradicional creada en el Medioevo, durante el Siglo de la Piedra.
Allí, a la velocidad de la luz, me enteré que significaban y con qué se comían materias como biotecnología, bioinformática, sistemas informáticos. redes y sensores, inteligencia artificial, robótica, manufactura digital, medicina, nano-materiales y nanotecnología.
¿Y para qué quiere un chamo como yo, de 74 abriles, aprender todo ese barraje? ---se preguntará usted. Porque, mientras el mundo corre velozmente hacia el Reino de la Abundancia, Venezuela retrocede velozmente hacia el Reino de la Escasez. Y, si usted así lo quiere, se puede bajar del burro de la ideología y montarse en el misil de la tecnología. Para muestras vale un botón.

La poceta milagrosa

Algunos creen que el inventor el inodoro fue Thomas Crapper, fontanero inglés del siglo XIX, pero la verdadera historia realmente comienza milenios atrás.
En Occidente hubo una tecnología, nunca patentada por su creador Sir John Harrington, quien fabricó un armario de agua (1596) para su madrina, la Reina Isabel I de Inglaterra.
En Oriente, el excusado se conoció desde 206 ADC,  y esto se sabe gracias al descubrimiento de un retrete que data de la Dinastía Han. El cajete chino incluía agua corriente, cuenco de piedra y reposabrazos. Pese a sus 2 mil 400 años de antigüedad, el desperdicio de agua corriente, no se diferenciaba en mucho del actual.
Imagínese inodoros sin infraestructura. Sin tuberías subterráneas, servicio de aguas negras bajo el jardín ni alcantarillas que se tupen y desbordan.
El milagro lo genera una tecnología de avanzada que pulveriza las heces fecales, y destila la orina, esterilizando los subproductos resultantes. En lugar de pura pérdida, dicho excusado, produce fertilizantes, sal de mesa, agua potable y electricidad capaz de recargar su celular mientras está sentado en el trono. La poceta milagrosa cuesta US$ 0,05 al día y por hogar. 
Unidos en redes sociales, los excusados del futuro generarán energía para ser revendida  en el mercado, y, si usted esta afiliado a ellas, será de los pioneros en recibir ingresos por hacer pupú. No es una actualización, si no una verdadera revolución, la cual logrará que la expresión comemierda deje de ser peyorativa.
El proyecto de la poceta milagrosa se ha convertido en un objetivo filantrópico para Bill y Melinda Gates. Ocho universidades de EEUU han obtenido de su fundación capital de riesgo para crear la tecnología de la limpieza e higiene personales del Siglo XXI. 
En este estadio, Lowell Wood se involucró en el proceso, aunque su especialidad no sea el saneamiento ambiental. Wood es un astrofísico archiconocido, quien trabaja en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, y cuya experticia se localiza en fusión nuclear, ingeniería informática, láseres. rayos X, y la famosa Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan para la defensa anti-misilística. 
La idea central del Proyecto Gates ---asevera Wood--- es actualizar un sistema que no ha evolucionado en 130 años, desde la Inglaterra victoriana.
En el mundo emergente, donde la falta de saneamiento ambiental causa millones de millones de muertos, la poceta inteligente salvará innumerables vidas, pero, asimismo, recortará en ¾ partes el valor de la factura del agua, que  corresponde al transporte y tratamiento de aguas negras. Así se matan dos pájaros de un tiro: se elimina la producción de aguas negras y se esterilizan las excretas.
Esto sonará a fantasía, pero en ello no hay magia alguna: Se usa la parte fecal como combustible, y se aplica el calor para destilar la orina, convirtiéndola de nuevo en agua y sólidos---explica Wood. Hay más de un mega julio por día de energía en las heces, suficiente para que la poceta inteligente haga su labor, y sobra un montón de electricidad para recargar celulares y hasta prender algunas bombillas. Disponemos ya de la tecnología, y nuestro mayor desafío es lograr un PVP igual o menor a US$ 0,05 diarios, pues es la cantidad costeable para los usuarios de Tercer Mundo
Pero allí no acaban sus ventajas. 
La poceta inteligente procesa todos los residuos orgánicos, las sobras de la comida, los recortes de jardín; la esterilización de las heces resuelve una enorme porción de la morbilidad global, no se requieren grandes inversiones en infraestructura para su instalación, se eliminan la descargas de aguas negras en mares, lagos y ríos, y, como ya se dijo, hay ahorro espectacular ya que, sólo en EEUU, los sanitarios representan el 31% del consumo total de agua.
Si usted quiere enterarse de otros proyectos para mejorar la calidad y estilo de vida de la población del mundo, abra la Página Web www.coyotenest.com.